Influyentes Cantabria

La economía digital, motor para no perder en la carrera tecnológica

El tamaño de la economía digital en España se aproximó al 19% del PIB en 2019, situando al país por encima de la mayoría de los países del mundo, pero lejos de líderes digitales como Estados Unidos o China. Es el momento apropiado para tomar decisiones de calado que aprovechen todo el potencial de la economía digital y eviten que España se quede atrás en esta carrera tecnológica tan ligada a la prosperidad de un país y a su relevancia geopolítica.

La digitalización es un potente motor de crecimiento económico (en términos de PIB, competitividad y creación de empleo) y, por todo esto, también de progreso y bienestar social, y los últimos meses nos han servido para comprobarlo. Se hace necesaria una apuesta firme por la tecnología, la innovación y la ciencia como país, con la intervención de todos los agentes implicados, públicos y privados, y la propia ciudadanía, además de visión a largo plazo.

 

Estas son algunas de las conclusiones del informe Economía Digital en España, presentado por la Asociación Española de Economía Digital (Adigital) y Boston Consulting Group.

El informe distingue entre impacto directo, indirecto e inducido de la economía digital sobre el conjunto de la economía española, deteniéndose especialmente en el primero (el impacto directo) que se aproxima ya al 9% del PIB nacional. Este resultado sitúa a la economía digital como segundo sector más relevante en la economía española, sólo superado por el inmobiliario (12,3%), y por encima de sectores principales como el alojamiento y la restauración (6,2%) o el comercio minorista (6%).

Este estudio revela que la aplicación de 12 propuestas, agrupadas en cuatro grandes bloques o palancas para la digitalización: Infraestructura y conectividad, Capacidades digitales, Seguridad, regulación y fiscalidad, y Emprendimiento e innovación, permitiría cerrar la brecha digital de España con respecto a los líderes europeos que ha puesto de manifiesto la última publicación del DESI de 2020 (posición 11 en Europa). España se podría acercar a países como Finlandia, Suecia y Dinamarca (primeras tres posiciones en el DESI 2020, respectivamente), especialmente en los ámbitos de conectividad y de capital humano. Seguir estas recomendaciones permitiría también tener posiciones líderes en ciberseguridad y en I+D+i como sucede con Reino Unido (que ocupa la primera posición en el Índice Global de Ciberseguridad de 2018 y se caracteriza por una alta inversión público-privada en I+D+i).

Para abordar más en detalle este estudio Influyentes Cantabria ha hablado con José Luis Zimmermann, director general de la Asociación de Economía Digital.

En España, lo gastado de 2014 a 2020 con cargo a fondos FEDER representa el 26% (7.706 millones). Estos fondos están ligados a financiar políticas de innovación, investigación y digitalización de la economía, entre otras. ¿Qué valoración hacen de este dato?

Toda la inversión en innovación e investigación, tanto pública como privada, es bienvenida y muy necesaria. En inversión I+D+i, España cuenta con un presupuesto por habitante un 48% inferior a la media europea, lo que nos lleva a niveles de emprendimiento e innovación inferiores a los de otros países de nuestra órbita. En el largo plazo, esto tiene efectos muy negativos, sobre todo teniendo en cuenta que la tecnología y la digitalización son, a día de hoy, las nuevas herramientas clave para competir a escala global.

Por otro lado, la educación es fundamental para tener sociedades y economías más innovadoras, por eso hacemos incidimos mucho en nuestras propuestas en poner fin a la brecha digital y a las diferencias de acceso y disponibilidad de las nuevas tecnologías, en todos los niveles académicos y en todas las edades.

– ¿Qué supone no ejecutar estas partidas en España viendo que otros países como Portugal llegan al 60% y Holanda al 62%?

En nuestra opinión, España debe aumentar la inversión en innovación y equilibrarla con los países de nuestro entorno. Esto, junto a la creación de unas mejores condiciones para generar nuevos proyectos, dotará a nuestro país de una red de emprendimiento que es muy necesaria para ser competitivos. También se deben mejorar la seguridad, y adaptar la regulación y la fiscalidad, creando un entorno de confianza y adaptado al siglo XXI.

