Menos empresas nuevas, pero más grandes: así está cambiando el tejido empresarial español

Durante años se ha instalado una idea casi incuestionable sobre la economía española: aquí las empresas nacen pequeñas y se quedan pequeñas. Sin embargo, los datos más recientes empiezan a matizar ese diagnóstico. Sin grandes titulares ni ruido político, el tamaño medio de las empresas en España está aumentando. Entre 2018 y 2025, el número medio de trabajadores por empresa pasó de 10,3 a 12,3. Puede parecer un cambio menor, pero en términos empresariales supone un crecimiento cercano al 19 %. No es una revolución, pero un  cambio relevante en la estructura del tejido productivo.

Lo más interesante es que este cambio no viene de una oleada de nuevas empresas. De hecho, el número total de compañías apenas ha variado en estos años. Entre 2018 y 2025 el tejido empresarial español solo sumó unas 2.800 empresas más, prácticamente una cifra plana. Lo que ha cambiado es otra cosa: las empresas que ya existían están creciendo.

La explicación está en el empleo. Según el centro de Estudio de Comisiones Obreras, en ese mismo periodo las empresas españolas han incorporado alrededor de 2,7 millones de trabajadores adicionales, lo que supone un aumento cercano al 19,5 %. Ese crecimiento se ha producido principalmente dentro de compañías que ya estaban operando, que han ampliado sus plantillas para responder a una mayor actividad económica.

Cuando se analiza el detalle por tamaños aparece una segunda tendencia interesante. El número de empresas medianas y grandes está creciendo con más intensidad que el resto. Las compañías de entre 10 y 49 trabajadores han aumentado más de un 12 %, y las de entre 50 y 249 empleados lo han hecho en torno a un 13 %. El salto más llamativo se produce en las empresas de más de 250 trabajadores, cuyo número crece cerca de un 28 %.

Al mismo tiempo, las microempresas más pequeñas —especialmente las de uno o dos trabajadores— han disminuido ligeramente. Esto sugiere un fenómeno interesante dentro del tejido empresarial: una parte de esos negocios micro está consiguiendo crecer y pasar al siguiente escalón.

También el crecimiento del empleo sigue una lógica bastante clara. Las empresas grandes concentran una parte muy importante de la creación de puestos de trabajo. Aproximadamente el 69 % de los nuevos empleos generados desde 2018 se ha producido en compañías de más de 250 trabajadores, que han sumado cerca de 1,9 millones de empleados adicionales.

Pero eso no significa que las pymes se estén quedando atrás. En conjunto, las pequeñas y medianas empresas también han aumentado su empleo en unos 850.000 trabajadores durante este periodo. En otras palabras, el crecimiento empresarial no es exclusivo de las grandes corporaciones: está repartido por buena parte del sistema productivo.

Ahora bien, conviene mantener la perspectiva. Aunque el tamaño medio empresarial esté aumentando, España sigue siendo un país de compañías pequeñas. Más del 90 % de las empresas tiene menos de diez trabajadores. Esto significa que el salto de 10 a 12 empleados de media sigue partiendo de una base muy reducida en comparación con otras economías europeas.

Aun así, la tendencia es relevante. La dimensión empresarial está estrechamente ligada a factores clave como la productividad, la capacidad de invertir en innovación, el acceso a financiación o la posibilidad de expandirse a mercados internacionales. En general, cuanto mayor es una empresa, mayor es también su margen estratégico para competir.

Por eso, aunque el cambio pueda parecer discreto en términos absolutos, el movimiento que reflejan los datos apunta en una dirección clara: una parte del tejido empresarial español está ganando escala. No se trata todavía de una transformación radical, pero de una evolución silenciosa que puede tener implicaciones importantes para la estructura productiva del país.

Durante décadas, uno de los grandes debates sobre la economía española ha girado precisamente en torno al tamaño de sus empresas. Si la tendencia actual continúa, ese debate quizá empiece a cambiar de tono. El crecimiento del tejido empresarial no está llegando en forma de grandes titulares, sino de algo mucho más prosaico: empresas que, poco a poco, contratan más gente y dejan de ser tan pequeñas.

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