¿Por qué España tiene cada vez menos mujeres emprendedoras?

Cada año, la economía española suma nuevas startups, ideas innovadoras y talento dispuesto a comerse el mundo. Pero hay un facto que no sólo no crece sino que disminuye: las emprendedoras. El último Mapa del Emprendimiento 2025, elaborado por South Summit e IE University, confirma una tendencia preocupante: cada vez hay menos mujeres liderando proyectos en España.

Mientras que a nivel global las mujeres representan un 25,1% del total de emprendedores, en España la cifra ha caído por segundo año consecutivo. En 2025, ese porcentaje ha bajado 2,5 puntos respecto al año anterior. Y si lo comparamos con otras regiones, el contraste es aún más evidente. En Estados Unidos y Canadá, por ejemplo, las mujeres suponen un 29% de los fundadores de startups. En América Latina llegan al 21,9%, y en África al 20%. ¿Qué nos está pasando?

La falta de mujeres emprendedoras no solo es una cuestión de números. También impacta en la diversidad de ideas, en la manera de gestionar equipos y en la representación en sectores clave. Por ejemplo, en España la edad media de las emprendedoras es de 39,5 años, algo superior a la de los hombres (38). Esto puede indicar que muchas mujeres tardan más en lanzarse a emprender, quizás porque antes necesitan una mayor seguridad económica, experiencia o formación.

Además, aunque cuando una mujer emprende suele hacerlo con una formación muy sólida (de hecho, hay más mujeres con másteres y doctorados que hombres), siguen estando menos presentes en las carreras técnicas como ingeniería o tecnología. Y estas disciplinas son hoy el motor de muchas startups, especialmente en sectores como inteligencia artificial, big data o software.

¿Y eso del equity?

Un concepto que aparece en el informe es el “equity”, que no es otra cosa que el porcentaje de la empresa que se queda el fundador. Es decir, cuánto de su propia startup sigue siendo suya después de buscar socios, inversores o financiación. En el caso de las mujeres en España, de media conservan el 47,4% de su empresa, una cifra casi igual a la de los hombres (51%). Eso es positivo, porque significa que cuando las mujeres emprenden, lo hacen manteniendo un buen nivel de control. Pero si cada vez hay menos mujeres lanzando proyectos, también hay menos mujeres con poder de decisión en el mundo startup.

Emprender por vocación… o por oportunidad

¿Y por qué emprenden las mujeres en España? La mayoría lo hace al detectar una oportunidad de negocio. Es decir, ven un hueco en el mercado y se lanzan. Esta es la principal motivación (51,1%), aunque también crece el número de mujeres que emprenden simplemente porque siempre lo han querido hacer (37,8%). Muy pocas lo hacen por necesidad económica, lo cual desmonta ese mito de que las mujeres emprenden “por obligación” y no por ambición o vocación.

En comparación, los hombres suelen emprender más por impulso personal o por el deseo de tener algo propio, y menos por haber detectado una oportunidad concreta. Esta diferencia puede parecer sutil, pero dice mucho sobre cómo cada género se enfrenta al reto de emprender.

Madrid, un caso aparte

Aunque a nivel nacional los datos no son buenos, hay una excepción: Madrid. En la capital, el 19% de las mujeres emprendedoras ya ha creado una startup antes, frente al 16% de media nacional. Esto demuestra que en ciertos entornos más desarrollados, el talento femenino no solo aparece, sino que se consolida y repite.

Además, Madrid es líder en adopción de tecnología (como la inteligencia artificial) y tiene un ecosistema más dinámico. Quizás esto también esté ayudando a crear un entorno más amigable para las mujeres con ideas y ambición.

Las mujeres no somos el problema

Es fácil culpar a las mujeres de no emprender “lo suficiente”. Pero la realidad es otra. El problema no es falta de talento ni de ideas. Es que el ecosistema no siempre les acompaña. Faltan referentes, faltan redes de apoyo, y muchas veces también falta confianza  (¿sesgo?) por parte de inversores o socios.

El propio informe recomienda actuar pronto, con estímulos específicos para impulsar el emprendimiento femenino desde etapas tempranas. Porque si no se crean las condiciones adecuadas, muchas mujeres ni siquiera se plantearán dar el salto.

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