La economía digital contribuye directamente ya en un 9% al PIB nacional, un 19% si añadimos su contribución indirecta, pero todavía se nos olvida su importancia con mucha facilidad.

– ¿Puede ser este factor uno de los que lastran a España situándonos en la frontera entre las economías de segundo nivel en digitalización?

Para salir de esa frontera y situarnos entre las potencias de primer nivel en cuestión de digitalización necesitamos una apuesta más firme por la I+D+i, tanto a nivel público como privado, pero también crear mecanismos adecuados de colaboración y transferencia tecnológica de la academia a la empresa o un mayor apoyo a la cultura emprendedora.

El Gobierno también debe jugar un papel clave, facilitando la digitalización a través de políticas regulatorias, fomentándola a través de incentivos, o incluso liderándola a través de su uso y consumo. Las administraciones públicas deben situar la digitalización entre sus prioridades y establecer una hoja de ruta que sirva igualmente para llevar a cabo las reformas necesarias para conformar una sociedad más resiliente. La crisis del COVID-19 ha puesto de manifiesto de nuevo la fragilidad de nuestra economía, y este tren de los fondos de recuperación para la digitalización y la economía verde no podemos perderlo.

– ¿Es imprescindible un marco fiscal e impositivo consensuado a nivel internacional? El Mercado Único Digital, ¿es una quimera o hay mimbres o indicadores que hagan factible su consecución?

Desde nuestro punto de vista, efectivamente es necesario que el marco fiscal esté establecido desde el consenso internacional y huir de medidas unilaterales, que solo generarían una fuerte inseguridad jurídica para ciudadanos, empresas e inversores y una fuerte pérdida de competitividad en las empresas españolas, paralizarían la inversión en nuestro país y aislarían a España del contexto digital global.

La única esperanza para las empresas europeas digitales es el Mercado Único Digital y es aboslutamente imprescindible ir en esa dirección. Es un desafío, desde luego, pero es condición necesaria para que las startups y empresas de base tecnológica europeas puedan competir a escala global.

– Esta crisis ha puesto de manifiesto una administración digitalmente ralentizada. Departamentos paralizados durante meses y, a la vuelta, meses para realizar tramitaciones. ¿Qué falla: ciudadanos no digitalizados, que no saben acceder a servicios que sí lo están o una administración en la que trámites que deberían ser sencillos presentan una extrema complejidad? ¿Están preparados unos y otros?

Cuando miramos a la parte de administración digital, España está bien posicionada. Como confirma nuestro informe España Nación Digital, destaca en los indicadores de ‘eGovernment’ y ‘Open Government’ y ‘Open data’. En Europa, sólo Francia supera a nuestro país. Sin embargo, todavía se puede hacer más y momentos como el que estamos viviendo sacan a relucir las deficiencias.

Existen diversos desafíos para efectuar un cambio efectivo: complejos sistemas heredados, cumplimiento de las regulaciones y la necesidad de garantizar la seguridad y la privacidad. Las administraciones públicas deben situar la digitalización entre sus prioridades. Existe una partida de 20.000 millones de euros de los fondos de reconstrucción europeos destinados precisamente para la digitalización de España y gran parte de ello se destinará a la modernización de la Administración. Está claro que estamos ante una ocasión histórica para resolver el funcionamiento de los sistemas y gestión de los trámites burocráticos del país y avanzar en materia de digitalización del Estado.

– Los datos del DESI de 2020 muestran que la población española no está suficientemente capacitada en hábitos digitales básicos y que hay pocos ciudadanos que puedan atender la demanda de nuevas posiciones que surgen en el mercado laboral. La proporción de especialistas TIC es de 3,2% frente a Suecia, por ejemplo, en donde es del 6,8%. ¿Es necesario incidir en la educación digital del ciudadano, se está teniendo en cuenta en los planes de estudios?

