Desde Cantabria, Inempleo acelera su salto como plataforma tecnológica de empleo

Oualid El Fadili afronta una nueva etapa del proyecto que fundó en 2020, con aplicaciones móviles, búsqueda de ofertas por WhatsApp, nuevas herramientas para candidatos y empresas y una apuesta por reducir el ghosting en los procesos de selección

En 2021, cuando Influyentes Cantabria entrevistó por primera vez a Oualid El Fadili, Inempleo era todavía una idea en construcción. Había nacido durante la pandemia a partir de una experiencia personal: la dificultad de buscar trabajo entre portales complejos, ofertas dispersas y procesos que muchas veces terminaban sin respuesta. El Fadili había comenzado antes con una página centrada en Santander y aprovechó el confinamiento para rehacer el proyecto, darle una estructura propia y convertirlo en una plataforma con una ambición mayor.

Cinco años después, aquella iniciativa conserva parte de su origen artesanal, pero tecnológicamente se parece cada vez menos al portal que conocimos entonces. Durante los últimos meses, Inempleo ha encadenado una sucesión de desarrollos que apuntan hacia un cambio de escala: aplicaciones para Android e iOS, búsqueda de ofertas a través de WhatsApp, generación de currículos, seguimiento de candidaturas, sistemas de reputación para candidatos y empresas, mejoras de seguridad y nuevas herramientas destinadas a abordar uno de los problemas más habituales de quienes buscan trabajo: presentar una candidatura y no volver a recibir noticias.

El salto, por tanto, no se explica por una única funcionalidad, sino por la acumulación de novedades en un periodo relativamente corto. Versiones, actualizaciones y prestaciones han ido ampliando el alcance de una herramienta que nació fundamentalmente para reunir ofertas y que ahora empieza a cubrir otras partes del proceso de búsqueda de empleo.

El empleo también se busca desde el móvil

Una de las novedades más visibles ha sido el lanzamiento de aplicaciones propias para Android e iOS, un movimiento que permite trasladar al teléfono funciones como la consulta de ofertas, el seguimiento de procesos o la gestión del perfil del candidato.

Los datos son todavía iniciales precisamente porque las aplicaciones llevan pocos meses disponibles. Según explica El Fadili, la web registra actualmente unas 480 visitas únicas, mientras que las aplicaciones acumulan ya 89 descargas en iOS y otras 58 en Android. El peso real que tendrá este nuevo canal todavía es difícil de medir. “Vía la app no podemos saberlo con certeza todavía, los datos no están reflejados porque la app es muy reciente”, reconoce.

A esta estrategia se suma otra de las apuestas más singulares de Inempleo: permitir que parte de la búsqueda pueda realizarse desde WhatsApp. El usuario puede seleccionar provincia y sector, consultar vacantes y avanzar en la búsqueda a través de una herramienta de uso cotidiano, reduciendo la necesidad de familiarizarse previamente con el funcionamiento de un portal específico.

La idea conecta con uno de los principios que El Fadili ya defendía cuando Influyentes habló con él en 2021: simplificar la tecnología para que también resulte accesible a personas con menos experiencia digital. Cinco años después, aquella filosofía permanece, aunque las herramientas que la sustentan sean más sofisticadas.

La plataforma permite también generar un currículo directamente a partir de la información incluida en el perfil del candidato, convirtiéndola en un documento que puede utilizarse dentro o fuera de Inempleo. De esta manera, la frontera entre un portal que muestra vacantes y una herramienta destinada a acompañar al usuario durante la búsqueda empieza a hacerse menos nítida.

Candidatos con reputación y empresas que también tienen que responder

Uno de los cambios más significativos de esta nueva etapa aparece en el sistema de reputación. Inempleo ha creado un modelo de puntos y niveles para los candidatos que tiene en cuenta su actividad, constancia y grado de cumplimentación del perfil.

