El cántabro Jairo Fernández creó en 2013 imaGym, la cadena española de gimnasios 24 h que ha logrado consolidarse como una marca referente en el sector del fitness. Desde entonces, dirige la empresa con un modelo basado en ofrecer centros accesibles, automatizados, disponibles 24 horas y con una política de precios competitivos y un crecimiento con la vista puesta en las «otras capitales».
La historia de imaGym comienza con el propio recorrido profesional de Fernández en el mundo del fitness. Tras terminar la carrera universitaria, comenzó su trayectoria como monitor en un gran operador nacional de centros deportivos gestionados bajo concesión administrativa. Allí adquirió una valiosa experiencia y desarrolló una profunda comprensión del sector, hasta el punto de redefinir su vocación inicial como profesor de Educación Física. Fue entonces cuando, con el auge del modelo low cost en España, detectó una oportunidad única: ser de los primeros en aplicar este modelo al sector del fitness con un enfoque innovador.
Impulsado por un fuerte espíritu emprendedor, Fernández decidió abandonar una posición laboral estable y bien remunerada para lanzar su propio proyecto. Con respaldo familiar y muchas noches sin dormir, imaGym nació como una apuesta personal con una visión clara: democratizar el acceso al fitness en ciudades que no estaban en el radar de los grandes operadores.
Mientras muchas cadenas low cost del sector priorizan ubicaciones con alta densidad poblacional para garantizar un flujo constante de abonados que compense las fuertes inversiones iniciales, imaGym ha optado por un enfoque distinto. Su estrategia consiste en abrir centros en municipios de menos de 80.000 habitantes, allí donde detectan una demanda no cubierta. El resultado: una red que cerró 2025 con una facturación de 3,5 millones de euros y que prevé superar los 5 en 2026.
Este crecimiento sostenido ha sido posible gracias a un modelo de negocio más ligero que el de otras marcas similares. Cada nueva apertura requiere una inversión media de 600.000 euros frente al millón que pueden destinar otras cadenas. Además, la estructura de costes es contenida gracias a tres pilares fundamentales: precios bajos, horarios amplios y un personal mínimo.
De hecho, cada gimnasio funciona con el equivalente a menos de dos personas por día, unas 60-70 horas de trabajo semanales por centro. Esto es posible gracias al fuerte desarrollo tecnológico y a la apuesta por el autoservicio. Las clases dirigidas, por ejemplo, se imparten mediante pantallas, lo que permite mantener una oferta variada sin necesidad de un equipo presencial amplio.
imaGym no solo ha roto esquemas en términos de ubicación o precios, también lo ha hecho al combinar dos mundos tradicionalmente opuestos: el low cost y el modelo 24 horas. Fue la primera cadena en España en ofrecer ambos elementos al mismo tiempo, un hito que hoy constituye su sello distintivo.
Actualmente, imaGym cuenta con más de 15.000 abonados y una red de doce centros operativos. Nueve de sus espacios están ubicados en localidades de menos de 80.000 habitantes, una apuesta que, además de permitir cubrir nichos de mercado poco explorados, reduce significativamente los costes de alquiler.







