¿Crecer como país sin crecer como empresas? Esto es lo que los datos dicen de España

El  52% de las compañías españolas asegura no notar el crecimiento económico en sus cuentas. Es decir, más de la mitad afirma que, pese al optimismo macroeconómico, sus ingresos no están creciendo al mismo ritmo. Esta cifra coloca a España entre los tres países europeos con mayor desajuste entre expectativas y realidad empresarial.

El Informe Europeo de Pagos de Intrum, que analiza a empresas de 25 países, revela que esta percepción negativa es compartida por países como Austria y Hungría (también con un 52%), muy por encima del 47% de media europea. En el extremo opuesto se sitúan Alemania, Portugal o la República Checa, donde menos del 44% de las empresas muestra esta preocupación. ¿Qué está pasando en el tejido empresarial español?

La paradoja del crecimiento: más PIB, menos caja
España cerró 2024 con un crecimiento económico sólido, y el FMI prevé un 2,5% de avance para 2025. Sin embargo, esta bonanza no se traduce automáticamente en facturación. La incertidumbre geopolítica, los problemas con los socios europeos y una nueva guerra comercial iniciada por EE. UU. están haciendo mella. Y el gran protagonista de los quebraderos de cabeza empresariales sigue siendo el flujo de caja.

Pese a todo, no todo son malas noticias. El 30% de las empresas reconoce que sus ingresos han superado lo esperado, un repunte frente al 24% de 2022 y 2023. La tendencia, aunque tímida, apunta a una recuperación parcial, sobre todo en áreas como la innovación (donde el 55% afirma haber rendido mejor de lo previsto) o la eficiencia operativa (46%).

Pymes en el punto de mira
La vulnerabilidad es más evidente entre las pequeñas y medianas empresas. Un 28% de las pymes se considera en riesgo de cierre si su situación no mejora en los próximos dos años. En contraste, solo el 12% de las grandes corporaciones comparte esta preocupación. Al extrapolar estas cifras al conjunto empresarial español, Intrum calcula que más de 971.000 empresas podrían estar en peligro, lo que afectaría a más de 3,6 millones de trabajadores.

El eterno problema: cobrar a tiempo
Uno de los grandes lastres identificados por el informe es el retraso en los pagos. Un 32% de las empresas admite que los tiempos de cobro han sido peores de lo esperado. En un entorno donde cada euro cuenta, este tipo de demoras puede comprometer seriamente la viabilidad de cualquier negocio.

“La demora en los pagos limita la capacidad de inversión, afecta al pago a proveedores y dificulta la contratación de talento. Es un problema estructural que exige soluciones adaptadas y ágiles”, destaca Enrique Tellado, CEO de Intrum España.

¿La salida? Innovar y controlar
En este escenario, las empresas están volviendo a lo esencial: controlar mejor su tesorería, reforzar sus políticas de cobro y, sobre todo, innovar. La creación de nuevos productos y servicios es la palanca que más impulso parece tener. También gana peso la inversión en eficiencia operativa, un terreno donde la digitalización juega un papel crucial.

El informe lanza una advertencia clara: no basta con crecer a nivel país. Para que el tejido empresarial sobreviva y prospere, es imprescindible asegurar una gestión financiera robusta y una cultura de pago responsable.

Conclusión: una economía que no llega al bolsillo empresarial
España avanza, sí. Pero muchas empresas siguen esperando que ese crecimiento les alcance. Mientras tanto, los retos financieros, la morosidad y la presión sobre la liquidez siguen marcando el día a día de miles de negocios. Y aunque la innovación y la eficiencia ofrecen una vía de escape, lo cierto es que la salud financiera de las empresas aún necesita cuidados intensivos.

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