“Mientras sigamos fieles al Cantábrico y al trabajo artesanal, el futuro es nuestro”

Conservas Catalina se ha consolidado como una de las grandes embajadoras de la anchoa de Santoña en el mundo. A lo largo de los últimos años, la conservera ha sumado premios nacionales e internacionales de enorme prestigio, situando sus productos en lo más alto de la gastronomía gourmet. Con una apuesta firme por la elaboración artesanal, la materia prima de calidad y el respeto a la tradición, Silvia y Adolfo han convertido a Catalina en sinónimo de excelencia, autenticidad y orgullo cántabro.

Acabáis de lograr 3 estrellas en los Great Taste Awards 2025 por vuestra anchoa en mantequilla, un reconocimiento internacional de enorme prestigio. ¿Qué significa este premio para Conservas Catalina y cómo refuerza vuestra apuesta por la calidad?

Para nosotros es un orgullo inmenso. Los Great Taste Awards son los Óscar de la gastronomía y conseguir 3 estrellas, la máxima distinción, es un sueño hecho realidad. Que un jurado internacional reconozca nuestra anchoa en mantequilla demuestra que lo que hacemos en Santoña tiene valor en cualquier parte del mundo. Refuerza nuestra convicción de que el único camino posible es la calidad, la mejor materia prima y la elaboración artesanal.

Lleváis años defendiendo la elaboración artesanal y el respeto por la tradición conservera de Santoña. ¿Cuál es el mayor reto para mantener ese nivel de excelencia en un mercado cada vez más globalizado?

El gran reto es no caer en la tentación de la producción masiva. Nosotros seguimos limpiando y sobando la anchoa a mano, una a una, como se ha hecho siempre en Santoña. Eso requiere tiempo, paciencia y un equipo experto, pero es lo que garantiza el resultado final. En un mercado que a menudo prioriza cantidad y rapidez, nosotros mantenemos la apuesta por la autenticidad y la calidad como señas de identidad.

Vuestros productos forman parte de Sabe a Norte, la marca de garantía de Cantabria. ¿Qué valor tiene para vosotros llevar este sello y cómo contribuye a diferenciar vuestras anchoas dentro y fuera de España?

Sabe a Norte es un respaldo muy importante porque nos da visibilidad y nos une a otros productores cántabros que compartimos la misma filosofía: defender el origen, la calidad y el producto local. Para el consumidor, es una garantía. Al ver el sello sabe que está comprando algo de aquí, elaborado con controles y compromiso. Es una forma de decir con orgullo: esta anchoa es de Cantabria, es de Santoña, y eso marca la diferencia.

Conservas Catalina es ya un nombre consolidado, pero el sector de la anchoa sigue en constante movimiento. ¿Cómo veis el futuro de la conservera cántabra y qué oportunidades creéis que se abren para quienes, como vosotros, apuestan por la calidad y la autenticidad?

Somos optimistas. Cada vez hay más consumidores que buscan productos auténticos, con mimo y con historia. Eso abre oportunidades, sobre todo en mercados internacionales, donde la anchoa de Santoña ya es un referente. El futuro pasa por innovar en presentaciones y formatos, pero siempre sin perder la esencia: el mejor bocarte del Cantábrico y la elaboración artesanal. Mientras mantengamos eso, el sector conservero cántabro tiene un futuro muy prometedor.

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