El tejido empresarial de Cantabria está viviendo una revolución silenciosa. No es solo un baile de nombres en los consejos de administración; es un cambio profundo en la forma de entender el liderazgo. Una nueva generación de mujeres —con formación internacional, ADN tecnológico y una sensibilidad especial por la ética— ha tomado los mandos. No vienen solo a gestionar un legado: vienen a transformarlo.
Sylvia de Miguel: el rigor de la nueva gobernanza
En un sector tan expuesto como el de la construcción, Sylvia de Miguel ha impuesto una cultura de control y excelencia. Como Directora de Operaciones, Sostenibilidad y Compliance de Grupo SIECSA, Sylvia es la garante de que la ética sea el eje sobre el que pivota toda la operativa de la compañía. Hija del fundador Juan de Miguel, ha sabido evolucionar la visión constructora de su padre hacia los exigentes estándares de transparencia del siglo XXI. Para ella, el impacto ambiental y el cumplimiento normativo no son trámites, sino los pilares estratégicos que aseguran la solvencia y la reputación de la firma en mercados de alta exigencia.
Ana Sastre: Packaging con alma circular
En Reocín, la economía circular tiene nombre propio. Ana Sastre, como Directora General de Formaspack, lidera un equipo de 180 personas que ya no solo fabrica envases, sino que diseña futuro. Ana ha convertido la vocación familiar en un referente del upcycling y la transparencia. Bajo su mando, la innovación tecnológica se ha puesto al servicio de la sostenibilidad, creando relaciones de confianza ciega con clientes y proveedores. Su visión es clara: la excelencia solo existe si el impacto en el entorno es positivo.
Patricia Tobías Velar: Una genealogía de mujeres
Cantabria es tierra de conservas, pero en Mari Asun Velar la historia se escribe con nombre de mujer. Patricia Tobías Velar lidera una saga que es femenina desde su origen, rompiendo moldes en el sector. Aquí el relevo no fue una ruptura, sino la evolución natural de un ADN emprendedor compartido entre madres e hijas. Desde Castro-Urdiales, Patricia ha sabido inyectar una visión comercial moderna y sofisticada al método tradicional, demostrando que la sensibilidad por el detalle es el valor diferencial que ha viajado intacto de generación en generación.
Gema y Ana Coria: El binomio que escala el sabor
En la agroindustria de interior, las hermanas Coria han logrado lo que parecía imposible: escalar un obrador tradicional sin que pierda su alma. Gema y Ana Coria representan la tercera generación de Vega Pelayo, y su fórmula combina el respeto al origen con una apuesta agresiva por el I+D. Gracias a su estrategia de seguridad alimentaria y capacidad productiva, han llevado el producto cántabro a los lineales más competitivos de España, demostrando que el liderazgo compartido es un motor de crecimiento imbatible.
Silvia Ruiz: El lujo de lo artesano
La anchoa de Conservas Catalina ha conquistado el mundo bajo la dirección de Silvia Ruiz. Su mérito ha sido encontrar el equilibrio perfecto entre el sobado a mano más puro y una estrategia de marca internacional de alto nivel. Silvia ha logrado que la innovación en su sector consista en elevar el producto artesano a la categoría de lujo gastronómico. Su gestión ha profesionalizado los canales de venta sin tocar una pizca del proceso tradicional, demostrando que la vanguardia también reside en proteger lo auténtico.
Liderazgo y visión industrial: Ana Álvarez y Olga Dasgoas
En los sectores más intensivos de la economía, el relevo generacional también se traduce en una evolución estratégica del liderazgo. Ana Álvarez, vicepresidenta del Grupo Armando Álvarez y responsable de ESG, desempeña un papel clave en la transformación del grupo, uno de los mayores actores industriales del país. Su labor se centra en integrar la sostenibilidad en el núcleo del negocio, impulsando la adaptación de la compañía a un entorno global cada vez más exigente en términos regulatorios y medioambientales. Desde esa posición, contribuye a orientar la evolución de un gigante del plástico hacia modelos más eficientes, responsables y alineados con los principios de economía circular.
Por su parte, Olga Dasgoas ha roto techos de cristal en la fundición pesada de Grupo FAED. Liderando la organización corporativa y la Responsabilidad Social, Olga ha introducido planes de igualdad y políticas de impacto humano en un entorno de fuego y metal. Su visión demuestra que la modernización de la industria de Cantabria no es solo una cuestión de máquinas, sino de cultura empresarial.
El nuevo paradigma cultural
¿Qué cambia cuando ellas toman el mando? Que la intuición del fundador deja paso al análisis del dato. Que la jerarquía se vuelve flexible para seducir al talento joven. Para estas líderes, la sostenibilidad no es una etiqueta de marketing: es la única ruta posible hacia la rentabilidad a largo plazo. Cantabria no solo hereda empresas; está heredando una nueva forma de hacer negocios: más global, más tecnológica y, sobre todo, mucho más humana.







