Influyentes Cantabria

David Monge, CEO de Nexian.

Cada mes en Influyentes  hacemos una pregunta a los CEO´s de Cantabria y este mes de noviembre les hemos pedido una reflexión sobre como gestionar la incertidumbre:  ¿Cuáles son los recursos que hay en la mente del CEO para lograr que su equipo recupere la confianza en el futuro de la propia empresa y de la economía y sea así un activo en la consecución de las metas?

Esta semana responde David Monge, “experto en “evolucionar proyectos, desarrollarlos comercialmente y crear equipos orientados al crecimiento y la expansión” y Director General de NEXIAN, empresa de trabajo temporal y recursos humanos perteneciente al Grupo Pitma.

El cerebro humano, antes situaciones de crisis, decide qué funciones dejar en suspenso y dónde centrar los esfuerzos garantizando así la supervivencia; dicho de otro modo, cuando las cosas se ponen feas, la naturaleza prescinde de lo superfluo dedicando su energía a garantizar el correcto funcionamiento de lo esencial.

Si hablamos de gestión empresarial, en un momento como el actual, inmersos en esta crisis sanitaria-económica-social propiciada por la Covid-19, conviene (como el cuerpo humano) recurrir a los básicos y tenerlos presentes como guías en las que sustentar nuestro liderazgo. Siempre son importantes, pero en el entorno de finales de 2020 se convierten en imprescindibles. Estos son algunos de los míos:

Uno. El ejemplo es lo más importante. Aprendemos por imitación, lo hemos hecho así desde que nacimos. Y en una empresa, el ejemplo del líder lo es todo. ¿Cómo comunico? ¿Qué lenguaje utilizo? ¿Cómo subo las escaleras? ¿Cómo cierro la puerta del despacho? ¿Cómo cuelgo el teléfono? ¿Cómo saludo al entrar? Todo comunica. Siempre es así; pero mucho más en épocas de incertidumbre. Nuestra gente nos mira; nuestros equipos nos miran. Y dependiendo de lo que ven, encuentran unas respuestas u otras. Seamos conscientes. La pregunta es qué ven cuando nos miran. En función de lo que vean, sacarán sus propias conclusiones. Si irradias optimismo tendrás un equipo optimista; si tienes miedo, tendrás un equipo temeroso.

Dos. Nuestros equipos están formados por personas adultas. Uno se convierte en adulto generalmente desde las malas noticias. La vida no sólo es un juego divertido; también tiene momentos duros y complicados. En el trabajo, en un momento como el actual, no todo es positivo. Si la empresa tiene problemas, los tiene. Si estamos perdiendo clientes, los estamos perdiendo. Si tenemos que reducir gastos, tenemos que gastar menos. Las personas que trabajan con nosotros son adultas y han aprendido a aceptar las malas noticias; teñir de rosa la realidad y edulcorarla no ayuda. Desde la realidad consciente y compartida del momento que vivimos, y evitando un falso paternalismo, es más fácil conseguir el compromiso de nuestros equipos. Si es el caso y la noticia es mala, es mala. Y mejor dar malas noticias que no dar noticias.

Tres. Los grandes logros se consiguen gracias al trabajo colectivo. Otro clásico. Tú solo, tal vez llegues rápido pero no llegarás muy lejos. Los líderes somos uno más, no somos superhéroes ni tenemos respuestas para todo. Las empresas tenemos por delante enormes desafíos; muchos sectores de actividad y por tanto muchas compañías se han visto afectadas por una situación absolutamente impredecible que ha generado un importante impacto en lo económico. En este escenario, la empresa debe recuperar lo perdido, pero además debe seguir creciendo, debe mejorar sus números, etc. No vamos a conseguirlo solos. Es vital definir con claridad qué esperas de cada una de las personas de tu equipo, de cada área, de cada departamento. Qué deben hacer, con qué criterios y qué relevancia tiene su esfuerzo en el objetivo global. Que cada uno de lo mejor de sí mismo. Si el momento es duro, hay que trabajar el doble para tal vez conseguir menos.

Cuatro. El cambio es lo único permanente. O cambiamos, o nuestro proyecto empresarial corre serio peligro. El mundo está cambiando, las cadenas de valor de nuestros negocios están cambiando y nuestros clientes también. ¿Estamos cambiando nosotros? Es una evidencia que esta pandemia ha acelerado tendencias que veníamos apreciando y que en pocos meses se han convertido en una realidad. Estoy pensando en la transformación digital. Es el momento. Si no lo hacemos ahora, probablemente no podamos hacerlo nunca. Debemos replantearnos el futuro de nuestra empresa y conjugar el corto y el largo plazo. Y si empiezas los cambios que tu organización necesita, recuerda un principio general de todo cambio: genera resistencia.

Necesitamos, como siempre, coraje y empatía. Y la inteligencia para saber cuándo y en qué circunstancia aplicar lo uno y lo otro.

 

 

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