Envejecer ya no es lo que era. Está comenzando a ser lo que queremos que sea. Y en esa transición nace un espacio de innovación para la empresa. Aldeas Activas lo ha aprovechado impulsando un modelo que pone en el centro la autonomía, la dignidad y el bienestar de las personas mayores. Su propuesta combina cuidado personalizado, tecnología y comunidades adaptadas —una especie de “vuelta al pueblo” con servicios del siglo XXI. Esta semana, Aldeas Activas ha sido el proyecto ganador del Demo Day del Node Hub Cantabria 2025.
España es uno de los países más envejecidos del mundo. Según datos del INE, más del 20% de la población supera los 65 años, y se espera que ese porcentaje alcance el 30% en 2050. Este envejecimiento trae consigo un reto sanitario, económico y social: ¿cómo garantizar una vejez digna, activa y segura en un sistema saturado y con recursos limitados?
Las respuestas tradicionales —residencias geriátricas, ayuda a domicilio puntual, teleasistencia básica— no siempre son suficientes. Ni para las personas mayores, que reclaman una vida más autónoma, ni para las familias, que buscan alternativas fiables, ni para las administraciones, que necesitan soluciones sostenibles.
En ese contexto, Aldeas Activas propone un cambio de paradigma. Su planteamiento se basa en tres pilares. El primero, los cuidados a domicilio adaptados y accesibles, desde 8,75€/hora, con servicios personalizados según cada caso: atención por horas, cuidadores internos, atención especializada (Alzheimer, ELA, movilidad reducida), noches o urgencias. Todo con seguimiento profesional y tecnología de apoyo.
El segundo de los productos son las Comunidades residenciales tipo “Aldea Activa”, inspiradas en modelos como el “senior living” o los “cohousing” europeos. Se trata de pequeñas agrupaciones de viviendas adaptadas, en entornos naturales, con servicios comunes, personal sanitario, actividades, asistencia progresiva y vida social.
También ofrecen TeleAsistencia ProActiva, un sistema que va más allá del clásico botón rojo. Monitoriza salud y rutinas mediante sensores, inteligencia artificial y seguimiento 24/7. Permite detectar problemas incluso antes de que se manifiesten clínicamente. Todo ello está diseñado con un enfoque preventivo: evitar ingresos hospitalarios, detectar riesgos a tiempo y mejorar la calidad de vida a largo plazo.
Aunque su origen está en Cantabria, Aldeas Activas nace con vocación nacional. Sus servicios a domicilio ya operan en varias comunidades, y el plan de expansión de sus comunidades “aldeanas” contempla más de 20 ubicaciones en pueblos semiabandonados o poco poblados, donde la revitalización demográfica se convierte en un efecto colateral positivo.
Pero el mayor desafío —y quizás la mayor revolución— viene con sus comunidades residenciales. Lejos del modelo de macroresidencias impersonales, Aldeas Activas plantea pequeñas aldeas intergeneracionales, donde personas mayores puedan convivir con independencia, apoyo y estímulo social.
Viviendas unifamiliares, zonas comunes, atención flexible, actividades culturales, cuidado ambiental y conexión con el entorno rural. El objetivo: un entorno donde vivir bien, no solo sobrevivir. Donde el envejecimiento sea una etapa vital, no un tránsito hacia la dependencia.
Estas aldeas, además, suponen una oportunidad para combatir la despoblación rural, generando empleo local y dinamizando pueblos en declive.
Un sector que pide a gritos innovación
El sector del cuidado de mayores en España —y en Europa— arrastra problemas estructurales: saturación de residencias, precariedad laboral, falta de personal cualificado, modelos anticuados y escasa innovación. La pandemia de COVID-19, con su durísimo impacto en las residencias, dejó al descubierto muchas de estas debilidades.
Proyectos como Aldeas Activas surgen como respuesta y como alternativa. Buscan humanizar, profesionalizar y diversificar las opciones de cuidado. Reducir costes a largo plazo (gracias a la prevención) y mejorar resultados de salud. Pero también dignificar la vejez como etapa de plenitud.
La startup Aldeas Activas ha resultado ganadora del Demo Day de Node Hub Cantabria 2025, celebrado esta semana con la participación de siete proyectos finalistas que están completando su fase de aceleración en este programa regional impulsado por Startups.st, con el respaldo del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), la Cámara de Comercio de Torrelavega, el Ayuntamiento de Torrelavega y el Gobierno de Cantabria.







