Esta multitud de la imagen puede ser tu clientela. Cuando tu empresa se dirige a ella ¿les habla igual? ¿Usa los mismos canales y recursos? Si la respuesta es sí, ya puedes recortar la foto porque estás dejando fuera a una parte de tu mercado potencial. O incluso de una sociedad que engorda o adelgaza tu reputación (y tus ventas) según te percibe. Quizás necesitas trabajarte un poco el concepto de portavocía inclusiva. Puedes plantearte una formación para portavoces a la medida como la que ofrece Influyentes Comunicación pero también puedes darle un vistazo al Manual de Portavocía Inclusiva que edita la plataforma CEOS por la Diversidad.
Toda persona que interviene en nombre de una empresa, institución o colectivo se convierte en un medio de transmisión de su imagen y valores, ya sea un directivo, un comercial o un profesional de atención al cliente. Su impacto va más allá de las palabras: influye en la percepción y la conexión del público con la entidad que representa. Por eso, hablar «da miedo» a quienes no cuentan con el respaldo de un entrenamiento sólido.
Sin embargo, si hablamos de inclusión y comunicación hay que tener en cuenta que esta no se limita al uso de lenguaje inclusivo. Para que una comunicación sea realmente efectiva y equitativa, debe garantizar el derecho a entender de todas las personas y su participación en la sociedad. Esto implica eliminar barreras lingüísticas, adaptar los mensajes a diferentes audiencias y evitar prejuicios y estereotipos.
La Fórmula de la Experiencia Inclusiva
La Alianza CEOS por la Diversidad ha desarrolla una fórmula: (P + C + Co) x CA = Inclusive Experience (IX)
Esta ecuación demuestra que la inclusión en la comunicación no solo es cuestión de palabras, sino de intenciones, conocimientos y valores que se reflejan en el mensaje y en la forma de transmitirlo.
Según el modelo de portavocía inclusiva, se requiere una combinación de factores para garantizar una comunicación realmente accesible:
- Propósito (P): Definir claramente la intención de nuestra comunicación con enfoque en la equidad y la inclusión.
- Conocimiento e información (C): Ser conscientes de las diferentes realidades sociales para evitar mensajes excluyentes.
- Comportamiento y valores (Co): Actuar con empatía, respeto y compromiso social.
- Comunicación Adaptativa (CA): Ajustar el lenguaje, el canal y la estructura del mensaje para hacerlo accesible.
Hacerse preguntas: la clave para una Portavocía Inclusiva
Para desarrollar un discurso inclusivo, es clave hacerse las siguientes preguntas:
- ¿Me entienden?:La información debe ser accesible para todas las personas, independientemente de su nivel educativo, discapacidad o contexto sociocultural.
- ¿Hablo claro? Mensajes claros y sin ruido: Evitar tecnicismos innecesarios, frases complejas y contenido confuso.
- ¿Llego? Comunicación adaptativa: Utilizar diferentes formatos (visual, escrito, oral) para garantizar que el mensaje llegue a todos.
- ¿Soy consciente de los inconsciente? Evitar prejuicios y estereotipos: Ser conscientes de los sesgos inconscientes que pueden influir en el discurso.
- ¿Me van a encontrar? Uso de un canal accesible: Asegurar que la información esté disponible en medios y formatos adecuados para cada audiencia.
Adoptar una comunicación clara e inclusiva no solo mejora la reputación y competitividad de las organizaciones, sino que también fortalece la conexión con la sociedad y promueve una cultura de respeto y equidad. Ser portavoz de una entidad es más que hablar en su nombre; es representar sus valores y contribuir a una sociedad más accesible y justa para todos.







