Influyentes Cantabria

Sense, la primera pulsera inteligente capaz de prevenir problemas de salud en los mayores

El mercado de la salud digital superará los 426.000 millones de dólares antes de cinco años. El informe presentado por Mapfre y Accenture el pasado año en el Mobile World Congress (MWC) de Barcelona lo dejó claro: el usuario quiere atención en remoto, personalización y empoderamiento. O lo que es lo mismo, tener en su mano las herramientas que le otorgan el control sobre su salud y la capacidad de prevenir la enfermedad. Y eso es precisamente Sense, la ‘pulsera inteligente’ que mide variables biomédicas especialmente diseñada para mayores, creada por alumnos de la Universidad de Cantabria y que ha recibido el premio al Mejor Proyecto del programa ‘e2: Estudiante x Emprendedor’ del CISE, Centro Internacional Santander Emprendimiento.

Desireé Ruiz, Manuel Peral, Mikel Gutiérrez, Roberto Fernández y Teresa Mangue se han propuesto monitorizar la salud de los mayores de forma predictiva, barata y centralizada utilizando herramientas de IA y Big Data y está dirigida a familias y servicios públicos.

“Aspiramos a ser una herramienta de prevención, que permita detectar el deterioro en el estado de salud del paciente antes de que suponga un problema real”, asegura Mikel Gutiérrez en esta entrevista para Influyentes Cantabria. La solución que han diseñado cuenta con dos versiones, una para el uso en domicilios y otra destinada a pacientes en hospitales y residencias, “por lo que esperamos llegar a impactar transversalmente a la población anciana y a sus familias”, asegura.

P.- ¿Cómo surge esta idea?

Sense, nace de la necesidad. Cada vez vivimos más y entendemos que lo verdaderamente importante es vivir los años que nos queden con calidad. Por ello todo el concepto de Sense se centra en la monitorización preventiva. Con ayuda de nuestro mentor Carlos Besoy fuimos depurando la idea hasta lo que es hoy.

 P.- ¿En qué consiste la pulsera y qué diferencias tiene con otras si es que las hay?

La pulsera consiste en una serie de sensores y un módulo de comunicación, los datos biométricos son mandados de forma “cruda” a nuestro servidor, donde son procesados y visualizados, ya sea vía web o app. Esta forma de procesar los datos nos permite mejorar la eficiencia energética de la pulsera, así como simplificar la electrónica.

Por otra parte, la pulsera no cuenta con pantalla, ya que son particularmente inapropiadas para las personas mayores, por su tamaño y alto de retardo. Esto nos permite acortar el tiempo de desarrollo y focalizar los recursos en el desarrollo de nuestra plataforma software. Además, la pantalla es el componente que más consume, al prescindir de este mejoramos la autonomía del dispositivo.

Respecto a la competencia, hay dispositivos parecidos, pero ninguno de ellos está especializado en el cuidado de la salud en la tercera edad, son dispositivos más generalistas, con funcionalidades que no aportan ningún valor al nicho de clientes al que nos dirigimos nosotros.

 P.- ¿De qué están compuestos los sensores que captan datos biométricos?

Actualmente tenemos implementados un sensor de temperatura, un sensor de frecuencia cardíaca y oxígeno en sangre, así como un acelerómetro que nos permite conocer la actividad física del paciente, así como una potencial caída. Por otra parte, estamos trabajando en la implementación de un módulo de localización GPS.

P.- ¿Cómo puede saber la persona cuáles son sus variables, tiene la pulsera una pantalla lectora?

A través de la web o de la app, además podrán personalizar la visualización de los datos a conveniencia.

P.- ¿Habéis patentado el modelo?

Por ahora estamos centrados en refinar nuestro producto, quizá en una fase más madura del proyecto nos lo plantearíamos, ya sea registrar el hardware y/o el software.

P.- ¿Cómo os ha ayudado CISE en el proyecto?

CISE ha sido fundamental en el desarrollo del proyecto, nos han dado las herramientas para analizar el mercado, así como para desarrollar un plan de negocio sólido.

Dado que la mayoría de nuestros perfiles son técnicos, hemos encontrado en CISE el apoyo para realizar nuestro plan financiero y estrategia de marketing entre muchas otras cosas.

P.- ¿Han surgido inversores a raíz del premio que habéis recibido?

Hemos recibido el interés de diversas personas, pero por el momento solo pensamos en continuar desarrollando el producto, eso sí, estamos abiertos a presentar el proyecto a aquellas personas que muestren interés en él.

P.- ¿Qué pasos vais a dar para fabricar y comercializar la pulsera?

Ya tenemos los modelos 3D del diseño de la pulsera y en cuestión de tiempo empezaremos a realizar los últimos prototipos. Por otra parte, estamos en búsqueda de proveedores de los sensores electrónicos ya que por ahora hemos realizado encargos relativamente pequeños. Una vez que tengamos la certeza de que nuestro producto está listo empezaremos a testar y ensamblar los productos.

 P.- ¿Existe riesgo de que los datos personales sean hakeados en la nube?

Hoy en día no hay nada 100 % seguro, pero gracias al equipo de ingenieros de telecomunicaciones que tenemos en Sense, somos capaces de proteger los datos, no solo en nuestros servidores, sino que también nos preocupamos por la seguridad en el trayecto. Nuestras pulseras cuentan con los mismos estándares de seguridad que los smartphones de última generación.

P.- ¿Qué es necesario para que la inteligencia artificial identifique parámetros adversos, o solo los recoge para que la persona los interprete?

Nuestra principal carencia hoy en día es un corpus de datos biomédicos que nos permita entrenar nuestros algoritmos, una vez que estén entrenados podremos estimar a corto y medio plazo la salud del paciente, viendo si alguno de sus biomarcadores evoluciona de forma anómala o se sale de rango.

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