Jorge Álvarez y Natalia Expósito estaban paseando con su hija de cuatro años por la playa cuando, de pronto, dejaron de verla. Tardaron apenas un minuto en encontrarla. Pero ese minuto bastó para cambiarlo todo. No fue solo un susto. Fue el inicio de un negocio que hoy se diseña y desarrolla desde la localidad cántabra de Castro Urdiales y que pone en la mano de medio millón de familias el Mejor Smartwatch Europeo.
Como una solución, así nació en 2018 SaveFamily, la empresa que este año ha sido premiada por desarrollar el Mejor Smartwatch Europeo en los prestigiosos European Technology Awards. Y con un objetivo concreto: crear relojes inteligentes con GPS, llamadas, chat y botón SOS. Tecnología que acompañara a las familias en el crecimiento de sus hijos, sin necesidad de entregarles un móvil a los 6 años. Nada de gadgets con estética de espía. Nada de etiquetas. Solo utilidad y confianza.
El primer modelo fue rudimentario, pero funcionó. Desde entonces, el producto ha evolucionado hasta convertirse en una gama completa para distintas etapas: desde relojes coloridos y resistentes para los más pequeños, hasta modelos Junior con cámara, juegos seguros, videollamadas y acceso controlado a WhatsApp. Incluso han desarrollado una línea para personas mayores, con GPS, aviso de caída, videollamadas, recordatorios médicos y monitorización de salud. Todo esto sin que nadie tenga que instalar una app o estudiar un manual de 50 páginas.
Hoy, SaveFamily ya ha vendido más de 500.000 dispositivos en 26 países. Ha convertido un susto familiar en un modelo de negocio escalable, sostenible y, sobre todo, con propósito. En 2023, la empresa facturó 6 millones de euros, con un crecimiento del 60 % respecto al año anterior. En 2024 alcanzaron los 8,9 millones de euros y un EBITDA superior al millón. Su plantilla ha crecido un 35 % en el último año, alcanzando los 36 empleados. La compañía gestiona más de 8.000 pedidos mensuales, con más de 27.000 suscriptores a su servicio de conectividad SIM, que convierte el reloj en un teléfono autónomo, sin permanencia y con acceso a una plataforma de contenidos exclusivos desarrollados por psicólogos, pediatras y logopedas.
Pero lo más interesante de SaveFamily no es su facturación. Es su coherencia. Mientras otras startups mudan su sede a la capital, SaveFamily mantiene su base operativa, logística y de atención al cliente en Castro Urdiales. Fabrican en Asia, sí, pero todo el control de calidad se realiza en Cantabria. Sus dispositivos se pueden comprar en más de 1.500 puntos físicos en España, incluyendo Carrefour, Fnac y Phone House, además de ecommerce propio, Amazon y pequeñas tiendas físicas en Portugal y Francia.
El modelo más reciente, el Iconic Plus 2, ha sido reconocido como el mejor smartwatch europeo en su categoría. Incluye 4G, cámara, WhatsApp, Spotify, videollamadas y control parental. Pero la verdadera revolución está en su asistente de inteligencia artificial integrado: María. Diseñada específicamente para menores, María es una IA que conversa, aprende y acompaña. No es un asistente genérico, es una compañera virtual que refuerza la curiosidad, responde con sensibilidad y fomenta una relación segura con la tecnología.
A finales de 2024, SaveFamily dio un salto estratégico: incorporó al fondo español AB Capital, que adquirió el 60 % del accionariado. Un movimiento pensado no para sobrevivir, sino para acelerar. La empresa quiere consolidarse como marca europea de referencia en tecnología familiar. Ya están posicionados en Francia, Italia y Portugal, y ahora tienen la vista puesta en Alemania y Reino Unido.
Pero incluso con capital nuevo, SaveFamily mantiene su identidad. Siguen trabajando con ritmos sostenibles, sin obsesión por el hype ni dependencia del marketing de influencers. Su crecimiento ha sido boca a boca. Cliente a cliente. Familia a familia.
Y eso lo cambia todo.
Porque SaveFamily no es solo una empresa que fabrica relojes. Es una marca que nace del miedo, crece con propósito y se expande con coherencia. No quieren crear adicción a las pantallas. Quieren que los niños se sientan seguros. Que los mayores estén acompañados. Que las familias tengan opciones.
No es Silicon Valley. Es Castro Urdiales. Y, tal vez por eso, funciona.







