Cuánto cuesta (y cuánto vale) hacer de tu empresa un espacio cerebroprotegido

En España se producen alrededor de 120.000 casos de ictus al año. Es la primera causa de muerte entre las mujeres, la segunda en el conjunto de la población y la primera causa de discapacidad adquirida en la edad adulta. Además, representa un coste social estimado en más de 6.000 millones de euros anuales. Para las empresas, la amenaza va más allá del ámbito sanitario: uno de cada dos ictus afecta a personas en edad laboral activa. Hoy te contamos que tu empresa proteger a su equipo como lo ha hecho ya la cántabra PITMA.

Cada vez más empresas están apostando por convertirse en Espacios Cerebroprotegidos, una iniciativa impulsada por la Fundación Freno al Ictus que promueve la formación del personal para reconocer los síntomas del ictus y actuar de inmediato ante una emergencia. Porque detectar a tiempo un ictus puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, o entre una recuperación plena y una discapacidad permanente. Y lo mejor es que hacerlo está al alcance de cualquier organización: accesible, avalado por expertos y 100 % bonificable.

La Fundación Freno al Ictus, entidad sin ánimo de lucro volcada en la prevención y divulgación de esta enfermedad, ha desarrollado el sello Espacio Cerebroprotegido con un objetivo claro: reducir el impacto social y sanitario del ictus en España. Esta dolencia cerebrovascular afecta cada año a unas 120.000 personas en nuestro país, y representa la segunda causa de muerte global y la primera entre las mujeres. Además, uno de cada dos afectados no se recupera, sufriendo secuelas graves o permanentes. La clave está en la rapidez de actuación, y aquí es donde las empresas pueden jugar un papel fundamental.

Obtener la certificación es un proceso estructurado y sencillo. El núcleo de la acción es una formación online de unas tres horas, dirigida al personal de la empresa, para que aprenda a identificar los síntomas de un ictus y activar el protocolo de emergencia llamando al 112. Esta formación ha sido desarrollada en colaboración con la Sociedad Española de Neurología (SEN), y forma parte del proyecto “Brain Caring People”. Está además avalada por la Asociación Española de Servicios de Prevención Laboral (AESPLA) y es bonificable al 100 % a través de FUNDAE, lo que permite a las empresas integrarla en sus programas de responsabilidad social corporativa sin coste adicional.

El proceso culmina con la obtención del distintivo oficial “Espacio Cerebroprotegido”, un sello visible de compromiso con la salud y el bienestar en el entorno laboral. Cualquier espacio —empresa, supermercado, ayuntamiento, banco, centro de transporte, gimnasio, restaurante, etc.— puede sumarse y convertirse en parte activa de la red de lugares preparados para formar el primer eslabón de la cadena de supervivencia frente al ictus.

Numerosas compañías ya lo han hecho. Entre ellas la cántabra Grupo PITMA,  DKV Seguros, Samsic Servicios Integrales, Allianz Partners o Novo Nordisk España han incorporado esta formación en sus equipos. También lo han conseguido Metrovacesa y Vialine, demostrando que esta medida es aplicable tanto en grandes corporaciones como en organizaciones regionales. A esta red se han sumado también entidades públicas como EMASESA y colectivos empresariales como FOES, junto a empresas asociadas como COPISO, ENSO, GEPISA, LONGWOOD ELASTOMERS y SOLARIG.

Más allá de los beneficios sanitarios, cerebroproteger una empresa aporta un valor estratégico de gran alcance. Primero, salva vidas y reduce las secuelas del ictus. Segundo, disminuye costes asociados a bajas laborales, incapacidades o sustituciones. Tercero, refuerza la reputación y el compromiso social de la organización. Y, por último, fomenta una cultura empresarial basada en la prevención, la salud y el bienestar.

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