Los influencers pierden su magia: la IA es el consejero de confianza del consumidor

Más de la mitad de los españoles ya no buscan en un rostro famoso la clave de su próxima compra: la encuentran en la inteligencia artificial. El 52,5% confía más en un algoritmo que en un influencer. Y no es una predicción futurista, es una realidad que está tomando forma a una velocidad que muchas marcas aún no han sabido digerir.

La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa tecnológica para convertirse en una herramienta cotidiana, con un nivel de adopción masiva que redefine el marketing, el consumo y la confianza. Según el informe El consumidor impulsado por la IA: manual de supervivencia para marcas, elaborado por LLYC y Appinio tras entrevistar a 2.000 personas en toda España, más del 60% de los consumidores ya utilizan herramientas de IA generativa, como ChatGPT, Gemini o Perplexity, para informarse y tomar decisiones de compra. Entre los menores de 30 años, esta cifra supera el 70%.

No se trata solo de usar un chatbot para preguntar la hora. El 75,8% de los encuestados asegura que la IA ha transformado su forma de comparar opciones; el 59,8% dice que ahora decide más rápido; y el 50,4% ya interactúa con atención al cliente a través de sistemas automatizados. Incluso después de comprar, un 21,6% recibe recomendaciones personalizadas para futuras adquisiciones. Todo esto sin contar el creciente uso de asistentes de voz como Siri o Alexa, presentes en el día a día del 40% de los usuarios.

Este cambio de paradigma no es exclusivo de un sector. En automoción, el 70% de los consumidores utiliza IA para decidir entre compra o renting. En moda y belleza, el 80,5% recurre a algoritmos para escoger productos según su tipo de piel o estilo. En gran consumo, el 82,5% recibe recetas o listas de la compra automatizadas. Y en el sector turístico, el 84% planifica ya su viaje con ayuda de inteligencia artificial, desde la inspiración inicial hasta la reserva final.

Y mientras tanto, las marcas siguen atrapadas en un modelo de influencia que ha dejado de convencer. Frente a la intuición, la IA ofrece análisis. Frente a la estética, datos. Frente a la confianza proyectada, la confianza calculada. “Estamos ante una disrupción tan agresiva como subestimada”, afirma Jesús Moradillo, director general de Estrategia en Marketing Solutions de LLYC. “El impacto no es futuro, es presente: afecta al descubrimiento de marca, al posicionamiento y al rendimiento de las campañas”.

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