Según el informe Uso de la IA en las empresas elaborado por la Fundación Cotec, en 2024 el 21,1 % de las empresas españolas con diez o más empleados ya utiliza alguna tecnología relacionada con IA, frente al 12,4 % del año anterior. El salto es de casi nueve puntos, un crecimiento que refleja que la digitalización avanza aunque no al mismo ritmo en todas partes. En Cantabria, el porcentaje de empresas que han incorporado la IA a su actividad se queda en el 11,1 %.
Estamos muy por debajo de la media nacional. Ese 11, 1% sitúa a la región entre las comunidades con menor adopción y un crecimiento más lento, dentro del grupo que Cotec denomina “divergentes”.
¿Por qué la IA no despega todavía con más fuerza en Cantabria? El informe apunta a una razón principal: el desconocimiento. Casi ocho de cada diez empresas que no la usan aseguran que no saben cómo aplicarla. Es decir, la barrera no es tanto la desconfianza hacia la tecnología, sino la falta de formación y recursos para dar el paso. Una situación especialmente comprensible en un territorio donde el tejido empresarial está formado, en su mayoría, por pymes y microempresas.
El tamaño, de hecho, es un factor determinante. Mientras que más del 58 % de las grandes empresas ya trabaja con IA, solo el 13,4 % de las microempresas lo hace. Y en cuanto a sectores, las empresas TIC lideran la adopción (58,7 %), seguidas de los servicios (25,7 %), la industria (17,5 %) y la construcción (11,4 %). En Cantabria, donde la industria y el turismo tienen tanto peso, hay un amplio recorrido para incorporar la inteligencia artificial en ámbitos como la gestión de la producción, el análisis de la demanda o la experiencia del cliente.
Lo que sí parece claro es que la IA funciona. Las empresas que la utilizan presentan, de media, un 27 % más de productividad laboral que las que no la emplean. Y no solo porque la tecnología automatice tareas, sino porque cambia la manera de decidir, de organizar los procesos y de entender los datos. Las compañías más innovadoras ya lo saben, y los datos lo confirman: quienes se atreven antes, crecen más rápido.
Cantabria tiene ante sí un reto apasionante: reducir la brecha digital y aprovechar las oportunidades que la IA ofrece a empresas de cualquier tamaño. Para conseguirlo, hacen falta tres ingredientes básicos: formación, acompañamiento y mentalidad abierta. Formar a los equipos directivos y técnicos para que entiendan el potencial de la IA; acompañar a las pymes con asesoramiento y herramientas accesibles; y fomentar una cultura empresarial que vea la tecnología no como una amenaza, sino como una aliada.
En este camino, el papel de las instituciones es clave. Programas de apoyo como los impulsados por la Cámara de Comercio de Torrelavega o la Oficina Acelera Pyme pueden marcar la diferencia, ayudando a que las pequeñas empresas pierdan el miedo y empiecen a experimentar con soluciones reales.
La inteligencia artificial ya está transformando el panorama empresarial, y Cantabria tiene todo lo necesario para no quedarse atrás.







