A la hora de escoger un hotel el 66% de los clientes asegura informarse antes del viaje para conocer las medidas para la sostenibilidad que aplica. Como gestiona sus residuos el alojamiento es para muchos viajeros más importante que la calidad de las amenities. El I Barómetro de Sostenibilidad Hostelera 2025, elaborado por Ecovidrio y Hostelería de España, lo deja claro: el sector está virando con fuerza hacia modelos más responsables, pero no sin obstáculos.
Con más de 300.000 establecimientos en todo el país, la hostelería representa un 6,7 % del PIB, genera 1,85 millones de empleos y se ha convertido en un actor protagonista para impulsar la economía circular. Esta industria, tan dispersa como vital, está avanzando de forma medible en cuatro grandes palancas: eficiencia energética, gestión de residuos, reducción del desperdicio alimentario y consumo responsable de agua.
El índice global de sostenibilidad del sector se sitúa en 76,44 sobre 100. ¿Suficiente? No. Pero sí un notable que permite hablar de madurez. La energía es la estrella del informe: el 81,51 % de los establecimientos aplica medidas de ahorro, destacando la instalación de iluminación LED (27,35 %), sensores de movimiento (19,25 %) o electrodomésticos con etiqueta A o superior (15,01 %). Y no se trata de estética: cada euro invertido en eficiencia regresa a la cuenta de resultados, además de reducir la huella ambiental.
Le sigue de cerca la gestión de residuos: un 80,99 % de locales afirma aplicar medidas. El reciclaje de vidrio de un solo uso alcanza el 92,23 %, mientras que el papel/cartón llega al 93,4 %. Sin embargo, el eslabón débil es la fracción orgánica, que solo el 61,10 % separa correctamente. Aunque se han dado pasos, aún queda trabajo para lograr una separación integral de residuos.
El tercer frente es el desperdicio alimentario, donde el 63 % de los establecimientos asegura haber puesto en marcha acciones concretas. ¿Las favoritas? Envases para llevar las sobras (31,15 %) y ajustes de gramaje (22,95 %). Otras iniciativas como la cocina de aprovechamiento, la donación social o el compostaje tienen menor implantación, pero marcan una tendencia hacia una gestión más ética y eficiente.
Y luego está el agua, la asignatura pendiente. Solo el 51,88 % de los locales ha implantado medidas de eficiencia hídrica. Las más comunes son cisternas de doble pulsador (25,82 %), uso eficiente de electrodomésticos (23,95 %) y difusores en grifos (22,08 %). Es un área con mucho margen de mejora, pero con soluciones de bajo coste y alto impacto, lo que abre una gran oportunidad para escalar resultados.
¿Quién está mejor preparado? Los alojamientos lideran el índice con un 8 sobre 10, seguidos de restaurantes y cafeterías (7,6) y actividades de ocio (7,3). Este liderazgo se refleja especialmente en medidas estructurales como el aislamiento térmico y el uso de electrodomésticos eficientes.
La foto general es clara: el sector ha dado un paso decidido hacia la sostenibilidad. El 76 % de los hosteleros reconoce que hoy prioriza más que antes estas prácticas, y un 31,1 % prevé aumentar su inversión en eficiencia energética (64,3 %), reducción del desperdicio alimentario (43,3 %), gestión de residuos (34,9 %) y consumo de agua (28,6 %). El compromiso está. El reto es mantener el ritmo.
¿Y las barreras? Las de siempre: falta de incentivos institucionales, costes de implementación, y burocracia compleja. El 77 % de los alojamientos, el 76 % de los restaurantes y el 73 % de bares y cafeterías las señalan como freno. Pero incluso con estas trabas, la hostelería no se detiene.
El Barómetro de Sostenibilidad Hostelera 2025 no solo ofrece datos: revela un cambio de mentalidad en uno de los sectores más relevantes de la economía. El modelo clásico de “abrir, servir y cerrar” está siendo sustituido por una visión más inteligente: gestionar recursos, reducir impactos y adaptarse al futuro. Porque en esta nueva hostelería, ser sostenible ya no es un extra: es parte del menú.







