Cantabria se ha colado en el reducido grupo de regiones españolas que avanzan con paso firme en innovación. Según el último informe de la Fundación Cotec, la comunidad cántabra no solo ha mejorado su desempeño absoluto en innovación entre 2016 y 2023 —algo que ha ocurrido en prácticamente todo el país—, sino que además ha incrementado su productividad innovadora y ha logrado converger hacia la frontera europea de mejores prácticas. En resumen: hace más con lo que invierte y cada vez se parece más a las regiones top de Europa en este ámbito.
Solo cuatro comunidades autónomas pueden decir lo mismo: Asturias, Aragón, Madrid y Cantabria. El resto de autonomías ha avanzado de forma desigual. Algunas, como Castilla y León, Murcia o Extremadura, han mejorado en productividad pero se han alejado de la frontera europea. Otras, como Galicia, País Vasco, Navarra o Andalucía, han retrocedido en ambas métricas.
En el plano europeo, el 90 % de las regiones ha crecido en desempeño, pero solo el 67 % ha mejorado su productividad, y apenas un 33 % ha logrado acercarse a los mejores. De hecho, en 2016 el 60 % de las regiones europeas estaban cerca de la frontera; en 2023, apenas un 49 %. La vanguardia se aleja, pero Cantabria se mantiene en la carrera.
Esta evolución es especialmente relevante si tenemos en cuenta que Cantabria aún no lidera en productividad laboral ni en digitalización. Solo País Vasco, Navarra y Madrid alcanzan la media europea en productividad. Aun así, Cantabria muestra señales claras de progreso sostenido y coherente.
Una de las claves está en su tejido productivo, que se ha diversificado en los últimos años. La industria representa el 14,4 % del empleo y el 21,1 % del PIB regional, una cifra por encima de la media nacional, aunque todavía sin recuperar del todo los ritmos prepandemia. Entre los sectores en auge destacan la automoción, el naval, el farmacéutico, el sanitario, el militar y el eléctrico, con proyectos como el submarino S‑80 o la movilidad eléctrica como punta de lanza.
Todo esto no habría sido posible sin inversión. Cantabria ha recibido unos 375 millones de euros en fondos europeos Next Generation, a los que se suman unos 20 millones autonómicos, destinados principalmente a modernización industrial, creación de clústeres y promoción de I+D.
La Agenda Digital de Cantabria, dotada con más de 400 millones de euros, también marca un antes y un después. Incluye cerca de 100 millones en iniciativas de salud digital, inteligencia artificial y ciberseguridad. Además, se apuesta por una administración más digital y servicios más eficientes para la ciudadanía.
El ecosistema cántabro de innovación se apoya en una red sólida de centros de conocimiento. El IDIVAL, con unos 15 millones de euros de presupuesto anual, lidera la investigación biomédica con 900 profesionales. El Parque Científico y Tecnológico de Cantabria (PCTCAN) alberga a 70 empresas, 3.500 trabajadores y genera el 3,51 % del PIB regional. Completan la red el CDTUC, la Fundación Leonardo Torres Quevedo (FLTQ), el centro Citicán, y programas de incubación universitaria.
Desde el ámbito educativo, SODERCAN financia programas de I+D en inteligencia artificial y machine learning con más de 127.000 euros, reforzando el vínculo entre innovación y formación desde edades tempranas.
El sector servicios, especialmente el turismo, ha crecido un 2,3 % del PIB en el segundo trimestre de 2024. Aunque este crecimiento es positivo, la alta estacionalidad sigue siendo un desafío. También lo son el envejecimiento demográfico, la fuga de talento joven y una brecha digital que aún separa a Cantabria de comunidades líderes como Madrid y Cataluña, que concentran casi la mitad del valor añadido digital del país.
En resumen, Cantabria avanza en la buena dirección, consolidándose como una región que apuesta por la innovación no solo desde el gasto, sino desde la eficiencia y la estrategia. Lo hace acercándose a los referentes europeos, diversificando su economía, reforzando su agenda digital y construyendo un ecosistema de conocimiento e industria que ya empieza a dar frutos. Aún hay camino por recorrer, pero la senda está clara: más ciencia, más tecnología, más talento y una región más conectada al futuro.







