Con más de 25 años de trayectoria, Conservas Ana María ha pasado de ser una pequeña empresa familiar a convertirse en un referente del sector conservero de Cantabria. En los últimos años ha recibido reconocimientos tan destacados como el Premio a la Innovación del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el galardón a la Mejor Anchoa de Cantabria en 2023, 2024 y 2025.
P- ¿Qué significan para vosotros estos premios y cómo influyen en vuestro trabajo diario?
R– La entrega de estos premios representa que el trabajo que hacemos a diario está bien hecho. Intentamos mejorar año tras año para ofrecer al cliente el mejor producto, el producto estrella de Cantabria, a través de un trabajo artesanal que mantenemos como siempre.
Aquí las anchoas se elaboran igual que hace 60 años: no hay máquinas que suban la anchoa ni que corten el filete. Todo se hace a mano. Seguimos la línea de siempre, con casi 30 años de experiencia, respetando los métodos tradicionales.
P- ¿Habéis notado el efecto de esos reconocimientos en la empresa?
R- Sí, por supuesto. Las ventas se han incrementado más de un 50% en los últimos tres años. El nombre de Ana María ya es sinónimo de calidad y autenticidad. Elaboramos la anchoa cien por cien en Santoña. No mandamos el producto a Marruecos, como hacen otras empresas, porque eso cambia el sabor. El calor acelera la maduración y la textura no es la misma.
Nuestra anchoa tiene una carne tersa, firme y con el sabor auténtico del Cantábrico. Todo el proceso se hace aquí, en Santoña, y desde aquí distribuimos por toda España y parte de Europa.
P- En 2023 inaugurasteis la Galería de la Anchoa, y este verano habéis sumado el tren turístico “El Santoñuco”. ¿Cómo surgieron estos proyectos y qué acogida están teniendo?
R- El Santoñuco nació de una idea fugaz: “¿Y si ponemos un tren turístico que enseñe Santoña y haga parada en la fábrica y la galería?”. Y funcionó. El tren recorre los puntos más emblemáticos del municipio con audioguía, en varios idiomas, y hace paradas en la fábrica y en la galería para que el visitante conozca de cerca el proceso de elaboración.
Está teniendo muy buena acogida. Es un recorrido que muestra la cultura y la historia de Santoña mientras enseña el trabajo artesanal de la anchoa.
La Galería, por su parte, era un proyecto que teníamos en mente desde hacía seis o siete años. Queríamos que quien la visite se sienta dentro del hábitat de la anchoa, bajo el agua. Es una experiencia sensorial que acerca el mundo de la conserva al visitante, desde dentro.
P- La producción artesanal y el respeto por la materia prima son vuestra seña de identidad. ¿Qué retos plantea mantener ese nivel de calidad en un mercado tan competitivo?
R- La competencia es muy fuerte, porque Santoña es el corazón de la anchoa. Pero nosotros seguimos fieles a nuestra forma de trabajar, que es lo que nos ha dado reconocimiento. Lo importante es no movernos ni un ápice de esa manera artesanal de elaborar. Ese es nuestro compromiso.
P- Tras la Galería y el Santoñuco, ¿hay nuevas ideas en marcha?
R- Sí, hay proyectos en mente que complementarán lo que ya tenemos, aunque todavía están por definir. Seguiremos apostando por iniciativas que difundan nuestra historia y la tradición conservera de Santoña.
P- Formáis parte de Sabe a Norte, la marca de calidad impulsada por la ODECA. ¿Qué supone para vosotros llevar este sello y representar el sabor de Cantabria?
R- Nos sentimos muy orgullosos de pertenecer a Sabe a Norte. Es una marca que nos da visibilidad y refuerza el valor del producto cántabro tanto en España como en el exterior. Todo lo que ayude a difundir el trabajo y el sabor de la anchoa nos engrandece. Nuestro objetivo es que quien pruebe nuestras anchoas se sienta satisfecho y orgulloso del sabor de esta tierra.







