Influyentes Cantabria

La Paloma Cerámicas convierte el ladrillo en glamour

La historia de la construcción es determinante para entender la historia de la humanidad. Desde sus orígenes el hombre ha dedicado medios y esfuerzos a realizar sus construcciones, dejando en ellas su impronta, un sello que perdura y nos acompaña hasta nuestros días. Pensar, por ejemplo, en el Santo Sepulcro de Jerusalén y a la vez en una moderna casa con fachada ventilada situada en Ribamontán al Monte, en Cantabria, podría parecer una locura, pero hay un nexo que las une: la empresa de la Mancha, La Paloma Cerámicas.

La Paloma Cerámicas es empresa familiar que recoge la tradición ceramista de la provincia de Toledo: ya en el siglo XVIII, en Pantoja existía una industria dedicada a explotación de la piedra para la obtención de yeso negro. En el año 1900, dos tejares (fábricas de ladrillo y teja).

El nacimiento de la empresa lo encontramos en el año 1979 en Toledo fabricando ladrillos huecos y siendo el punto de partida del Grupo La Paloma, compuesto hoy por 10 empresas, con más de 1.000 referencias que pueden verse en proyectos como: el faro de Punta Paloma, el Saccharum Hotel Resort de Madeira, la Universidad de Loyola, el prestigioso Hotel d’entreprises Binet París o la restauración del Santo Sepulcro de Jerusalén.

Interiorismo

La arquitectura y el interiorismo evolucionan en paralelo a las tendencias, tecnologías y sostenibilidad de los materiales utilizados, conectándose entre ellos a través del ladrillo de alta calidad y La Paloma Cerámicas ha evolucionado ofreciendo una amplia gama de productos basados en la fabricación tradicional para ser parte de la arquitectura y cubrir las necesidades del interiorismo.

Muestra de ello es ‘El alma que habita en tu interior’, un proyecto de interiorismo realizado por la compañía manchega en la edición Casa Decor 2020 en el que, junto al interiorista Miguel Muñoz, apostaron por el interiorismo funcional, distinguido y sostenible a través de ladrillos la alta calidad para recrear un club privado inglés del siglo XIX, utilizando ladrillo.

Pero además, con su actividad, La Paloma Cerámicas contribuye hoy al crecimiento de una comarca que hace algunos años amenazaba con formar parte de la tristemente conocida como España vacía.

Desde su establecimiento en 1979 en la Mancha, “nuestros esfuerzos se han centrado en la producción de materiales de gran calidad, versatilidad y durabilidad con más de 100 años de garantía. Estos esfuerzos se han visto recompensados gracias a todas esas personas y empresas que han confiado, y siguen confiando, en nuestra firma para sus proyectos”, explica su CEO Francisco Antonio Rodriguez Moreno.

La empresa, con presencia hoy en todo el mundo, da empleo a más de 300 personas en seis plantas distribuidas entre España y Portugal y exporta diariamente a más de treinta países.

Sostenibilidad

La Paloma Cerámicas se posiciona como empresa líder responsable a través de una firme política medioambiental, el desarrollo e investigación de nuevos materiales y el cumplimiento de su decálogo de sostenibilidad.

En este sentido, ha desarrollado un proyecto de I+D+i de nuevos productos cerámicos sostenibles que permitan la realización de un ladrillo compuesto por residuos de papel. Logran valorizar los residuos de la industria papelera gracias al aumento de su capacidad recicladora, además de mejorar la eficiencia energética en edificios por la mejora de las propiedades como aislantes del nuevo ladrillo, consiguiendo una reducción del impacto ambiental durante el proceso de producción, gracias a la reutilización de residuos que serán parte de la materia prima utilizada y del ahorro de combustible en el proceso de cocción.

Santo Sepulcro de Jerusalén

Tras 42 años y la incorporación de la más alta tecnología, mantienen la esencia artesanal “que no deja de ser el fundamento de nuestro trabajo”, algo que les ha permitido acometer proyectos como la participación en la restauración del Santo Sepulcro de Jerusalén.

Para ello, tuvieron que fabricar un ladrillo con 1.600 años de antigüedad en el siglo XXI. Una empresa complicada puesto que había que igualar el color y textura de un ladrillo del siglo IV elaborado con un sistema de fabricación artesanal, a lo que había que sumar la erosión y agresión de los agentes atmosféricos durante más de 1.600 años. Al reto de conseguir la misma textura se sumó una obsesión: ofrecer un ladrillo que, al menos, tuviera una vida útil igual que los ladrillos originales: más de 1.600 años.

Para La Paloma Cerámicas ha sido, sin duda, la obra más importante de su historia, y la que hubiesen querido realizar la mayoría de fabricantes de ladrillo de todo el mundo y fruto de ella nació su línea Jerusalem.

Del siglo IV al siglo XXI desde Toledo.

 

 

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