¿Quieres saber por qué no hemos puesto imagen a este reportaje?. Porque hemos probado a buscar en la más popular de las apps de recursos para el diseño gráfico una fotografía sobre «mujer y energía fotovoltaica» y nos ofreció sólo una, esta. Dejar el reportaje sin imagen es nuestra forma de protestar porque mientras el 40% del empleo mundial en esta industria está ocupado por mujeres, aún queda quien encuentra dificultades para representar adecuadamente a las profesionales.
La energía solar fotovoltaica es la mayor generadora de empleo dentro del sector renovable, con 4.3 millones de puestos en 2021. Sin embargo, la participación de las mujeres sigue siendo desigual, con diferencias significativas en roles y niveles jerárquicos.
El informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) indica que el 40% de los empleos en la industria solar fotovoltaica están ocupados por mujeres. Esta cifra es superior a la media del sector de las energías renovables en general (32%) y significativamente más alta que en la industria del petróleo y el gas (22%).
Sin embargo, aunque la participación de las mujeres en términos absolutos es considerable, la distribución por roles dentro del sector refleja una segregación de género. La mayoría de las mujeres están empleadas en trabajos administrativos (58%), mientras que su presencia en posiciones técnicas fuera del ámbito STEM es del 38%. En el campo STEM, su representación baja hasta el 32%.
Otro aspecto relevante es la participación femenina en los niveles directivos. Solo el 30% de los cargos gerenciales en la industria solar PV están ocupados por mujeres, y este porcentaje se reduce al 13% en la alta dirección. Esto refleja una barrera de ascenso que aún persiste en el sector.
En el contexto europeo y norteamericano, la participación femenina en la industria solar fotovoltaica es del 33%, por debajo del promedio mundial del 40%. Esta cifra es similar a la reportada en estudios previos en Estados Unidos, donde el porcentaje de mujeres en el sector pasó del 26% en 2019 al 30% en 2020.
A nivel gerencial, la situación también es desafiante. En Europa y América del Norte, las mujeres representan solo el 23% de los cargos directivos en la industria solar. Además, las cifras de mujeres en roles ejecutivos de alto nivel son incluso más bajas, situándose en un 20%.
Las mujeres en la industria solar enfrentan barreras estructurales que dificultan su acceso y crecimiento profesional. Entre los desafíos más mencionados se encuentran la segregación ocupacional, con predominio en roles administrativos y menor presencia en posiciones técnicas y de liderazgo. También persiste una brecha salarial, ya que aunque algunas empresas reportan igualdad salarial, sigue existiendo una percepción generalizada de que las mujeres reciben menores remuneraciones por el mismo trabajo.
Otro desafío importante es la dificultad en la promoción. Muchas mujeres ingresan a la industria en roles de nivel de entrada, pero encuentran obstáculos para avanzar hacia cargos superiores. Esto se debe, en parte, a la falta de políticas de igualdad dentro de las empresas y a la persistencia de sesgos de género en los procesos de selección y promoción.
A pesar de estos desafíos, el sector también ofrece oportunidades clave para la inclusión femenina. La industria solar fotovoltaica seguirá siendo el principal generador de empleo en la transición energética, con una proyección de 14 millones de empleos para 2030. Además, el mayor acceso a la educación en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) es clave para aumentar la representación femenina en roles técnicos.
El desarrollo de redes y mentorías también juega un papel crucial. Organizaciones como Women in Solar Energy (WISE) y la Asociación de Mujeres en Energía Sustentable (AMES) trabajan para mejorar la visibilidad y oportunidades de las mujeres en el sector. Estas iniciativas ayudan a reducir las barreras de entrada y fomentan un entorno más inclusivo dentro de la industria.
La industria solar fotovoltaica ha avanzado en la incorporación de mujeres, pero aún existen desafíos importantes en términos de equidad de género. La implementación de políticas de inclusión, la promoción de mujeres en puestos de liderazgo y la eliminación de barreras estructurales serán fundamentales para garantizar un sector energético más equitativo y diverso.