El sistema establece distintas etapas hasta alcanzar la consideración de “Candidato Referente” y actualiza diariamente la posición de cada usuario. Según explica su fundador, la herramienta busca reconocer comportamientos como mantener el perfil completo, permanecer activo o participar en los procesos, sin exigir conocimientos tecnológicos avanzados.

La reputación, sin embargo, no se limita a quienes buscan trabajo. Inempleo ha desarrollado también una insignia para las empresas verificadas que está condicionada al cumplimiento de determinados criterios y que puede perderse si dejan de respetarse.

Aquí aparece uno de los elementos con los que El Fadili quiere diferenciar la plataforma: combatir el denominado ghosting laboral (cuando una empresa deja de responder a un candidato y el proceso termina sin ninguna comunicación).

Para ello, Inempleo mide la tasa de respuesta de las compañías en periodos de catorce días y mantiene un histórico de hasta 180 días. El dato empieza a mostrarse cuando existen al menos cinco candidaturas resueltas, de modo que el comportamiento de la empresa puede quedar reflejado en su propio perfil. Una compañía que deje de responder sistemáticamente puede, además, perder su condición de verificada.

El planteamiento introduce una variable poco habitual en la relación entre candidatos y portales de empleo: que no solo sea evaluable quien busca trabajo, sino también el comportamiento de quien publica la oferta.

Seguridad para unos datos especialmente sensibles

El crecimiento funcional de Inempleo ha venido acompañado de un refuerzo de la seguridad. Una plataforma laboral maneja información personal, profesional y de contacto, además de currículos y conversaciones relacionadas con procesos de selección, por lo que la protección de esos contenidos se ha convertido en otra de las áreas sobre las que El Fadili ha trabajado durante esta etapa.

Según explica, no ha sido necesario reconstruir la arquitectura completa de Inempleo, sino incorporar sucesivamente nuevas capas de protección. Los currículos y mensajes utilizan cifrado de extremo a extremo, de manera que, según señala, el servidor no accede al contenido en claro. La plataforma ha añadido además verificación en dos pasos, identificación biométrica en las aplicaciones y avisos automáticos cuando se produce un acceso desde un dispositivo o una ubicación nuevos.

Todo ello resulta especialmente llamativo cuando se observa la dimensión de la estructura que hay detrás del proyecto.

Dos personas detrás de la plataforma

Inempleo está sostenido actualmente por dos personas. Oualid El Fadili se ocupa del desarrollo y mantenimiento de la plataforma, mientras que su pareja colabora en la relación con las empresas.

Los costes directos de servidores, bases de datos, dominio, certificados y aplicaciones se sitúan alrededor de los 162 euros mensuales. Es una cifra que, tomada de forma aislada, no permite medir el verdadero esfuerzo dedicado al proyecto, porque deja fuera las horas de desarrollo acumuladas desde su nacimiento.

Cuando El Fadili incorpora ese trabajo a sus cálculos, la dimensión económica cambia considerablemente. “El coste ya supera los 48.000 euros invertidos entre mi tiempo y el mantenimiento de la plataforma”, estima.

La sostenibilidad es precisamente uno de los asuntos que han acompañado a Inempleo prácticamente desde su nacimiento. Cuando Influyentes entrevistó a su fundador en 2021, una de sus aspiraciones era conseguir que aquella iniciativa personal adquiriese dimensión empresarial. Cinco años después, el proyecto dispone ya de un modelo de negocio más definido.

La propuesta combina un servicio de tipo SaaS (software as a service, aplicaciones que las empresas utilizan como servicio sin tener que desarrollar su propia tecnología) destinado a compañías que no pueden asumir internamente la gestión de sus ofertas o procesos de selección, con servicios adaptados al tamaño y necesidades de cada empresa, opciones de visibilidad y marketing dentro de la plataforma y funcionalidades adicionales relacionadas con la gestión de ofertas y candidatos.

Entre esas prestaciones se incluyen también las notificaciones push —avisos que llegan directamente al dispositivo del usuario— reservadas a empresas destacadas.

