«No queremos vender lo que viene de fuera como si fuera de aquí: el vino de Liébana tiene identidad»

Desde el corazón del Valle de Liébana, Isabel García Gómez lidera Orulisa, una empresa familiar nacida en 1986 que ha sabido evolucionar sin perder sus raíces. Con una doble vocación —la destilación de orujos y la elaboración de vinos—, Orulisa es hoy una referencia en el sector agroalimentario cántabro, donde tradición y pasión se traducen en calidad reconocida bajo la marca Sabe a Norte.

P. Orulisa nació como destilería, pero hoy también elaboráis vinos reconocidos dentro de la IGP Liébana. ¿Cómo ha sido ese camino?

R- Orulisa nació en 1986 como la primera destilería del valle, gracias a mi madre, y desde el inicio tuvimos viñedo. Aunque al principio el vino solo se utilizaba para mojar el hollejo y destilar, cuando me hice cargo de la empresa hace casi 15 años, decidí dar un paso más. Me apasiona el vino y empezamos a elaborarlo para embotellar y comercializar. El primer vino fue en 2014 y salió al mercado en 2016. Desde entonces han llegado Toribio, Pascua, Señora María, Vicaruela… y ya estamos trabajando en nuevas propuestas.

P. El orujo ha vivido muchos cambios desde su regulación en 1987. ¿Cómo ha evolucionado el consumo en estos años?

R- Muchísimo. Antes se vendían 100.000 botellas, pero ahora el estilo de vida ha cambiado. Nos cuidamos más, comemos diferente y el consumo de alcohol ha bajado, especialmente el de bebidas con alta graduación como el orujo. Las sobremesas largas, que eran su momento por excelencia, ya no son tan comunes. Sin embargo, hemos visto crecer otros productos como las cremas, mucho más suaves y accesibles. Y el vino sigue siendo una bebida social, asociada a momentos de disfrute y compañía.

P. ¿Cómo ves el futuro del vino de Liébana dentro de la IGP?

R- Creo que el vino de Liébana tiene mucho potencial. Hoy en día la gente busca vinos diferentes, con identidad, fuera de las grandes denominaciones clásicas. Si sabemos comunicar bien nuestro origen, nuestro terruño, y ofrecemos un producto auténtico, podemos posicionarnos muy bien. Pero hay que hacerlo bien: lo que se produce aquí debe ser lo que se vende como “de aquí”. Eso es clave.

P. Orulisa trabaja bajo dos IGP: la del vino y la del orujo. ¿Qué supone para vosotros formar parte de esta red de calidad y de Sabe a Norte?

R- Estar dentro de la IGP y de Sabe a Norte es muy importante. No es solo una etiqueta, es una garantía. Significa que trabajamos dentro de un marco normativo y legal que avala la calidad de lo que hacemos. Es una forma de demostrar que estamos comprometidos con una producción seria, cuidada y ligada al territorio.

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