En Novales, donde el limón forma parte del paisaje y de la identidad del pueblo, La Flor del Limón ha sabido transformar un producto tradicional en una propuesta innovadora con sello propio. Esta empresa ecológica ha construido una gama que va mucho más allá del fruto fresco: limón liofilizado, caviar de limón, mermeladas, polvo de limón… y ahora también una limonada natural que responde a una nueva demanda del consumidor.
Desde el principio, el proyecto tuvo clara su filosofía: aprovechar al máximo el limón ecológico de Novales. “Hemos buscado innovar y elaborar productos realizando un aprovechamiento total del limón, sin dejar de lado la calidad y potenciando siempre su sabor”, explican. Esa apuesta por el valor añadido ha permitido diversificar la producción sin perder la esencia.
Para quienes trabajan con él a diario, el limón de Novales tiene algo difícil de replicar. “Lo más especial es el aroma. Huelen maravillosamente”, señalan. A ello se suma un sabor floral y una calidad que lo define como un fruto fuerte y resistente. Ese carácter propio es el que se traslada a cada uno de sus productos transformados.
No se trata solo de vender limón ecológico, sino de trasladar su personalidad a nuevas experiencias gastronómicas.
La última incorporación al catálogo es una limonada elaborada exclusivamente con limón ecológico de Novales (33%) y agua, sin azúcares añadidos. El consumidor decide cómo endulzarla —con azúcar, miel o cualquier otro ingrediente— o puede utilizarla directamente en cocina, coctelería o repostería.
La idea nace de una observación clara: el mercado no solo demanda productos artesanales o ecológicos, sino también opciones más saludables. Muchos clientes señalaban que algunos transformados incorporaban azúcar, así que la empresa decidió responder con una alternativa limpia y versátil. Además, destacan que, dentro de su categoría, se trata de una de las limonadas con mayor concentración de limón natural del mercado.
¿Y el futuro? La Flor del Limón no descarta nuevas líneas. “Tenemos ideas en el tintero”, reconocen. Pero la estrategia es clara: primero consolidar lo que ya funciona y después crecer, crear empleo y ampliar gama. El desarrollo será progresivo, manteniendo el equilibrio entre innovación y sostenibilidad empresarial.
Sabe a Norte
Formar parte de Sabe a Norte es, para la empresa, una forma de sumar esfuerzos. “Estamos muy contentos de formar parte de este sello y aunar fuerzas con otros compañeros del sector para crear una marca y potenciar la calidad y excelencia de los productos cántabros”, explican.
Más que un distintivo, lo entienden como una plataforma colectiva para proyectar la identidad agroalimentaria de Cantabria tanto dentro como fuera de la región.
En un pueblo pequeño como Novales, el limón sigue siendo el protagonista. La diferencia es que ahora también viaja en polvo, en caviar, en mermelada… y en limonada natural. Innovación, sí, pero siempre con aroma a origen.







