En apenas cuatro años, el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Cantabria ha pasado de ser una entidad de gestión colegial a convertirse en un actor sanitario con voz propia en la agenda pública. Con la toma de posesión oficial de Jorge Fernández Vega como decano hasta 2030, se abre una nueva etapa que no parte de cero, sino que se apoya en una legislatura intensa, marcada por avances estratégicos, acuerdos institucionales y una clara ambición de posicionamiento profesional.
Fernández, fisioterapeuta con más de dos décadas de experiencia en la sanidad pública y formación en gestión e investigación, lidera un equipo renovado junto a África Ruiz Merino (vicedecana), Andrea González Abad (secretaria), Santiago Fernández Liste (tesorero) y un grupo de vocales con trayectorias consolidadas en distintos ámbitos clínicos y académicos. La hoja de ruta es clara: más interlocución, más digitalización, más ciencia y mejores condiciones laborales.
El gran hito del último mandato ha sido, sin duda, el acuerdo alcanzado en 2025 con la Consejería de Salud del Gobierno de Cantabria, un auténtico pacto por la fisioterapia que ha reforzado su integración en el sistema sanitario regional, ampliando su presencia en atención primaria y consolidando su reconocimiento como profesión sanitaria esencial. Este paso ha situado a la fisioterapia en un nuevo estadio de madurez institucional.
En paralelo, el Colegio ha intensificado su batalla contra el intrusismo profesional, combinando campañas de sensibilización con acciones formales de denuncia y promoviendo la implantación del distintivo de la cruz rosa en las clínicas registradas, una herramienta de identificación que aporta garantías al paciente y refuerza la cultura de legalidad en el sector.
La formación ha sido otro de los ejes vertebradores. Cursos como el de Simulación Respiratoria Avanzada, desarrollado junto al Hospital Virtual Valdecilla, han permitido actualizar competencias clínicas con metodologías de alta exigencia técnica. A ello se suman ayudas a la investigación en ámbitos como la atención temprana o la detección de trastornos motores en bebés, consolidando una fisioterapia basada en la evidencia científica y conectada con los desafíos sociales. El impulso a la excelencia también ha tenido rostro propio con la celebración del Premio Fisioterapeuta del Año, que en su segunda edición reconoció la trayectoria de José Antonio Cortés Fernández.
Pero si algo ha caracterizado este periodo ha sido la apertura a la ciudadanía. El I Encuentro Ciudadano “Salud y Fisioterapia”, celebrado en la Plaza Porticada de Santander, reunió a más de 25 entidades en una jornada participativa que convirtió la prevención, el envejecimiento activo y el bienestar en protagonistas del espacio público. La fisioterapia salió a la calle y ganó visibilidad social.
A partir de ahora, el reto es escalar. La nueva Junta quiere reforzar la interlocución permanente con el Gobierno de Cantabria y ganar peso a nivel nacional, acometer una reforma participativa de los Estatutos con criterios de transparencia y lenguaje inclusivo, y abordar la negociación de un convenio colectivo para la fisioterapia privada que dignifique y estabilice el empleo en el sector.
En paralelo, se acelerará la digitalización del Colegio con nuevas herramientas de comunicación bidireccional, procesos internos más ágiles y servicios online orientados al colegiado.
Habrá también una apuesta decidida por la formación especializada en áreas como fisioterapia oncológica, dolor crónico o suelo pélvico, además de programas de bienestar profesional centrados en el autocuidado y la salud mental.
Cuatro años después, la fisioterapia cántabra no solo ha ganado presencia: ha ganado estructura, estrategia y relato. Y ahora quiere ganar futuro.







