El bolsillo de los españoles empieza a respirar con algo más de tranquilidad. Según el Informe Europeo de Pagos de Consumidores de Intrum, sólo un 10% de los ciudadanos ha incumplido el pago de alguna factura en el último año. Este porcentaje supone una caída de 12 puntos con respecto a la edición anterior del estudio y coloca a España como el país con menos morosidad en Europa.
Los primeros meses del año suelen ser un reto para las finanzas familiares: los gastos de las fiestas, las subidas de tarifas y el reajuste del presupuesto pueden poner a prueba la economía doméstica. Sin embargo, el 2025 ha comenzado con señales esperanzadoras.
Según el informe de Intrum, los españoles han logrado una mayor estabilidad financiera gracias a varios factores clave. El aumento de la renta disponible ha permitido a los ciudadanos afrontar mejor sus gastos, mientras que la mejora en el mercado laboral ha brindado mayor seguridad económica. Además, la menor dependencia del crédito es un indicador positivo, ya que solo el 20% de los encuestados ha necesitado pedir dinero prestado para pagar facturas en los últimos seis meses, una leve mejora respecto al 22% del año anterior. En comparación con la media europea, donde el 25% de la población enfrenta impagos, España se encuentra en una posición privilegiada.
Mientras la morosidad disminuye en España, otros países europeos continúan teniendo dificultades para cumplir con sus compromisos financieros. Dinamarca (37%), Finlandia (35%) y Grecia, Austria y Noruega (34%) lideran la lista de impagos, mientras que España (10%), Portugal (13%) y Francia (17%) presentan los niveles más bajos. Estos datos reflejan que, aunque el contexto económico sigue siendo desafiante en Europa, la situación en España ha mejorado notablemente.
Uno de los aspectos más reveladores del informe es la capacidad de los españoles para afrontar gastos imprevistos. El 79% asegura que podría hacer frente a un desembolso de 200 euros sin necesidad de endeudarse, situándose a la cabeza de Europa, por delante de Italia (74%), Irlanda (73%) y Alemania (68%). En contraste, las economías más vulnerables ante un imprevisto son Hungría (52%), Austria (50%) y Grecia (47%). Esta mayor seguridad financiera refleja un cambio en los hábitos de ahorro y pago, contribuyendo a un entorno económico más estable.
Sin embargo, los expertos advierten que esta estabilidad puede ser frágil si no se mantienen ciertos hábitos financieros. La planificación y control del gasto, el uso responsable del crédito y la precaución ante posibles subidas de precios son esenciales para evitar retrocesos. Aunque el porcentaje de morosidad ha bajado, el 20% de los españoles aún recurre a préstamos para pagar facturas, lo que indica que todavía hay margen de mejora.
No obstante, el verdadero reto será consolidar estos avances y evitar un aumento del endeudamiento en los próximos meses. Mientras algunos países europeos continúan enfrentando altos niveles de impagos, España se perfila como un referente en planificación y control financiero. La gran incógnita es si esta mejora será estructural o solo un alivio temporal. Los próximos meses serán clave para determinarlo.







