La nueva edición del Programa de Orientación Profesional de la Universidad de Cantabria y el Colegio de Ingenieros Industriales permitirá a alumnos del Máster en Ingeniería Industrial realizar seis meses de prácticas y desarrollar su Trabajo Fin de Máster dentro de proyectos vinculados a ambas entidades. La iniciativa busca acercar talento técnico a las empresas y favorecer que los jóvenes profesionales encuentren oportunidades en la región.
La industria cántabra busca talento técnico y la Universidad forma a los profesionales que en los próximos años tendrán que incorporarse a sus fábricas, centros tecnológicos y departamentos de ingeniería. Acortar la distancia entre esos dos mundos es precisamente el objetivo del Programa de Orientación Profesional (POP), cuya convocatoria para el curso 2026/27 acaba de abrir la Universidad de Cantabria junto al Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Cantabria.
En esta edición, los estudiantes seleccionados tendrán como destinos a ASPLA y el Centro Tecnológico de Componentes (CTC), dos organizaciones con perfiles distintos pero directamente vinculadas con la actividad industrial y tecnológica de Cantabria.
El planteamiento va más allá de unas prácticas convencionales. Durante seis meses, los alumnos del Máster Universitario en Ingeniería Industrial podrán incorporarse a un proyecto formativo dentro de estas organizaciones y utilizar ese mismo trabajo como punto de partida para desarrollar posteriormente su Trabajo Fin de Máster.
La fórmula pretende resolver una de las dificultades habituales en la transición entre la universidad y la empresa: que las competencias adquiridas durante los estudios tengan una aplicación directa en problemas y proyectos industriales reales.
Dos entornos industriales diferentes
ASPLA aporta al programa la perspectiva de una gran empresa industrial. Fundada en 1964 y perteneciente al Grupo Armando Alvarez, la compañía desarrolla su actividad en el ámbito de los films plásticos y el embalaje flexible. Dispone de más de 42.000 metros cuadrados de instalaciones construidas sobre una superficie superior a 87.000 metros cuadrados y estructura su actividad en divisiones como Industrial, Cast, Agristretch y fabricación de tintas.
Su actividad abarca, entre otras áreas, soluciones para paletización y embalaje, envasado, films para alimentación y film estirable agrícola. La propia empresa destaca la tecnología y la innovación como dos de los elementos centrales de su actividad productiva.
CTC ofrece un escenario distinto, ligado directamente a la innovación y a la transferencia tecnológica hacia las empresas. El Centro Tecnológico de Componentes es una fundación privada sin ánimo de lucro constituida en el año 2000 y dedicada al diseño e implantación de soluciones innovadoras para la industria. Es, además, la única entidad de Cantabria reconocida oficialmente como Centro Tecnológico y está especializada en Industria y Energía, Navegación y Robótica y Materiales Avanzados y Nanomateriales.
Más del 90% de su presupuesto procede de proyectos desarrollados con empresas o para empresas, tanto mediante concurrencia competitiva como a través de contratos directos con compañías. Su actividad busca precisamente trasladar conocimiento tecnológico a entornos industriales y convertir las necesidades de las empresas en proyectos de transferencia.
Para los estudiantes, por tanto, la convocatoria permitirá entrar en contacto con dos vertientes complementarias del tejido productivo: la actividad industrial y fabril de ASPLA y el desarrollo tecnológico orientado a las empresas de CTC.
Seis meses dentro de la empresa
Las prácticas se desarrollarán entre el 1 de octubre de 2026 y el 31 de marzo de 2027, con una dedicación de cinco horas diarias y una bolsa económica de 500 euros al mes.
La condición fundamental es que los proyectos estén relacionados con el ámbito de la Ingeniería Industrial y permitan posteriormente desarrollar sobre ellos un Trabajo Fin de Máster.
Este último elemento diferencia al POP de una práctica universitaria aislada. El estudiante no realiza primero una estancia en una compañía y después comienza desde cero la búsqueda de un tema para su TFM. Ambos elementos se plantean conjuntamente desde el principio.
En el procedimiento habitual, el alumno puede tener que localizar por separado una oferta de prácticas, una temática para su proyecto final, un tutor académico y otro profesional, además de completar las autorizaciones correspondientes. El programa pretende concentrar todas esas piezas dentro de un mismo itinerario.
La práctica empresarial y el TFM quedan así vinculados a un proyecto concreto, con los aspectos académicos y profesionales previamente coordinados.
Las empresas no elegirán únicamente por las notas
Otra particularidad del programa está en el sistema de selección.
El expediente académico podrá tenerse en cuenta, pero no será el criterio determinante. Los candidatos pasarán por entrevistas individuales en las que se analizarán su formación, perfil profesional, intereses, expectativas y competencias.
El objetivo será encontrar el mayor grado posible de correspondencia entre las características de cada alumno y las necesidades del proyecto planteado por la organización participante.
Ese enfoque aproxima también el proceso a los procedimientos habituales de selección de personal de las empresas, donde las competencias, la motivación y la adecuación del candidato al puesto acompañan a su formación académica.
Los estudiantes que completen satisfactoriamente las prácticas y presenten el TFM durante el curso académico recibirán además un Diploma de Superación del Programa de Orientación Profesional emitido conjuntamente por la Universidad de Cantabria y el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales.
Una vía para retener talento industrial en Cantabria
Detrás del programa existe también una cuestión que trasciende a los estudiantes participantes: la capacidad de Cantabria para retener perfiles técnicos cualificados.
La iniciativa persigue que los futuros ingenieros conozcan durante su etapa universitaria qué empresas, centros tecnológicos y proyectos industriales existen en la comunidad. Para las organizaciones participantes supone, a su vez, una vía para entrar en contacto con jóvenes que están terminando una de las titulaciones directamente relacionadas con las necesidades de la industria.
El programa busca así generar una conexión temprana entre universidad y empresa: que los estudiantes puedan comprobar cómo se trabaja en un entorno industrial antes de terminar su formación y que las compañías tengan acceso a perfiles técnicos antes de que estos den definitivamente el salto al mercado laboral.
El POP está dirigido a estudiantes matriculados en el Máster Universitario en Ingeniería Industrial de la Universidad de Cantabria que cumplan los requisitos académicos para realizar tanto las prácticas curriculares como el Trabajo Fin de Máster durante el periodo correspondiente.
La iniciativa forma parte del acuerdo entre la Universidad de Cantabria y el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Cantabria. También participan la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales y de Telecomunicación y el Área de Empleabilidad de la Universidad, con el soporte del COIE.
Con ASPLA y CTC como protagonistas de la convocatoria 2026/27, el programa traslada una parte de la formación de los futuros ingenieros desde las aulas hasta el lugar en el que posteriormente tendrán que aplicar sus conocimientos: los proyectos reales de la industria cántabra.








