La gran sorpresa de la IA en España: no destruye empleo… y tampoco crea demasiado (de momento)

Un 89,66% de las empresas españolas asegura que la Inteligencia Artificial no ha tenido aún un impacto real en sus contrataciones. Ni más despidos, ni más incorporaciones. Silencio en la curva. Es uno de los titulares que deja la nueva entrega del Informe realizado por Infoempleo y Grupo Adecco, un termómetro imprescindible para entender cómo está transformando —o no— la IA nuestro mercado laboral.

Y, sin embargo, bajo esta aparente calma se está moviendo todo.

Empresas: más miedo que revolución

La encuesta realizada por Infoempleo y el Grupo Adecco dibuja un escenario de digitalización a dos velocidades. Solo un 32,81% de las empresas consultadas se siente preparada para afrontar la transformación digital que está en marcha, mientras que un 67,19% reconoce no estarlo. Dentro de este grupo, la mayoría —un 53,13%— asegura que ya está dando pasos en esa dirección, aunque un 14,06% admite sentirse completamente sobrepasada por unos cambios que avanzan demasiado rápido.

Respecto a la implantación de sistemas de Inteligencia Artificial, los responsables de Recursos Humanos muestran una fotografía en movimiento. Un 42,19% afirma que ya está introduciendo la IA de forma progresiva en sus procesos, mientras que un 28,13% espera incorporarla a corto plazo. Solo un 3,13% declara tenerla totalmente integrada en su actividad diaria. Lo más llamativo es la caída del número de empresas que no contemplan usarla: del 44,71% en 2024 han pasado al 26,56% actual, dieciocho puntos menos en un solo año.

Entre las organizaciones que ya trabajan con estas herramientas, la automatización de tareas administrativas es el uso más habitual, presente en un 72,41% de los casos. También destacan el análisis de datos, que aplica un 55,17%, y la automatización de procesos productivos, presente en un 34,48%. Además, un 24,14% ya utiliza asistentes virtuales para la atención al cliente y un 13,79% incorpora la IA en los procesos de selección de personal. Solo un 6,90% la destina a usos distintos, desde programación a marketing.

Las empresas avanzan, pero también regulan. En 2024 solo un 22,35% contaba con un código ético para el uso de IA; hoy ya lo tiene un 51,72%. Y la formación interna despega: si el año pasado apenas un 15,29% ofrecía capacitaciones específicas en IA, este año la cifra supera el 51%.

En cuanto a si la IA ha afectado a la empleabilidad, el resultado es contundente: un 89,66% asegura que no ha tenido ningún impacto relevante en contrataciones o despidos. Solo un 3,45% reconoce que ha reducido la contratación, mientras que un 6,90% ha aumentado la incorporación de especialistas gracias a la llegada de estas tecnologías.

Los trabajadores quieren usar IA… pero nadie les capacita

La percepción de las plantillas va muy en línea con lo que revelan las empresas, aunque con un matiz importante: la formación sigue siendo la gran asignatura pendiente.

El 63,74% de los trabajadores consultados afirma que su empresa no les ofreció la posibilidad de utilizar herramientas de IA durante el último año. Aun así, un 19,41% reconoce que, aunque la compañía no haya implantado oficialmente estos sistemas, ellos mismos han comenzado a utilizarlos por su cuenta. Solo un 16,85% tiene acceso a herramientas de IA facilitadas por su organización.

Entre quienes sí las usan, casi la mitad (47,83%) confiesa emplearlas para automatizar tareas administrativas. Un 34,78% utiliza asistentes virtuales o servicios de atención al cliente, y el mismo porcentaje las aplica al análisis de datos. Otro 28,26% aprovecha la IA para automatizar procesos productivos, mientras que un 10,87% la emplea en controles de calidad y un 2,17% la utiliza en procesos de selección. Además, un 13,04% declara que la usa para tareas variadas, desde programar o generar presentaciones hasta crear contenidos o campañas.

El dato más revelador aparece en el ámbito formativo: 9 de cada 10 trabajadores aseguran no haber recibido formación adecuada por parte de su empresa para utilizar Inteligencia Artificial de forma eficiente y responsable. A pesar de ello, la demanda es clara: un 69,32% desearía recibirla, frente a un 22,73% que se muestra indiferente y un 7,95% que afirma no tener interés.

La IA como aliada del empleo: los desempleados ya la usan

La IA ha entrado también en la rutina de quienes buscan trabajo. Según el Informe Infoempleo Adecco, una de cada cuatro personas desempleadas ya utiliza alguna herramienta de Inteligencia Artificial para encontrar empleo, lo que supone 6,19 puntos más que el año anterior.

El uso es práctico y directo: un 59,57% emplea la IA para localizar ofertas, el mismo porcentaje para crear o perfeccionar su currículum, y un 40,43% la usa para identificar empresas a las que postularse. Además, muchos mencionan otros usos estratégicos: adaptar su CV a diferentes perfiles, redactar cartas de presentación, simular entrevistas, realizar test de personalidad o comparar salarios.

Aun así, la mayoría de estas personas sigue viendo la formación en IA como algo necesario pero todavía no urgente. Un 49,07% cree que no necesitará estos conocimientos de forma inmediata para conseguir su próximo empleo, aunque sí serán crecientemente importantes. Otro 33,07% opina que ya es fundamental tener competencias en IA para encontrar trabajo hoy mismo.

Entonces, ¿qué está pasando realmente?

El diagnóstico que deja el informe es claro: la IA no está destruyendo empleo, aunque sí está reconfigurando la forma de trabajar. Las empresas avanzan, pero no al ritmo que exige el mercado; los trabajadores quieren formarse, pero no reciben apoyo; y los desempleados ya han entendido que la IA puede ser una herramienta decisiva para abrir puertas.

Como recuerda Alberto Gavilán, director de Talento del Grupo Adecco, esta tecnología “no sustituirá las habilidades humanas, sino que las potenciará”. La clave, insiste, es una estrategia sólida de formación. Una idea que subraya también Teresa Tomás, CEO de Infoempleo: “La alfabetización en IA ya no es opcional”.

El escenario está trazado: la digitalización avanza, pero la brecha de habilidades amenaza con frenarla. La próxima década decidirá si España lidera esta transformación… o la persigue desde atrás.

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