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Innovación abierta, programas de aceleración e intraemprendimiento. Una valoración desde la experiencia

He pasado muchos años de mi vida emprendiendo desde la trinchera, y gracias a eso he conocido muchos casos de todo lo mencionado en el título de esta opinión.

De los tres, los casos de innovación abierta y programas de aceleración suelen ser especialmente dolorosos para las pequeñas compañías que buscan su hueco en el mercado con soluciones normalmente con gran carga de innovación.

¿Qué sucede, desde mi punto de vista, en estos supuestos? Dejadme añadir aquí un poco de contexto, por si alguien quiere saber más:

Los programas de innovación abierta suelen ser llevados a cabo por empresas grandes que realizan una llamada para que pequeñas soluciones existentes en el mercado les ayuden a resolver un dolor que les acucia.

Hasta aquí, fenomenal. Pero la realidad es tozuda también, y existen empresas con más complejidad y burocracia que un ministerio. No es el total de la empresa grande la que ha tenido la idea de buscar esa solución en el mercado, sino normalmente alguien de la alta dirección que falla al bajarlo a la sección correspondiente que va a “beneficiarse” de esa solución.

Hasta aquí, problemas de gran empresa; diría que se dan en un 85-90% de casos según mi propia experiencia.

¿Qué palancas actúan aquí? Pues normalmente el mayor freno del ser humano en cualquier faceta; el miedo. Un departamento de una empresa grande tiene un reto. Perfecto. La dirección les “sugiere” adoptar una solución externa. Esa ecuación junto con equipos muy “funcionarizados” es igual a miedo siempre. Miedo a quedarse sin trabajo en primer lugar, miedo a que un externo le diga cómo solucionar un problema en segundo, miedo a quedar mal delante de dirección en tercero…y podíamos seguir con la lista de miedos, pero no es lo que nos ocupa ahora.

El caso es que normalmente estos procesos de innovación abierta nacen con problemas desde el minuto cero.

  • idea de la dirección mal trasladada y comunicada internamente
  • equipos de trabajo normalmente poco receptivos
  • equipos de trabajo a los que trabajar con una solución externa les supone “más horas” que no pueden dedicar a desarrollo diario o tienen que hacer “extras”
  • miedos

¿Y todo esto en qué suele acabar?

Pues en programas muy incompletos y sesgados desde el inicio que sirven para poco y para todas las partes.

Para la gran empresa suele quedar en:

  • unas pocas líneas e impactos en medios de comunicación. Una de las principales “métricas de la vanidad” si no responde a un plan más amplio.
  • una solución que difícilmente llega a implantarse
  • frustración en el equipo de la empresa receptora por miedos, tiempos perdidos, pensamientos bloqueantes (“esta solución se podía haber buscado en casa”)
  • startups y emprendedores frustrados por un trabajo que ha ido renqueando siempre, a base de muchas horas y mucha ilusión y que se encuentra con el muro de la indiferencia
  • programas que terminan y no aportan valor ni experiencia a ninguna de las partes
  • nulo seguimiento de lo poco que se haya podido avanzar al terminar el programa
  • cero control de lo sucedido, y mucho menos cuando se hace vía subvención vinculada a implantación de innovación

Pero hoy quiero centrarme más si me lo permitís en programas de “aceleración” de startups o empresas emergentes.

Últimamente estamos viendo cómo, con la llegada de los fondos Next Generation se busca promover el emprendimiento (si os parece os contaré las causas que creo que motivan esté en otra opinión) y hasta la tienda de la esquina implementa su propio programa de aceleración de startups (si investigáis un poco veréis que lo hacen grandes despachos de abogados, grandes empresas, asociaciones sin ánimo de lucro, escuelas de negocios…)

Para comprender dónde quiero ir, debemos estudiar someramente en qué consisten estos programas. Su nombre es “Acelera Startups” y como digo vienen financiados con fondos europeos y gestionados por la Escuela de Organización Industrial. Todas estas entidades de las que he hablado antes que se prestan a acelerar a esas empresas emergentes reciben algo más de 5.000€ por cada startup que participa en su programa.

Hasta aquí genial porque el estándar es que cada startup reciba 50 horas de formación, 40 horas de mentoría especializada, y finalmente eventos presenciales y networking. Objetivamente muy buen producto para ese precio.

Pero como siempre, hay formas y formas de hacer las cosas. Para muchas empresas colaboradoras, esto es una invitación a “poner en funcionamiento la máquina de hacer churros” es decir, rellenar horas sin aportar un valor específico. Por ejemplo a hablar a empresas que ya están en el mercado de cosas como un modelo de negocio, o dedicar tiempo a desarrollar un “business model canvas” hablar de financiero y números pero sin pararse a ver las necesidades y estado concreto de cada startup…

E incluso y para mí personalmente mucho peor que eso; casi no saber para quién están haciendo ese trabajo. Opino que la calidad aquí debe ser un elemento no negociable en ningún caso, y la cercanía a esas startups que quieren crecer y mejorar es incompatible con el funcionamiento de la “máquina de churros”.

También es cierto que los programas de aceleración “oficialmente” terminan, pero si fuéramos esas compañías pequeñas ¿no nos gustaría tener siempre a alguien a quien por lo menos poder llamar si tenemos problemas/retos/dudas?

Como “empresas colaboradoras” tenemos que luchar contra esa “linealidad” del programa y buscar hacer un círculo. ¿Acaso las startups que acaben una edición del programa no podrían aportar un conocimiento muy valioso a las que entran? Por decir sólo una obviedad.

Debemos trabajar en estos programas la idea de comunidad, desarrollar esa pertenencia y potenciar esa inteligencia colectiva. De buscar incluso lo que no se puede ver, en forma de fomento de la creatividad y la visión más transversal de un problema.

Lo mismo que con los programas de innovación abierta a los que me refería al principio ¿por qué el caso prototípico es que una empresa pequeña que está haciendo verdaderos malabares es la que se preocupa de forma genuina por resolver un reto a una empresa más grande? ¿Por qué es esa startup la que estudia, investiga y pregunta y no (suele recibir) recibe lo mismo por su contraparte?

Como siempre, tratemos de ponernos en los zapatos del otro, como mínimo darle esa libertad de llamarnos si tiene alguna necesidad, con la garantía de que le responderemos y trataremos de ayudar en la medida que podamos.

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