Viajar con perro ya no es una extravagancia ni una concesión puntual de algunos alojamientos. Empieza a ser una categoría propia dentro del turismo. En 2025 se realizaron en España más de 7,5 millones de búsquedas de alojamientos que admiten mascotas en Booking.com. El filtro “Admite mascotas” fue, además, el tercero más utilizado de la plataforma. Y el dato que termina de dibujar el cambio es este: el 30% de los viajeros españoles elige destino en función de lo pet friendly que sea y un 22% solo reserva si puede viajar con su animal.
Durante años los propietarios de perros suplicábamos ser admitidos con toda nuestra familia en un alojamiento. Hoy una nueva mentalidad y el «si mi perro no va yo tampoco» ha hecho que los alojamientos sean los que se adapten a la realidad de las nuevas familias: las que cuentan con un animal de compañía y no están dispuestas a dejarlo en cualquier sitio en vacaciones.
La situación no solo se ha dado la vuelta. Es que muchos hoteles, casas rurales y alojamientos privados en anunciados en plataformas vacacionales ya incluyen amenities de bienvenida para perros.
El fenómeno ya tiene suficiente tamaño como para obligar al sector a hacerse una pregunta incómoda: ¿qué significa exactamente ser pet friendly? Porque aceptar perros no siempre significa recibirlos bien.
Hay hoteles que permiten mascotas, pero solo hasta determinado peso. Alojamientos que cobran suplemento, otros que limitan el acceso a zonas comunes y algunos en los que el animal no puede quedarse solo en la habitación. En el otro extremo están los que ofrecen cama, cuencos, espacios adaptados o servicios pensados específicamente para ellos.
No todos los perros caben en el mismo filtro
Doguify quiere ordenar ese nuevo mapa turístico. La plataforma parte de las características de cada perro para mostrar al usuario qué alojamientos encajan realmente con él. No se trata solo de saber si se admiten animales, sino de conocer antes de reservar cuáles son las condiciones reales.
“Dos alojamientos pueden tener exactamente la misma etiqueta y ofrecer experiencias completamente distintas”, explica Myriam Ortiz de Urbina, CEO de Doguify.
La compañía ha creado para ello tres categorías: Pet Tolerant, Pet Welcome y Pet Friendly.
La primera identifica alojamientos que aceptan animales, pero mantienen determinadas restricciones. La segunda agrupa aquellos que ofrecen mayor flexibilidad y facilidades. Y la tercera señala a los establecimientos especialmente preparados para recibir a quienes viajan con mascota.
Una, dos o tres huellas permiten conocerlo de un vistazo. El 90% de esa clasificación procede de la información facilitada por el propio alojamiento y el 10% de las valoraciones que realizan los usuarios de la plataforma.
La idea es sencilla: que el viajero sepa dónde se mete antes de llegar. Si tiene que llevar cama y comedero, lo sabe. Si hay un límite de peso, también. Si su perro puede acceder a determinadas zonas o quedarse solo en la habitación, puede comprobarlo antes de pagar la reserva.
Un cliente que empieza a pesar
Lo interesante del fenómeno va más allá de los animales. El crecimiento del turismo con mascota está creando un nuevo criterio de decisión de compra. Durante años, los alojamientos han competido por ubicación, precio, desayuno, vistas, piscina o aparcamiento. Ahora aparece otro elemento capaz de decidir una reserva: cómo tratan al perro.
Y cuando millones de viajeros empiezan a utilizar ese criterio, deja de ser una cuestión anecdótica. Para los establecimientos supone además una oportunidad de posicionamiento. No todos tienen que convertirse en hoteles especializados en mascotas, pero sí parece cada vez más necesario explicar con precisión qué ofrecen.
“Ser pet friendly no debería significar simplemente marcar una casilla”, sostiene Ortiz de Urbina. “Significa saber qué tipo de experiencia puede ofrecer el alojamiento y comunicarlo de forma clara”. Hay una pequeña revolución turística escondida detrás de esa frase.
Porque durante años el sector preguntó al cliente cuántas personas viajaban, cuántas habitaciones necesitaban o si preferían cama doble. Ahora empieza a aparecer otra pregunta: ¿Viene también el perro?







