Casi tres cuartas partes de las víctimas de violencia de género no comunica su situación en las entrevistas de trabajo por miedo a ser descartada. La condición de víctima de violencia de género se asocia erróneamente a determinados estereotipos como personalidades inseguras, “conflictivas o absentistas.
El desempleo sigue siendo uno de los principales impedimentos para que las mujeres víctimas de violencia de género puedan salir de su situación. El 80,5% de las mujeres encuestadas reconoce que no tener empleo es el principal freno para acudir a las autoridades. Así lo plasma el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco
A esta barrera económica que dificulta la salida del círculo de violencia se suman otros factores: un 77,3% teme represalias o un incremento de las agresiones al denunciar; un 75,7% sufre dependencia emocional, causada por la manipulación y el control del agresor, que socavan su autoestima y les hacen sentir incapacitadas para actuar. Además, un 65,1% siente vergüenza por haber soportado situaciones graves de abuso, y un 54,1% desconfía de ser creída debido a la buena imagen pública de su agresor. Otros motivos incluyen el miedo a perder la custodia de los hijos (48,6%) o la desconfianza en el sistema jurídico (27%).
Estos datos reflejan cómo el desempleo se convierte en un obstáculo estructural que perpetúa el ciclo de violencia y silencia a las víctimas.
Buscar empleo en mitad de la batalla
La búsqueda de empleo, que debería ser una solución para recuperar la autonomía, está llena de desafíos. De las 350 mujeres encuestadas, el 55,5% lleva más de un año en situación de desempleo y se enfrenta a barreras como la falta de autoestima (64,9%), el temor a ser localizadas por sus agresores en el trabajo (48,6%) o la incompatibilidad de horarios con sus responsabilidades familiares (43,5%).
Además, un 27% carece de medios digitales para buscar empleo, y un 21,1% no sabe cómo definir una estrategia efectiva de búsqueda laboral.
A pesar de sus esfuerzos, las víctimas de violencia de género también enfrentan barreras externas relacionadas con los estereotipos sociales. El 72,7% de las mujeres encuestadas prefiere no revelar su situación en entrevistas de trabajo por miedo a ser descartadas, mientras que el 27,3% restante sí lo comunica para garantizar su seguridad.
Trabajo es independencia
A pesar de las barreras, las mujeres víctimas de violencia de género tienen claras sus motivaciones para buscar empleo. Según la encuesta, un 95,9% quiere trabajar para lograr independencia económica, rompiendo el vínculo con el agresor. Asimismo, un 84,2% busca mejorar su autoestima y salud mental, y un 67,4% valora el empleo como una oportunidad para ampliar su red de apoyo y establecer nuevas relaciones.
“El empleo es la clave para que estas mujeres recuperen el control de sus vidas”, concluye Bravo. Sin embargo, el desempleo prolongado las expone a una mayor vulnerabilidad económica: un 96,9% tiene dificultades para llegar a fin de mes, y el 64,2% se plantea aceptar trabajos irregulares por necesidad.







