Más de 70.000 asalariados de la construcción no trabajaron ni una sola hora en 2025

Cada trabajador de una obra pierde hoy cinco días más de trabajo al año que hace siete años. Según el primer informe sectorial elaborado por la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), el absentismo ha alcanzado cifras récord, con un 6,2% de horas pactadas no trabajadas en 2025 —casi el doble que en 2018—. Traducido a números concretos, esto significa que más de 70.000 asalariados del sector no trabajaron ni una sola hora en todo el año por esta causa. Los datos suponen la lenta asfixia de muchas pymes que se enfrentan a un riesgo letal: morir de absentismo.

Cada trabajador del sector perdió tres semanas completas de trabajo en 2025 en la construcción. Esta tendencia creciente se debe, en gran parte, al aumento de las bajas por Incapacidad Temporal (IT), que ya explican el 72% del total de horas no trabajadas y han crecido un 75% desde 2018.

El impacto económico de este fenómeno es demoledor: 3.565 millones de euros al año. Esta cifra representa el 1,7% de las ventas del sector, un peso mayor que el del propio Impuesto sobre Sociedades. De ese total, 633 millones corresponden a costes directos como cotizaciones sociales y salarios durante bajas; y casi 3.000 millones a costes indirectos, principalmente el valor de la producción perdida. Las pequeñas empresas soportan la mayor carga: dos tercios del total.

Lo que diferencia al absentismo en la construcción de otros sectores es su efecto dominó: basta con que un especialista falte para que toda una cadena de trabajos se detenga. La dependencia de cuadrillas y la secuencia de ejecución hacen que una baja no solo ralentice una tarea, sino que paralice obras enteras. Esto se traduce en maquinaria parada, plazos incumplidos, penalizaciones contractuales y una pérdida de confianza con clientes y promotores.

El informe apunta a varias causas estructurales detrás del aumento del absentismo. Entre ellas, el envejecimiento de la plantilla —la edad media del sector ha pasado de 38,5 a 45,4 años en los últimos quince años—, las crecientes listas de espera quirúrgicas y de consultas médicas, y la ampliación de permisos legales, como el de paternidad, que ha pasado de 28 días en 2017 a 16 semanas desde 2021.

Las empresas están pagando más por menos trabajo. En 2025, por cada hora efectivamente trabajada se pagaron 1,17 horas, un sobrecoste que se añade al aumento general de los costes laborales. En un sector que ya enfrenta escasez de mano de obra y una alta exigencia física, estos datos son una señal de alerta.

Para la patronal, aunque el absentismo en construcción pueda parecer menor que en otros sectores, su impacto es mucho más grave por la naturaleza del trabajo. Por eso pide un “gran pacto nacional” que involucre a empresas, administraciones públicas y agentes sociales para afrontar una realidad que afecta a todos: a las empresas, a los trabajadores comprometidos y al sistema en su conjunto.

Este informe no es una llamada al control ni a la sospecha sobre los trabajadores, sino una invitación a mirar el absentismo como un síntoma complejo de un sistema que necesita adaptarse. Porque lo que está en juego no son solo números: es la viabilidad de cientos de obras, empresas y empleos.

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