Influyentes Cantabria

Gloria Lomana. ¿Por qué necesitamos liderazgos de chicas imparables?

El Programa Jóvenes y Liderazgo #ChicasImparables llega este verano a Santander para contribuir a acabar con un inquietante dibujo: ausencia de niñas y mujeres en carreras STEM, en donde estarán las carreras del futuro y las mejor remuneradas; y no igualdad en los puestos de liderazgo. Y ello, a pesar de que se está demostrando cuan generoso es el aporte femenino con inclusión y diversidad en términos productivos.  Hoy lo cuenta en Influyentes, Gloria Lomana.

Cuando hablo con mujeres, como tantas veces lo he hecho a lo largo de mi carrera profesional, me encuentro con una opinión unánime: “llegar nos ha costado más”. Unas dicen que se les hace cuesta arriba conciliar vida familiar con profesional, otras que han tenido que demostrar que podían ejercer como cualquier hombre, otras que notan desconfianza hacia sus liderazgos, otras más que hubieron de vencer sus resistencias internas para sentirse capaces, a vencer su falta de confianza en ellas mismas.

Recuerdo una conversación con la periodista, y amiga, Ana Rosa Quintana con ocasión de mi libro #ElFinDelMiedo, en la que me dijo: “es que las mujeres le damos muchas vueltas a las cosas”. Y, cierto, también ésta es una característica común: exigencia, perfeccionismo, chequeo de decisiones hasta comprobar que lo decidido es la respuesta insuperable. Y no es que estemos insatisfechas, es que, si hablamos en términos de género, las mujeres padecen más inseguridad.

La vicepresidenta de Facebook, la todopoderosa Sheryll Sandberg explica muy bien como padeció ella misma el conocido “Síndrome del Impostor”, más frecuente de lo deseable en mujeres profesionales: cuando han aceptado un reto, un puesto en sus carreras profesionales, dudan. La causa sería el temor a decepcionar por no sentirse seguras de estar a la altura, una especie de sentimiento de parecer un fraude, una impostora. Muchos son los datos que certifican cómo las mujeres reclaman promociones profesionales y salariales en una proporción escandalosamente menos: cinco veces menos que los hombres; y cómo dudan más al aceptar un cargo. Si a ello le unimos que hacen menos networking como consecuencia de su desdoblamiento entre vida profesional y familiar, el resultado es una menor visibilidad de las profesionales femeninas que, con frecuencia, trabajan denodadamente esperando que el trabajo hable por ellas en lugar de hacerlo ellas mismas, reclamando, alzando la voz y exhibiendo sin ambages sus liderazgos.

La pregunta que cabría hacerse es: ¿por qué y desde cuándo le sucede esto a una mujer? Numerosos estudios han demostrado que desde niñas impacta en ellas la autoexigencia e inseguridad, probablemente porque crecen rodeadas de más advertencias en torno a peligros por ser niñas y como consecuencia de la percepción de roles diferentes entre hombres y mujeres (algo distinto a la educación en igualdad). Madres, abuelas, cuidadoras, maestras… en general las mujeres que en los primeros años rodean a las pequeñas criaturas, son quienes cuidan frente a la imagen masculina que transmite más trasuntos sociales. La investigación de Sciencie “Gender stereotypes about intellectual ability”, confirma cómo, a partir de los seis años, las niñas comienzan a subestimarse, a sentirse menos listas que los niños hasta el punto de que es a esa edad cuando atribuyen mayoritariamente a los chicos, y no a ellas mismas, los trabajos de “muy inteligentes”. Esta sería una causa de rechazo hacia las matemáticas y en consecuencia a las carreras STEM.

Este es el inquietante dibujo:  ausencia de niñas y mujeres en carreras STEM, en donde estarán las carreras del futuro y las mejor remuneradas; y no igualdad en los puestos de liderazgo. Y ello, a pesar de que se está demostrando cuan generoso es el aporte femenino con inclusión y diversidad en términos productivos.

Todas estas reflexiones me han traído hasta aquí, a las que habría de sumar las interiorizadas a lo largo de mi larga carrera profesional como periodista y directiva. Con esta causa de eliminar barreras, sesgos y estereotipos nación 50&50 GL, y así fue como decidimos qué debíamos emplearnos en dos tareas: visibilizar los liderazgos femeninos para generar más referentes y contribuir a formar a las líderes del futuro. Porque si las mujeres y niñas crecen más condicionadas, bien es cierto que la sociedad debe trabajar en borrar sesgos, estereotipos y roles.

Este es el Programa Jóvenes y Liderazgo #ChicasImparables en una nueva edición Summer junto a Fundación CEOE, de la mano de ESADE y sus profesoras y con el apoyo de Huawei, Indra y Banco Santander. Sus líderes, y otros muchos, ofrecerán masterclasses para inspirar. Una oportunidad única, de excelencia, para formar a alumnas que quieran ganar en autoconfianza, para soñar en grande, sin ponerse límites. En grupo, las muchachas ponen en marcha sus propios proyectos, haciendo una ruta del liderazgo con respeto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, para formarlas como líderes responsables para un mundo más sostenible. Proyectos que desarrollar con creatividad, chequean con finanzas, aprenden a posicionar con tecnología, comunicación y marketing, configuran con equipos y defienden, el último día, ante el Consejo de Administración, el Jurado que va a escuchar sus trabajos.

El verano pasado fuimos a Barcelona y Madrid. Este año estaremos además de en Santander, también en Cádiz, territorialidad para acercar las oportunidades a las jóvenes que quieren ser líderes con autoconfianza, en base a descubrir sus propias habilidades y desarrollar nuevas competencias, comenzando por tomar las riendas de sus vidas. Jornadas apasionantes en las que tejen amistades y maravilloso networking.

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