Efectivamente, aunque su posición se ha incrementado en los últimos años, pasando de la posición 17 en el DESI en 2015 a la posición número 11 en 2020, en Adigital consideramos que es necesario implantar un plan de educación digital en todas las etapas (desde primaria hasta la universidad), así como en la formación profesional y continua de los trabajadores y autónomos, aprovechando la inclusión de la digitalización como palanca en el Fondo de Recuperación.

Existe una correlación directa entre las competencias digitales de la población y su participación en un mercado de trabajo de calidad e innovador. Ya a principios de año cuando presentamos el informe España Nación Digital los datos nos confirmaban que son necesarias dos décadas para que los jóvenes que se incorporan al mercado laboral lo hagan con el nivel educativo de las sociedades más prósperas.

Pero es que esas competencias digitales no son solo esenciales para conseguir un empleo en el futuro: son fundamentales para participar de la vida social de un país. Son las que nos permiten hacer una videollamada con un familiar, pedir una cita telemática con el médico o hacer la compra desde nuestro sofá.

– España no dispone de un plan o mesa de trabajo para abordar los desafíos y oportunidades actuales en el ámbito del empleo ligado a la digitalización tal y como sí lo tienen otros, Alemania o Reino Unido. ¿Cree que las autonomías, en este caso Cantabria, por ejemplo, deberían dar pasos en este sentido anticipándose?

En los últimos años, los distintos Gobiernos y administraciones públicas han desarrollado programas para impulsar el avance digital del país, siempre coordinados con las agendas digitales europeas. Esto ha servido fundamentalmente para el despliegue de infraestructuras y alcanzar una conectividad top. En este momento, gozamos de una gran calidad y desarrollo en la parte de infraestructuras, pero el progreso ha sido más limitado en otros ámbitos, muy particularmente en el de la digitalización de pymes y en la capacitación del capital humano o de la ciudadanía. Ahí es necesario un plan a largo plazo, muy particularmente en el ámbito de la Educación, donde las competencias están transferidas, con lo que, definitivamente, sí, esos planes y mesas de trabajo deben cristalizar también a nivel autonómico.

– ¿Sería interesante crear planes de formación continua siguiendo, por ejemplo, el modelo de Francia, para mejorar las capacidades de los empleados y la competitividad de las empresas?

El desarrollo de capacidades digitales de los empleados es básico hoy día para garantizar la competitividad de las empresas, especialmente si tenemos en cuenta la velocidad a la que se producen los cambios. La automatización, la inteligencia artificial y la robótica son fenómenos incipientes a los que habrá que adaptar las capacidades digitales de los empleados. La digitalización de los recursos humanos promovida por las empresas se muestra como una herramienta eficaz para aumentar las capacidades digitales y fomentar la economía digital.

¿Qué recomendarían a sectores como el del comercio, solo en Cantabria tras el anterior confinamiento han cerrado 250, servicios, inmobiliario… para mejorar su competitividad?

Según los datos de Eurostat, España se caracteriza por un bajo nivel de digitalización marcado por las propias características de nuestro tejido empresarial, con una fuerte implantación de empresas de hostelería y turismo: el 57% de las empresas españolas tiene un bajo nivel de intensidad digital. Aunque el 78% de las empresas medianas españolas consideran “muy relevante” la digitalización casi no invierten en ello, solo el 14% de las pequeñas y medianas empresas tiene un plan de digitalización. Según la “Encuesta Europea PYME 2019”, un 54% de las pymes de Alemania, España, Francia, Polonia y Reino Unido consideran que la adopción de las nuevas tecnologías es necesaria para asegurar su competitividad futura. Además, alrededor de un 76% de las empresas consultadas afirma que la digitalización es una prioridad en su hoja de ruta.

La apuesta por la digitalización es algo básico para mejorar la competitividad. Hasta ahora las empresas han utilizado la tecnología para hacerse más eficientes y reducir costes, o como canal de venta, pero no para cambiar cómo se hacen las cosas.

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