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El negocio del cambio de uso: Quien tiene un local comercial ¿tiene un tesoro?

Si todavía recuerdas con envidia del loft construido en un almacén abandonado en el que vivía la protagonista de Flashdance, es que ya tienes edad de ser un/a boomer pero también que estás de enhorabuena porque ha llegado la hora de hacer realidad tu fantasía.

La tendencia de reconvertir locales en viviendas nacida en el Nueva York de los años 50 ha comenzado a implantarse en las grandes capitales de España. Puedes disfrutarla si tu sueño es ese loft accesible que no encontrabas hasta ahora, o explotarla como vía de negocio si tienes o planeas comprar un bajo comercial en desuso.

Que un nicho de negocio se abre es una realidad. Y las cifras marean: en Madrid, en cuatro años, los cambios de uso se han incrementado hasta un 8.544%.

En Cantabria no hay datos aún pero si evidencias de que el mercado inmobiliario comienza a evolucionar en este sentido. Y no es de extrañar. Se estima que el metro cuadrado del suelo calificado como terciario es entre un 10% y un 20% más barato que inmuebles destinados en origen a vivienda en ubicaciones similares.

Para el Decano del Colegio de Arquitectos de Cantabria, Moisés Castro Oporto, esta transformación de locales en viviendas es una tendencia positiva no solo para quienes buscan un hogar plenamente accesible en el centro de la ciudad sino para el futuro de los cascos urbanos a los que se dota así de “mayor variedad de tipos de viviendas”. Un mercado en desarrollo, como suele ocurrir, choca aún en exceso con la burocracia y en este caso con la incertidumbre. Para el representante de los profesionales de la Arquitectura en Cantabria “la tramitación es aún excesivamente complicada y depende demasiado del criterio de los técnicos municipales de uno u otro ayuntamiento e incluso de un político o de otro”. Y sin embargo “la adaptación de locales a viviendas cumpliendo todos los criterios de habitabilidad debería entenderse como algo positivo, bueno para un espacio urbano de calidad”.

También en uno de los grandes grupos inmobiliarios de Cantabria, San Fernando, han detectado ya la oportunidad de rentabilizar locales vacíos situados “sobre todo fuera de la arteria principal de la capital” y que pueden convertirse en “nuevos hogares”.

Décadas de experiencia en el modelo “llave en mano”, hacen que en San Fernando aconsejen abordar la aventura de transformar un local en un hogar con la guía de profesionales paraevitar sorpresas” porque “si te equivocas y compras un local que no cumple con los requisitos mínimos, no vas a poder llevar a cabo el cambio de uso, y te quedaras con un local en propiedad y no una vivienda en el centro”.

La realidad es que el teletrabajo y el avance imparable del comercio electrónico que convierte la sede física para algunos modelos de negocio en un gasto prescindible, ha hecho que según cálculos del sector inmobiliario existan a día de hoy en el mundo más de 10 trillones de dólares en activos en desuso como oportunidad de negocio para explotar.

Si cruzamos este hecho con que en 2019 se incorporó al mercado laboral la Generación Z, la primera íntegramente digital, el resultado es un futuro lleno de posibilidades para el sector inmobiliario apoyado en tecnología.

Y como donde hay una oportunidad hay una empresa, un grupo de emprendedores detectó en 2018 la tendencia y creó Brickbro, la plataforma que se compromete a que tengas una oferta de compra por tu local en solo 24 horas, y que adquiere online un local vacío, lo transforma y lo vende convertido en vivienda en tan solo cuatro meses frente a los 12 de media que se tarda en completar este proceso.

 Brickbro es una de las 327 startups proptech que en España han dado empleo a 8.700 trabajadores en 2020. Un modelo de negocio que utiliza la tecnología para refinar, mejorar o reinventar cualquier servicio dentro del sector inmobiliario.

La plataforma ya opera en Madrid y Barcelona pero pronto lo hará en otras ciudades de España y Europa. Su objetivo es objetivo de liderar el mercado inmobiliario digital. En dos años ha abierto el espectro de intereses y ya no se centra solo en locales comerciales sino que aborda reformas en oficinas, naves y centros logísticos.

Respaldada por el proyecto Lanzadera que impulsa el fundador de Mercadona, Juan Roig, y por fondos de capital riesgo, la startup se ha convertido en una vía de acceso de inversores al mercado inmobiliario.

Desde 50 euros y con una rentabilidad media del 16%, basta registrarse a través de su web y conocer los proyectos en marcha para convertirse en inversor a través de una Plataforma de Financiación Participativa autorizada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

 

 

 

 

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