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Ignacio Barriendos: “En Ajo decidí que tenía que hacer algo para motivar más sonrisas”

Ignacio Barriendos Hoppichler, vivía cómodamente como fundador de la consultora Binternational. Sin embargo,  no podía «seguir ignorando que tanto progreso nos ha llevado a la mayor tasa de consumo de antidepresivos de la Historia». Hoy empresas como Reale Seguros o la Universidad Francisco de Vitoria utilizan la tecnología que este experto en Gestión Estratégica de Personas y Talento B2B ha desarrollado una solución tecnológica que convierte los objetivos de la Agenda 2030 en una realidad tangible que fomenta una cultura sostenible en cualquier organización y trackea su impacto. Este austrocántabro, surfero afincado en Somo cada verano y empresario desde los 23 años,  recuerda la noche en la que un pequeño faro en Ajo le inspiró para crear DoGood, la herramienta que alía beneficios, financiación, atracción de talento y la sostenibilidad.

Mi vida como fundador de una consultora era cómoda. Vivía bien, teníamos buenos resultados y todo controlado. Cuando necesitaba coger distancia, me escapaba a la casa de mi abuela de Somo donde nos encontramos todos los Hoppichler desde 1940, cogía la tabla de surf y buscaba algunos ratos para alejarme y reflexionar a solas.

Tras un periodo de muchos cambios en mi anterior empresa, un día, en Ajo, sentí que mi impacto en el mundo no era lo que yo quería. Tenía que hacer algo más para motivar más sonrisas. No quería seguir ignorando que tanto “progreso” nos ha llevado a la mayor tasa de consumo de antidepresivos de la Historia, a vivir más en el lamento y la queja que en la alegría por tener la oportunidad de vivir.

Tenemos un grave problema de motivación, de propósito. Hemos olvidado completamente a qué hemos venido, y peor, perseguimos metas vacías de significado humano. Tenemos un problema de creencias en la base, de confusión. Lo bueno es que tiene cura y es sencilla: recordar los básicos. Y como son básicos, no sorprenden a nadie.

Contribuir a un mundo mejor tiene un efecto sanador y nos llena de sentido, millones de estudios lo avalan y todos lo sabemos, aunque lo olvidemos. Y así nació DoGood, con la ambición de que “el bien humano” sea también un estandarte en el mundo capitalista.

El 95% de la gente quiere ser parte de crear un mundo mejor, pero se pierde entre la intención y la acción ¿Cómo se lo podemos facilitar? Esa era la pregunta.

Investigando descubrimos que simplemente teníamos que quitarles los tres obstáculos que a más gente separan de ser un ejemplo de cambio activo: no saber qué hacer para ayudar, no saber cómo hacerlo y sentir que solo con su esfuerzo no va a cambiar nada.

Teniendo la solución clara, tan solo nos quedaba encontrar el mejor lugar donde poder impactar. Y ahí encontramos al aliado perfecto, las empresas. Lugares en los que siempre vamos a encontrar comunidades de personas que tienen el poder de contagiarse cosas buenas. Y lo convertimos todo en software…

Las empresas aterrizan normalmente el desarrollo sostenible en su día a día nombrando a un responsable para mejorar el medio ambiente, lo social y la gobernanza (ESG). Esa responsabilidad tiene que ver con medir los impactos, rellenar informes de sostenibilidad, cumplir normativas y perseguir certificaciones y mejoras…

El problema es que tanta estructura nos hace perder el foco de lo verdaderamente importante: que esto no va de que una persona mejore procesos, va de personas y nuestros clientes finales están ahí fuera y se llaman “Sociedad” y “Tierra”. Y eso nunca puede ser responsabilidad de una sola persona, debe ser responsabilidad de todos.

Si logramos que la filosofía y cultura sean compartir la responsabilidad sobre el impacto que generamos, atacamos el problema en el origen y eso es precisamente lo que tiene el potencial de marcar un antes y un después, que quien establezca los procesos futuros piense antes que hay algo superior al “yo”, e incluso al “nosotros” en una organización.

Involucrar a tus empleados en la estrategia de sostenibilidad de tu compañía abre un mundo de posibilidades, de beneficios empresariales en formas de ventas, financiación, atracción de talento, pero sobre todo, recuerda que eso de la sostenibilidad no es un capricho ni una moda, sino el único modo de vida que puede dejar un mundo que merezca la pena vivir.

Y tú, ¿a qué has venido?

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