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Ione Astondoa: A propósito de barcos, millennials  y  el “ slow luxury”

Ione Astondoa se ha incorporado recientemente al equipo directivo de ASTONDOA. Ha sido a la cuarta generación de este astillero de yates y barcos, cuando una mujer ha entrado a formar parte del cuadro directivo. Ione interviene en marketing y comunicación así como en la gestión de costes y RRHH. Hija de su CEO, Jesús Astondoa, lleva en la sangre un negocio que ha permanecido durante 106 años en la misma familia. La náutica de recreo vive un buen momento impulsada por millennials como ella, que desembarcan para ofrecer slow luxury.

Diferentes estudios nos muestran una realidad: el sector del  lujo sigue creciendo, fuertemente  impulsado por los millennials, esa generación que copa titular tras titular y de la que formo parte.  Nos dicen que estamos transformando el modo de consumo y la percepción del lujo y es cierto.  La utilización de plataformas digitales en el proceso de compra, así como la valoración acrecentada del beneficio personal  y no social del consumo de lujo y sus repercusiones éticas son las que nos mueven, dicen. Y eso es cierto, también.

En el imaginario social es fácil identificar aquellos productos o servicios que inmediatamente nos conectan con el mundo del lujo: coches, casas, piscinas infinitas, alta costura y si, por supuesto, yates.  Pero  ¿y  si nos paramos a pensar qué es lo significa lujo a bordo ?  Mas allá de lo evidente como son las imágenes impresionantes, ciertamente, el contenido de marca de lujo es bastante predecible centrándose en los materiales,  acabados, sublimación de los detalles, pero me gustaría incluir en este mix and match el factor tiempo y el factor emocional que supone el mundo de ensoñación que rodea a un barco;  porque ¿ quién podría negar que  es un auténtico  lujo disfrutar con tu familia y amigos, en un entorno seguro, hoy mas importante que nunca debido a la crisis sanitaria que estamos padeciendo y que probablemente nos haga caer en la cuenta en lo que verdaderamente importa, si no hemos caído ya?

Los constructores de embarcaciones, entre los que se encuentra ASTONDOA, con más de cien años de historia familiar cuyo último, de momento, eslabón represento, siempre han sido conscientes que la percepción de la palabra lujo en un yate se quedaba corta.  Creo coincidir con todos aquellos que nos dedicarnos a diseñar y construir barcos que nuestra actividad es parte de “la  industria de la felicidad”, la felicidad de construir sueños para sus propietarios.  La felicidad de formar parte de una manera  mucho más tranquila de vivir el lujo de lo que muchas veces las imágenes espectaculares  nos hacen o , sí, me acuso, hacemos  creer.   Por ello, reivindico el concepto slow luxury para nuestra actividad. No encuentro nada más slow y más luxury que facilitar sus sueños a los amantes del mar, de la vida lenta,  de horizontes infinitos, de naturaleza y experiencia. Es lo que nos motiva.  Palabra de millennial.

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