La agencia torrelaveguense Índole Digital ha convertido en producto una rutina que llevaba años haciendo «a mano» para sus clientes: mirar qué hace la competencia, cada día, en todos los canales. El resultado se llama RADAR ONE, lleva casi un año en desarrollo y la inteligencia artificial ha acelerado su recta final.
Hay una frase que se repite en las reuniones con pymes y tiendas online: «no sabía que ya lo estaban vendiendo». Un competidor baja precios un martes, lanza una categoría nueva un jueves o enciende una campaña en Meta un fin de semana, y la empresa de al lado se entera semanas después, cuando la caída de pedidos ya se ha notado en la cuenta de resultados.
De esa escena cotidiana nace RADAR ONE, la plataforma de vigilancia competitiva que acaba de poner en el mercado Índole Digital, la agencia de marketing, diseño y desarrollo con sede en Torrelavega. Su propuesta es sencilla de explicar y difícil de sostener a mano: monitorizar de forma continua lo que hacen los competidores de una empresa —en su web, en sus catálogos, en sus precios, en su publicidad y en sus contenidos— y avisar cuando algo se mueve.
La necesidad no vino de una idea, vino de los clientes
El origen del producto no está en un plan de negocio, sino en el trabajo diario de la agencia. «Llevábamos años haciendo esto para nuestros clientes de forma artesanal: revisar webs, comparar catálogos, mirar qué anuncios estaban activos, apuntar cambios de precio en una hoja de cálculo», explica Óscar Deseco, fundador de Índole Digital. «Era un trabajo enorme, imposible de mantener en el tiempo y que caducaba a los quince días».
El problema, señala, se ha agravado en los últimos años. «Hoy hay que estar muy alerta a todo lo que ocurre y a todo lo que hace tu competencia, da igual en qué canal: en su web, en sus redes, en su blog, en sus anuncios o donde quiera que publique algo. La información existe y es pública, pero está dispersa y nadie tiene tiempo de recogerla todos los días».
Ese diagnóstico —clientes que necesitan la información, información que está disponible, y ninguna forma razonable de recogerla manualmente— fue el que puso en marcha el desarrollo hace casi un año.
Casi un año programando y una recta final acelerada por la IA
RADAR ONE no ha sido un proyecto rápido. La compañía lleva cerca de doce meses construyendo la plataforma: el motor de recogida de datos, el sistema de detección de cambios, los paneles de cliente y la capa de informes. Un recorrido largo para una agencia que hasta ahora había vivido del servicio y que ha decidido dar un giro estratégico hacia el producto propio.
«La parte pesada ha sido siempre la misma: que el dato sea fiable y que la conclusión sea útil», apunta el fundador. «Detectar que ha cambiado algo es relativamente fácil; lo complicado es saber si ese cambio importa y qué hay que hacer al respecto».
La irrupción de las herramientas de inteligencia artificial ha comprimido esa última fase. Lo que estaba planteado como varios meses más de trabajo —interpretación de los cambios detectados, redacción automática de los informes, priorización de alertas— se ha resuelto en semanas. «La IA no ha inventado el producto, el producto estaba pensado desde el principio. Lo que ha hecho es acelerarlo hasta dejarlo finiquitado», resume.
RADARscan: el ojo que no se cierra
Dentro de RADAR ONE conviven dos módulos con funciones distintas. El primero, RADARscan, es la vigilancia continua. Funciona como un centinela: observa a los competidores que la empresa haya definido y avisa cuando detecta movimiento.
Su radar cubre los frentes que más rápido afectan a la caja de un negocio: productos nuevos que aparecen en el catálogo de un rival, cambios de precio con fecha concreta, campañas publicitarias activas en Google, Meta y TikTok, y los llamados huecos de catálogo, es decir, categorías que la competencia está vendiendo y la empresa no.
La ventaja frente al seguimiento manual es el tiempo de reacción. En lugar de descubrir un movimiento cuando ya es tendencia, el cliente recibe una alerta el día que ocurre, con el cambio identificado y explicado en castellano. Nada de instalar software ni de tocar la web propia: el sistema trabaja con información pública y no requiere conocimientos técnicos por parte del usuario.
RADARspy: la radiografía completa de un competidor
El segundo módulo, RADARspy, responde a otra pregunta distinta: no qué acaba de hacer un competidor, sino cómo es realmente. Genera un expediente completo de una empresa rival, una especie de radiografía que se lee de una sentada.
El informe recoge la velocidad real de su web en móvil bajo condiciones 4G, su salud SEO —páginas indexadas, posicionamiento—, la frecuencia y los temas de sus publicaciones, su presencia publicitaria en los tres grandes canales y los mecanismos con los que capta clientes: formularios, demos, descargas, promociones.
La diferencia con las herramientas de métricas al uso, insisten desde Índole, está en el destinatario. «Un panel lleno de números no sirve de nada a un gerente que tiene veinte cosas encima de la mesa», señala el fundador. «Nuestros expedientes terminan siempre en la misma página: esto es lo que hace tu competidor mejor que tú, y esto es lo que puedes hacer tú la semana que viene». Los informes se generan en minutos, no en días, y se entregan redactados en español, con diagnóstico y acciones recomendadas.
De la agencia al producto, desde Torrelavega
RADAR ONE supone también un cambio de modelo para la propia Índole Digital. La compañía, que ha trabajado durante años para instituciones y pymes de toda Cantabria en proyectos de marketing, diseño editorial y desarrollo web, se suma así a la corta lista de empresas cántabras que están construyendo software propio y vendiéndolo fuera de la región.
Fuera de la región, en su caso, es literal. Desde Torrelavega, Índole ha trabajado y sigue trabajando para clientes de Portugal, Francia, Inglaterra, Suiza, Italia, Marruecos y México, además de para empresas de toda España, de Cantabria y, por supuesto, de la propia comarca del Besaya. «Desde esta pequeña aldea, Índole está presente en medio mundo», apunta Deseco. «Y esa es exactamente la mentalidad con la que hemos construido RADAR ONE: una herramienta hecha en Torrelavega que le sirve igual a una tienda online de Santander que a una empresa de Lisboa o de Ciudad de México».
La plataforma se ofrece en distintos niveles, desde la pyme que quiere vigilar a un competidor concreto hasta la agencia que necesita gestionar varios radares para sus propios clientes, con opción de marca blanca. Los planes mensuales funcionan sin permanencia.
Con el desarrollo cerrado, el foco se traslada ahora a la comercialización y a la incorporación de nuevos clientes. La tesis de fondo, sin embargo, sigue siendo la misma que arrancó el proyecto hace casi un año: en un mercado donde todo se publica, la desventaja no es no tener información, sino enterarse tarde.








