Influyentes Cantabria

Lydia Pérez García-Ruescas. Recuperación del sector turístico de lujo en el escenario del COVID-19

El turismo de lujo resurge con nuevas propuestas enfocadas a un consumidor deseoso de viajar, pero más exigente que nunca donde la seguridad y la privacidad se convierten en las premisas fundamentales. Hoy en Lo Mejor de Influyentes, la directora de Comunicación de CoolRooms,  Lydia Pérez García-Ruescas, analiza hoy cómo el turismo debe apostar por la personalización, la privacidad, valores, calidad y no cantidad.

Después de un año de la declaración del Estado de Alarma en España, seguimos sumidos en una situación de crisis ocasionada por el impacto del COVID-19, aunque ya empezamos a vislumbrar esa esperanza, gracias a la cual, hemos ido sobreviviendo estos meses.

Las restricciones a la movilidad, cuarentenas, cierre de fronteras, pérdida de confianza y el deterioro económico nos han dejado cifras realmente drásticas en el sector turístico hotelero. En el caso de España pasamos de 83,5 millones de turistas internacionales y 91.912 millones de euros de gasto turístico en 2019 a 19 millones de turistas y 19.740 millones de euros de gasto turístico en 2020. Un desplome sin precedentes, con una caída de 106.000 millones de euros, un 68,9% menos que en 2020.

El comienzo de la recuperación del sector no se prevé hasta 2022 y la mayoría de los expertos no prevé un retorno a los niveles prepandémicos antes de 2023.

La vacunación de la población adulta contra la COVID-19, así como la reciente presentación de la propuesta legislativa adoptada por la Comisión Europea por la que se establece un marco común sobre un certificado verde digital para facilitar la libre circulación segura dentro de la Unión Europea durante la pandemia del COVID-19, ayudan a restablecer la confianza de los consumidores, a flexibilizar las restricciones de viaje y a que, lentamente, los viajes vayan normalizándose durante el año que tenemos por delante.

Por otro lado, el mercado español ha sido durante varios años consecutivos el segundo e incluso el primer país en términos de crecimiento de la industria de lujo. Su facturación rondaba los 9.200 millones de euros en 2019, aupada por el turismo, un elemento clave para este sector. Por lo que hay que tener en cuenta que lujo y turismo van de la mano y que España estaba posicionándose en el sector del lujo antes de la llegada de esta pandemia, con ciudades como Madrid, que empezaba a despegar en 2019 a nivel turístico de lujo con la entrada de reseñas hoteleras de prestigio internacional y oferta de compras y ocio de lujo en la ciudad.

La recuperación de ambos sectores se producirá en dos fases: una primera fase de turismo europeo que esperamos empiece a producirse, si se aceleran las vacunaciones, a partir de verano 2021 y una segunda fase de apertura internacional para el turismo de América y de Asia.

Cuando hablamos del futuro turista y de lo que le preocupa hablamos de salud como aspecto clave: salud de personas, salud económica y salud de destino que deben ser fundamentales para la reactivación del sector en España.

Los turistas han cambiado su forma de viajar, porque esta situación ha hecho que cambien sus prioridades: la confianza y la seguridad serán primordiales, así como la flexibilidad. La búsqueda de espacios abiertos y al aire libre, la huida del bullicio y los lugares abarrotados, la importancia de la sostenibilidad, las ganas de disfrutar de la vida y ser feliz a través de experiencias locales de valor y apoyo a las sociedades, la necesidad de la cercanía en la distancia, la empatía, la importancia de la oferta saludable y gastronómica. Muchos de estos factores ya los ofrecía el turismo de lujo, por lo que será uno de los sectores con mejor capacidad para adaptarse a este escenario y su recuperación será más rápida.

Esta crisis nos da la oportunidad de replantearnos cómo ha de ser el sector turístico, cuáles son las prioridades estratégicas y la aportación a las personas y al planeta y desde CoolRooms Hotels vamos más alineados que nunca a estas prioridades: la evolución competitiva, la sostenibilidad, una mayor conciencia ambiental y energética, la mejora de experiencias locales aportando valor a la comunidad, la mejora de empleo y búsqueda de turista de calidad y no cantidad.

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