El final del verano llegó, como cantaba el Dúo Dinámico, disuelto irrevocablemente hace apenas unos días, y con él mis colaboraciones de los viernes de agosto en Influyentes. Un mes marcado por los incendios, que han dejado un paisaje negro donde antes había verde. Veremos si los bosques se recuperan como el barco de Teseo plantando nuevos ejemplares, o si aparecen molinos de viento y minas donde antes había magníficos paisajes, ahora asolados por la mano del hombre, que parece empeñado en desdeñar la importancia de los árboles a lo largo de la historia, tanto desde el respeto a la naturaleza como en un plano más espiritual. El árbol de la vida ha sido arrollado como lo fue, en el plano más físico, el árbol de Teneré, en este caso por un conductor más perjudicado que los papardos cayetanos (y papardas cayetanas, que en el gin-tonic sí hay igualdad) que celebran raves en El Puntal quienes, a diferencia de los participantes en raves en canteras, olvidan recoger sus basuras.
Todo esto viene a cuento porque hoy, 29 de agosto, se celebra el día del árbol en Argentina, pero si repasamos otras efemérides, tal día como hoy se firmó la paz que finalizó la guerra de los 100 años, que no duró 100 años, como tampoco fueron 100.000 los hijos de San Luis, pero nos gusta redondear. El caso es que esta guerra se desarrolló en la pequeña edad de hielo, apenas unos siglos de duración en la historia del clima cambiático.
Hace 40 años vaticinaban que nos veíamos abocados a una nueva edad de hielo. Ahora, a un tórrido estío perpetuo. La edad de hielo venidera (que nunca llegó) tuvo su película. “El día de mañana” se tituló en España, con Jake Gyllenhaal entre los protagonistas. Su “Donnie Darko” resulta hoy más verosímil. Y es que las técnicas de propaganda para tener al personal con los glúteos prietos por el miedo tienen poco recorrido cuando el lobo no viene o, aparece ya desdentado. Y eso no lo arregla ni el rey del mambo, Goebbels, quien, ya que nos adentramos en el séptimo arte, tiró los tejos, con poca fortuna, a la Bergman para actuar en sus películas de propaganda. Ella es la auténtica reina del 29 de agosto, porque nació y murió el mismo día, aunque con algunos años de diferencia que por caballerosidad no descubro.
Me he ido por los cerros de Úbeda porque el artículo de hoy iba a comenzar con el Santo del día, San Juan Bautista, para continuar diciendo que es un profeta para el drusismo, que es sobre lo que realmente iba a escribir hoy. Y es que uno de sus preceptos dice “Verdad en el discurso y veracidad en la lengua” y cada vez que escucho a unos de los líderes de este país, antaño imperio y hoy vil siervo, recuerdo al jefe sioux que, carente de la flema británica cuando te la están intentando colar, espetó eso de hombre blanco habla con lengua de serpiente. Y aquí lo dejo, porque las editoras de este medio, parafraseando a no recuerdo (o no quiero recordar) quién, siempre me dicen eso de “haga como yo y no se meta en política”. Feliz nuevo curso