El interés externo por el proyecto ha existido. El Fadili confirma que llegó a recibir una propuesta de un importante grupo empresarial de Cantabria, que finalmente decidió rechazar porque, asegura, no coincidía con la visión que mantiene para Inempleo.

Cantabria sigue siendo el principal mercado

A pesar de la evolución tecnológica y de que Inempleo muestra ya ofertas de distintas partes de España, Cantabria continúa siendo el territorio con mayor peso dentro de la plataforma, una consecuencia lógica de los años en los que el proyecto se presentó específicamente como un portal de empleo regional.

Actualmente cuenta con 140 candidatos registrados y diez empresas activas. Son todavía cifras modestas para una plataforma que aspira a crecer en el mercado nacional y que reflejan lo incipiente de esta nueva etapa.

Tampoco existe todavía una estimación suficientemente sólida sobre cuántas contrataciones se han producido directamente a través de Inempleo. “No lo podemos dar, todavía no hay datos suficientes”, admite su fundador.

Ese reconocimiento permite situar el proyecto en su dimensión real. Inempleo ha avanzado tecnológicamente, ha ampliado sus herramientas y ha construido un modelo más complejo, pero todavía se encuentra lejos del volumen de los grandes operadores del mercado.

La comparación con plataformas como InfoJobs, Indeed o LinkedIn resulta inevitable, aunque El Fadili evita plantearla exclusivamente en términos de competencia directa.

“Cada uno se dedica a una cosa u otra, aunque en el fondo todos parecemos que hacemos lo mismo, pero cada plataforma tiene su propia forma de trabajar”, señala.

Es precisamente en esa forma de trabajar donde intenta situar las diferencias de Inempleo: simplificar el acceso desde diferentes dispositivos, incorporar tecnologías que no están presentes en otros portales, realizar un seguimiento de los procesos y tratar de penalizar el ghosting empresarial.

De una experiencia personal a una ambición nacional

La historia conserva, pese a toda esa evolución tecnológica, el componente personal con el que comenzó. Oualid El Fadili puso en marcha Inempleo después de experimentar directamente las dificultades que supone buscar trabajo. Aquella experiencia terminó convirtiéndose primero en una página para recopilar ofertas y, posteriormente, en un proyecto al que lleva dedicado buena parte de los últimos seis años.

Su percepción sobre los procesos de selección también ha cambiado durante ese tiempo. Las herramientas digitales no solo han transformado las plataformas, sino la manera en la que los propios candidatos intentan llamar la atención de las empresas.

“Hoy en día una persona puede venderse a una empresa vía un vídeo, o su propia página web; incluso he llegado a ver publicidad de ciertos perfiles para captar la atención de las empresas”, explica. Es una evolución que reconoce observar con interés.

Lo que no ha aparecido, asegura, es un momento en el que se plantease abandonar Inempleo. “Nunca llegué a pensarlo, siempre estoy motivado y con ganas de explorar alternativas y de hacerlo crecer”.

Y, si pudiera volver a 2020 para hablar con quien estaba comenzando aquella aventura, tampoco cambiaría demasiado el mensaje. “Has acertado siempre en cada decisión tomada, los errores son solo una forma de aprendizaje”, afirma.

Ahora la medida del éxito es mucho más concreta. Para los próximos doce meses, El Fadili se ha fijado como objetivo alcanzar las 1.000 empresas activas en toda España y los 10.000 candidatos.

El salto sería considerable desde las cifras actuales, pero también ilustra hasta dónde ha cambiado la ambición del proyecto. Inempleo nació en Cantabria para intentar facilitar la búsqueda de trabajo y, seis años después, su fundador se plantea convertirlo en un portal de referencia en España.

Y el siguiente horizonte, si esa expansión funciona, ya no termina en el mercado nacional: Europa es el próximo destino que Oualid El Fadili tiene en mente.

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