La empresa familiar cántabra El Buen Pastor celebra el reconocimiento de la OCU a su leche entera como la mejor de España, un logro que avala más de 100 años de tradición, calidad y cercanía. Desde sus orígenes, la firma ha mantenido intactos los valores que la distinguen —honestidad, trazabilidad y producción local— y reivindica el papel del sector lácteo de Cantabria como referente nacional, apostando por un futuro que combine innovación, sostenibilidad y arraigo territorial.
P- Habéis sido reconocidos por la OCU como la mejor leche entera de España. ¿Qué hay detrás de ese logro y cómo se recibe un reconocimiento así desde una empresa familiar cántabra?
R- Para nosotros es un orgullo inmenso. Detrás de este reconocimiento hay más de un siglo de trabajo, tradición y compromiso con la calidad. Cada brik de El Buen Pastor refleja el esfuerzo diario de nuestros ganaderos, el cuidado por el producto y la apuesta por mantener intacto el sabor auténtico de la leche.
Recibir este premio desde una entidad independiente como la OCU confirma que estamos haciendo las cosas bien y nos impulsa a seguir trabajando con la misma ilusión de siempre. Para una empresa familiar cántabra como la nuestra, es también un reconocimiento a todo el sector ganadero de la región.
P- Lleváis más de 100 años en el sector, con una trayectoria completamente familiar. ¿Qué principios os han guiado durante todo este tiempo para mantener la confianza del consumidor?
R- Nuestros pilares han sido siempre los mismos: la honestidad, la calidad y la cercanía. Nos hemos mantenido fieles a la idea de que la leche debe ser natural, nutritiva y de proximidad, respetando la tradición pero mirando siempre hacia el futuro.
La confianza del consumidor se gana día a día. La nuestra se basa en cuidar al máximo la materia prima, en ser transparentes y en mantener un trato humano, tanto con nuestros clientes como con nuestros ganaderos.
P- ¿Qué papel juegan las marcas de garantía como Sabe a Norte para una empresa como la vuestra, que apuesta por la producción local y la trazabilidad?
R- Son fundamentales. Sellos como Sabe a Norte refuerzan la credibilidad y ponen en valor lo que llevamos defendiendo más de 100 años: el origen local, la trazabilidad y el compromiso con nuestro territorio.
En un mercado cada vez más globalizado, este tipo de certificaciones son un respaldo que ayuda al consumidor a diferenciar un producto que nace aquí, que se elabora aquí y que devuelve valor a la tierra.
P- ¿Cómo veis el futuro del sector lácteo en Cantabria? ¿Qué retos y oportunidades creéis que hay para seguir impulsando la calidad y el arraigo territorial?
R- El futuro pasa por un equilibrio entre tradición e innovación. Los retos son claros: garantizar la rentabilidad, adaptarnos a un consumidor más exigente y comprometido, y responder a los desafíos medioambientales con prácticas sostenibles.
Pero también hay grandes oportunidades: la leche de Cantabria tiene un prestigio que debemos seguir impulsando, apostando por la calidad diferenciada, la innovación en formatos y la comunicación cercana. Estamos convencidos de que, si seguimos trabajando unidos como sector, Cantabria puede seguir siendo un referente lácteo a nivel nacional.








