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Pan, leche y bitcoins: las criptomonedas ya se venden en el súper

Si vas a hacer la compra en un supermercado Lupa de Cantabria, Castilla y León o La Rioja ya puedes incluir en tu cesta  criptomonedas. Los establecimientos Lupa, marca de la cadena cántabra de distribución alimentaria Semark, son parte de las 40.000 tiendas físicas en las que ya puedes comprar monedas como el bitcoin mientras llenas el frigorífico.

Según definición del Banco de España, las monedas virtuales son instrumentos de pago «que amparadas en una de las tecnologías más innovadoras del momento -la blockchain o cadena de bloques-  permiten compras, ventas y otras transacciones financieras». Las criptomonedas «ni las tocamos con las manos ni las podemos llevar en el bolsillo, ya que no tienen soporte físico. La más popular es el bitcoin, pero hay otras. Estas divisas están al alcance de cualquiera a través de distintas aplicaciones que pueden descargarse en un teléfono móvil». Y ahora también pueden adquirirse en el comercio convencional.

Cerca de 5 millones de españoles ya hacen uso de criptomonedas y la cifra continúa en aumento pese al escaso entusiasmo inicial que el Banco de España ha mostrado por un sistema que desafía al bancario y que ya ha comenzado a regularse con la creación del registro obligatorio para proveedores de servicios de criptomonedas. Esta regulación recién nacida abre la puerta de entrada del «criptonegocio» a un sector bancario reticente hasta ahora ante la falta de seguridad.

A día de hoy, España con casi un 10% de la población usuaria de moneda digital, es uno de los países de la UE con mayor implantación, cerca de Suiza y Grecia (11%).

Una startup española, Bitnovo, ha conseguido democratizar el proceso de compra de las criptomonedas por la vía más eficaz, la de simplificar y visibilizar. Lo ha logrado comenzando por comercializar cupones canjeables en comercios como Fnac y desarrollando el canal físico hasta incluir a los supermercados.

¿Una nueva sección dedicada a las divisas en el súper? No, pero las tarjetas con criptomonedas cuelgan en las cajas junto a los chicles.

Con presencia en varios países de Europa como Italia, Francia, España o Portugal, ha conseguido distribuir sus productos en más de 40.000 puntos físicos de venta en toda Europa. El objetivo es que aquellos usuarios que desean adquirir bitcoins y otras criptomonedas de manera directa con efectivo, puedan hacerlo mediante  cupones.

Pero ¿Quién compra criptomonedas? El perfil medio de clientes de Bitnovo es una persona de entre 20 y 45 años con interés por las nuevas tecnologías.  Actualmente, el 80% de la demanda de los compradores de cupones de Bitnovo se canjea en bitcoins, seguido por ethereums y tethers, y solo un residual 5% adquiere otras criptodivisas.

Pisos, viajes, coches y hasta copas son algunos de los bienes o servicios que ya se pueden pagar con una divisa internacional que se proclama libre, descentralizada y segura y que es amada y odia a partes iguales por sus defensores y detractores. La más reciente y seguro que no será la última de las polémicas que rodean a las monedas digitales se origina por el elevado consumo de energía que se atribuye a su proceso de minado. Según la Universidad de Cambridge,  el consumo hora total de electricidad de la minería de criptomoneda alcanzaría una cifra similar al consumo hora de energía de un país como Chile. El dato, además de difícil de medir, está aún por comparar con el consumo global del sistema bancario convencional.

 

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