Según la Directiva (UE) 2020/285, que debía haber entrado en vigor el 1 de enero de 2025, los autónomos y pequeñas empresas en la Unión Europea podrán beneficiarse de un nuevo régimen especial de franquicia del IVA, Esta medida, que busca simplificar la carga administrativa y fiscal, promete ser un cambio significativo para aquellos con una facturación anual inferior a 85,000 €.
Con el crecimiento de la economía digital y las nuevas formas de hacer negocios, como el comercio electrónico y los servicios digitales transnacionales, la Directiva 2006/112/CE , anterior a la que nos ocupa, no lograba abordar adecuadamente las necesidades de los autónomos y las pequeñas empresas.
Adicionalmente, existía una falta de armonización en los procedimientos fiscales entre los países miembros, lo que generaba desigualdades y dificultades para el cumplimiento del IVA en diferentes jurisdicciones.
La Directiva (UE) 2020/285 aborda estas cuestiones mediante la implementación de nuevas medidas que no solo simplifican la gestión fiscal para los autónomos, sino que también mejoran la cooperación entre administraciones fiscales para asegurar una mayor transparencia y control en la recaudación del IVA.
Además de las medidas aquí propuestas, en nuestro país, también están en marcha las nuevas obligaciones como consecuencia de la Ley Crea y Crece y la Ley Antifraude, que buscan reducir la morosidad y combatir la economía sumergida.
La Comisión Europea comunicó el 31 de enero de 2025 la apertura de un expediente de infracción contra España por no haber aplicado todavía el régimen de franquicias de IVA. Exige a España aprobar la exención de IVA para operaciones internacionales en un mes o enfrentarse a sanciones económicas y legales. Los autónomos exportadores no deberían pagar IVA en sus ventas dentro de la UE (ejemplo: ventas a clientes en Italia o Francia).
Si España no cumple, se iniciará un proceso de sanciones por parte de la Unión Europea, perjudicando además la competitividad de sus autónomos frente a otros países donde ya se aplica esta medida.
EL objetivo y contexto en que se ha redactado la normativa permitirá que estos negocios no tengan que añadir el IVA a sus facturas ni presentar declaraciones trimestrales, siempre que sus ingresos no superen el umbral establecido. Esta simplificación no solo reduce la carga administrativa, sino que también mejora la liquidez de los negocios, al no tener que adelantar el IVA
La implementación de este régimen especial trae consigo varios beneficios para los autónomos y pequeñas empresas.
- Simplificación Administrativa: Al eliminar la necesidad de presentar declaraciones de IVA, los autónomos y pequeñas empresas pueden dedicar más tiempo a sus actividades principales y menos a la burocracia fiscal
- Mejora de la Liquidez: Al no tener que adelantar el IVA, los negocios pueden mantener un flujo de caja más saludable, lo que es crucial para su sostenibilidad y crecimiento
- Precios Más Competitivos: Al no incluir el IVA en sus facturas, los autónomos pueden ofrecer precios más atractivos a sus clientes, lo que puede mejorar su competitividad en el mercado
A pesar de los beneficios, también existen algunos desafíos y consideraciones que los autónomos y pequeñas empresas deben tener en cuenta:
- No Deducción del IVA Soportado: Aunque no tendrán que repercutir el IVA, tampoco podrán deducir el IVA soportado en sus compras. Esto puede ser un inconveniente para aquellos con altos costos operativos
- Impacto en Relaciones B2B: Los clientes empresariales que pueden deducir el IVA podrían preferir trabajar con proveedores que sigan el régimen general de IVA
- Adaptación al Umbral: Es crucial que los negocios monitoreen sus ingresos para asegurarse de no superar el umbral de 85.000 €, ya que esto los excluiría del régimen especial
La Directiva (UE) 2020/285 representa un paso importante hacia la simplificación fiscal para los autónomos y pequeñas empresas en la Unión Europea. Aunque la implementación de este régimen especial de franquicia del IVA promete numerosos beneficios, es esencial que los negocios comprendan plenamente sus implicaciones y se preparen adecuadamente para su adopción. Con una correcta planificación, este nuevo régimen puede ser una herramienta poderosa para impulsar el crecimiento y la competitividad de los pequeños negocios en el mercado europeo y nacional.







