La mano de obra en Cantabria se fuga de las zonas sin transporte público

Moverse en transporte público en Cantabria puede resultar relativamente sencillo si el trayecto comienza o termina en grandes núcleos como Santander o Torrelavega. Sin embargo, la realidad cambia cuando se trata de conectar municipios cercanos entre sí. Localidades como Noja, Ajo, Arnuero o Meruelo, así como zonas rurales como Soba y Ruesga, llevan años sufriendo una falta de conexiones transversales que dificulta la vida diaria de cientos de personas y pasa factura también a la actividad económica de la comarca.

La movilidad se ha convertido en un problema mucho más profundo que una simple cuestión de transporte. Hoy condiciona el acceso al empleo, a la formación e incluso a servicios básicos. Además, no afecta por igual a toda la población. Las personas mayores de 55 años en situación de desempleo, jóvenes sin vehículo propio o personas migrantes sin permiso de conducir aparecen entre los colectivos más perjudicados. A ello se suma la preocupación de entidades formativas y sociales, que alertan de las crecientes dificultades que tienen muchos alumnos para acudir a cursos, prácticas o programas de inserción laboral.

Ese diagnóstico compartido quedó reflejado en las conclusiones de la Mesa de Diálogo sobre transporte público y empleo organizada por Cruz Roja Laredo dentro del proyecto Reto Social Empresarial + Plus, cofinanciado por el Fondo Social Europeo. Las conclusiones del encuentro serán trasladadas próximamente a distintas administraciones públicas con el objetivo de impulsar medidas concretas.

En la mesa participaron Alberto Mediavilla Abad, responsable de RR.HH. de Servicios Centrales; Carlos Alonso Lazcano, agente de desarrollo local de Castro Urdiales; Daniel Álvarez, gerente de contrato en ALSA; Carmen de la Torriente, representante de la Fundación Bien Aparecida; Ángel Fernández, agente de desarrollo local de Laredo; Diego Ceballos, responsable de producción en Vitrispan; Patricia Rueda, responsable de logística de USA Grup M. Serrano; e Izaskun Cabieces, agente de desarrollo local de Bárcena de Cicero. La diversidad de perfiles permitió abordar el problema desde diferentes perspectivas: empresarial, institucional, social y territorial.

Representantes de empresas, administraciones locales, entidades sociales y operadores de transporte coincidieron en señalar que las dificultades de desplazamiento están condicionando cada vez más el acceso al trabajo y la permanencia de población en el territorio. Empresas ubicadas en polígonos industriales alejados de los grandes núcleos urbanos aseguran tener serios problemas para cubrir vacantes, mientras que muchas personas rechazan ofertas laborales o abandonan procesos formativos por la imposibilidad de desplazarse diariamente.

Las compañías participantes reconocieron además que esta situación afecta directamente a su competitividad. Algunas ya han comenzado a aplicar medidas de flexibilidad horaria, incentivos o fórmulas de conciliación para atraer trabajadores, aunque consideran que el problema requiere soluciones estructurales y una mayor implicación institucional.

Otro de los asuntos que generó más preocupación fue el acceso a servicios esenciales. Las dificultades para llegar al Hospital de Laredo o a determinados centros educativos y formativos afectan especialmente a los municipios con menor conectividad. Según se expuso durante la jornada, esta falta de movilidad puede terminar agravando la despoblación y acelerando la pérdida de talento joven en muchas zonas rurales.

Pese al diagnóstico crítico, el encuentro también dejó espacio para las propuestas y cierto optimismo. Entre las posibles soluciones planteadas destacan el refuerzo de las conexiones entre municipios, la adaptación de horarios del transporte a las jornadas laborales, la puesta en marcha de proyectos piloto hacia polígonos industriales o el impulso de fórmulas de transporte compartido.

Los asistentes coincidieron asimismo en la necesidad de reforzar la coordinación entre ayuntamientos, empresas y Gobierno de Cantabria para abordar el problema desde una visión verdaderamente comarcal y no únicamente municipal.

La reunión concluyó con el compromiso de elaborar un documento técnico con propuestas concretas que será remitido tanto a los ayuntamientos implicados como a la Dirección General de Transportes del Gobierno regional. El objetivo es avanzar hacia un modelo de movilidad más flexible, eficaz y adaptado a la realidad social y laboral del territorio.

Porque, como quedó claro durante la jornada, la movilidad ya no es solo una cuestión de autobuses o carreteras: se ha convertido en una pieza clave para garantizar empleo, igualdad de oportunidades y futuro para toda la comarca.

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