Cantabria gana autónomos, pero el colectivo se siente al límite

Cantabria cerró 2025 con un ligero aumento del número de trabajadores autónomos. El Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) sumó 106 afiliados más, un dato que rompe con la tendencia negativa del año anterior y sitúa a la comunidad entre las que lograron cerrar el ejercicio en positivo.

Sin embargo, ese crecimiento no se traduce en una mejora de las condiciones del colectivo. Al contrario. Según el Barómetro del Consejo General de Colegios de Gestores Administrativos, elaborado a finales de 2025 y principios de 2026, ocho de cada diez autónomos consideran que su situación ha empeorado en los últimos cinco años.

La combinación de ambos datos refleja una realidad compleja: Cantabria suma autónomos, pero el trabajo por cuenta propia sigue marcado por la incertidumbre, la presión fiscal y la dificultad para consolidar proyectos.

Un crecimiento desigual por sectores y perfiles

El balance regional presenta importantes matices. El incremento neto de autónomos se sostiene exclusivamente en el emprendimiento femenino, mientras que el número de hombres afiliados al RETA desciende.

Por sectores, el comportamiento es claramente dispar. El comercio, uno de los pilares del autoempleo en Cantabria, pierde 185 autónomos en un año. También retroceden el transporte, la agricultura, la industria y la hostelería. Frente a estas caídas, el crecimiento se concentra en actividades científicas y técnicas, que ganan más de un centenar de afiliados.

Este desplazamiento apunta a una transformación del tejido autónomo, con mayor peso de actividades profesionales especializadas y menor presencia del negocio tradicional de proximidad.

La percepción del colectivo: presión y desconfianza

El Barómetro de los Gestores Administrativos, que recoge la experiencia de profesionales que asesoran diariamente a autónomos, confirma un malestar generalizado.
El 82,04% considera que la situación ha empeorado, frente a un 6,59% que aprecia mejoras.

Entre las principales preocupaciones destacan:

  • La carga fiscal y los impuestos.

  • Las cuotas y cotizaciones sociales.

  • La inseguridad jurídica ante cambios normativos frecuentes.

  • La burocracia, que dificulta la gestión diaria de los negocios.

La relación con la Administración obtiene una valoración media de 1,86 sobre 5. Casi la mitad de los encuestados la califica como muy insatisfactoria y más del 56% considera que la Administración no actúa de buena fe con el colectivo.

Miedo a la inspección y dificultad para planificar

Uno de los elementos que más tensiona al colectivo es el miedo a las inspecciones, con una valoración media superior a 4 sobre 5. Los gestores señalan conflictos habituales en la deducción de gastos comunes, como el uso del vehículo, lo que incrementa la sensación de inseguridad y dificulta la planificación a medio plazo.

Este contexto tiene consecuencias directas: abandono de la actividad, renuncia a crecer o búsqueda de empleo por cuenta ajena. Según el barómetro, casi la mitad de los gestores detecta un trasvase de autónomos hacia el trabajo asalariado o el sector público.

Una paradoja con impacto local

En Cantabria, esta situación se traduce en una paradoja evidente. Mientras el número total de autónomos crece ligeramente, sectores clave para la vida económica y social de municipios y barrios continúan perdiendo profesionales.

La pérdida de autónomos en comercio, hostelería o agricultura no solo afecta al empleo, sino también al modelo de territorio, especialmente en zonas rurales y áreas urbanas donde el pequeño negocio es un elemento vertebrador.

Dicho de otro modo: Cantabria no necesariamente “crea” más tejido autónomo, sino que lo transforma; y esa transición deja gente atrás. Los gestores administrativos ponen el foco en el “por qué”: cuando la norma cambia a menudo, la deducibilidad es incierta y el coste fiscal/laboral se percibe impredecible, el autónomo tradicional —el que sostiene la persiana— es el primero en perder oxígeno.

Más allá del dato

El diagnóstico es compartido: no basta con aumentar el número de autónomos, sino que es necesario garantizar condiciones que permitan la continuidad y consolidación de los proyectos.

Las cifras de afiliación ofrecen una lectura parcial. La realidad cotidiana del colectivo, reflejada por los gestores administrativos, apunta a un modelo tensionado en el que crecer en número no implica necesariamente mejorar en estabilidad, seguridad o calidad de vida.

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