Influyentes Cantabria

Jean Carlos Romero, fundador de Catfé, hostelería animalista made in Cantabria

El día de apertura, el pasado viernes 11, en solo tres horas pasaron por Catfé más de doscientas personas. Pero en este modelo de negocio el éxito no se mide solo en facturación o visitas, también en adopciones y ya han facilitado dos. El concepto cat-café ha desembarcado en Cantabria. Es más que un café, que también. Quienes visitan el local pueden degustar los desayunos o meriendas que ofrece el establecimiento mientras dan de comer a los gatos o juguetean con uno de los felinos. Joven, emprendedor y animalista, Jean Carlos Romero, fundador de Catfé Santander, se propuso dar hogar a los gatos que andan deambulando sin dueño por las calles después de acoger él mismo algunos. Y se lanzó.

El resultado es un espacio mixto donde concienciar sobre el cuidado de las mascotas y, además, facilitar la adopción de felinos, mientras se disfruta de un café o una merienda, en colaboración con la Asociación de Amigos del Gato Callejero, Amicat.

Ser pionero tiene la ventaja de que, si la idea funciona, arrasa. Y eso es lo que le ha pasado a este local ubicado en la calle Guevara de Santander. A las nueve de la mañana del sábado, Jean contesta por teléfono la petición de una persona para ir a ver los gatos, (se aconseja pedir cita), y “hasta la semana que viene”, le dice, no hay hueco.

Este ‘café para gatos’ es un entorno de acogida temporal para ejemplares rescatados en busca de un hogar, y abre una nueva vía en la capital cántabra. Aun así, este tipo de locales existen desde hace más de dos décadas en Canadá, Estados Unidos, Europa o Japón. En realidad, el primer ‘café para gatos’ abrió sus puertas en Taipei, Taiwán, en 1998. Llamó la atención de los turistas y se convirtió en un destino popular y original. Algunos de estos locales ofrecen además accesorios para gatos y productos alimenticios.

¿Pero, cómo nació este local mitad negocio, mitad protectora? El mismo Jean Carlos Romero, nos lo cuenta en Influyentes Cantabria.

 P.- Dado que es un local pionero en Cantabria, ¿te inspiraste en otros locales similares en España?

Sí, estudiamos otros proyectos de este tipo y entramos en contacto con ellos, especialmente con uno de Madrid. Nos trasladaron temas como la capacidad de personas en el espacio de los gatos, nos dieron la idea de segmentar el posible público, por ejemplo: estudiantes, familias, jóvenes, etc. Y nosotros ajustamos toda esa experiencia a la gente y a la sociedad de Santander. Vimos que podría ser una realidad porque en esta ciudad hay mucha gente que tiene gatos. Solo en tres horas, el día de apertura, vinieron más de doscientas personas.

P.- Con este empujón, es difícil dudar del éxito, ¿no?

Nosotros creemos que va a funcionar muy bien. Hemos estado más de cuatro meses estudiando el proyecto y estamos convencidos de ello, si no, sería una pérdida de tiempo. Creemos que en realidad hay mucha gente concienciada con el tema de adoptar un gato y dar una casa de acogida para los que viven en la calle.

P.- ¿Podemos decir que es un modelo de negocio que tiene futuro?

En realidad no es un modelo de negocio al uso, nosotros trabajamos con una protectora y lo que tratamos es de fomentar la adopción. El negocio es el bar, como un bar más, pero con un aliciente añadido que es la zona de gatos, cuyo objetivo es enlazar gatos y personas. Funciona muy bien.

 P.- Podría parecer que el concepto es de un café donde los clientes se traen su gato…

No, no, la gente no puede venir con sus gatos, los gatos los tenemos nosotros en una instalación exclusiva para ellos, para que puedan sentirse como en su casa. Tengo que añadir que nuestros gatos están revisados por veterinarios, están castrados y vacunados.

P.- Y, además de ofrecer cafés o meriendas, ¿cómo se realiza el proceso de adopción?

Pues el cliente puede venir a conocer a los gatos que tenemos aquí y elegir uno. Si le encaja alguno por su comportamiento, estilo de vida y si quiere adoptarlo, le derivaríamos a la protectora. Ellos realizan una entrevista y ven si es apto para tener al animal en casa. Es un procedimiento largo, no se hace a la ligera.

P.- Más de 285.000 perros y gatos fueron recogidos en el año 2021 según destaca el Estudio de Abandono y Adopción 2022 de la Fundación Affinity. Teniendo en cuenta la alta tasa de mascotas abandonadas, podríamos decir que siempre va a haber gatos para adoptar, pero, ¿qué previsión tiene sobre la permanencia de esta nueva empresa?

Nosotros tenemos confianza en que tiene futuro, desde luego. Se trata de mantener el negocio de la zona de hostelería, en ese sentido, si un bar se puede mantener, el nuestro también. Pero nosotros contamos con un valor añadido muy importante, que no solo va a servir para facilitar la adopción de gatos, sino que es un espacio para el relax, para el descanso, nuestro proyecto favorece la disminución del estrés y la tranquilidad, y eso un bar normal, no lo tiene.

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