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Andrés de Santiago: el santanderino que ha convertido una escuela de artes escénicas en un negocio internacional

La cultura puede ser (y de hecho es) negocio. Solo en Madrid, en 2019,  1,6 millones de espectadores asistieron a musicales y se dejaron en las taquillas 109,7 millones de euros, según datos de la  Asociación de Productores y Teatros de Madrid (APTEM) . En un mercado cada día más competitivo, el santanderino Andrés de Santiago ha conseguido posicionar, escalar e internacionalizar un modelo, la productora Jana,  convertida en una cantera de artistas a través de una escuela que nació en Madrid y cuenta ya con  sedes asociadas en 22 puntos de España, y centros en México,  Ecuador, Boston y Massachusetts y acuerdos con The American Musical and Dramatic Academy.

Andrés de Santiago, es socio y consejero delegado de JANA Producciones, empresa que ha conseguido para sus espectáculos 46 Premios Nacionales y más de un millón de espectadores. Asegura que ahora se están produciendo muchos musicales, “hay un montón de espacios escénicos nuevos que antes no existían”, lo cual refuerza la afirmación de que es una actividad empresarial de éxito: “ sí, es más, yo diría que va bastante bien”. Podría decirse que los musicales son la ‘joya de la corona’ de las artes escénicas:  “pues sí, realmente, para hacernos una idea, hay un estudio de la Asociación de Productores y Teatros de Madrid (APTEM) sobre el impacto en la economía de Madrid y entre otras cosas destaca que el público viene no solamente a ver el Museo del Prado, o un partido de fútbol, sino a ver musicales, que incluso se integran en paquetes turísticos. Sí, desde el punto de vista económico, desde el punto de vista empresarial también, es un sector que está en auge.”

Esta actividad es una verdadera industria y puede estar operada por empresas de teatro grandes, incluso multinacionales, o sociedades anónimas que “son rentables y reparten dividendos”, asegura De Santiago. Las producciones son grandes y las inversiones son “muy potentes”, describe,  pudiendo alcanzar hasta un millón y medio, 2 o 3 millones de euros. Lo que busca el sector son inversores y patrocinadores, incluso teatros de Madrid ya llevan asociado el nombre de su patrocinador. Es otra manera de financiarse, y es que “actualmente, en el mundo de la cultura, las empresas quieren asociar su imagen de marca con temas culturales, atractivos. Por ejemplo, ahora están haciendo el tributo de Mecano, que lo patrocina una cadena de radio, o sea, que la cultura sí que se asocia a cosas positivas y hay empresas que están dispuestas a financiarlo, o que su imagen de marca esté asociada a algo que culturalmente sea potente.”

Este productor calcula grosso modo que el musical que va a estrenar Nacho Cano en septiembre, “Malinche” le ha podido costar varios millones de euros. La pregunta entonces es si a fin de año las cuentas cuadran. Andrés de Santiago hace un cálculo básico:  “el asunto es tan sencillo como pensar, cuánto cuesta la producción de El Rey león,  pues no sé cuánto cuesta, pero si está está 11 años en la Gran Vía, llenando con una media muy alta de espectadores, y el precio medio de entrada es de 60 euros,  pues es que factura al mes medio millón de euros. Entonces eso, durante 12 meses, son 6 millones de euros de ingresos. Por supuesto que amortizas la inversión que has hecho”. Parece en principio una cuestión fácil, pero el secreto está en que el musical tenga éxito: “tienes que lograr que el musical funcione, pero sí, claro que sí que son rentables los musicales, se puede ganar dinero, lógicamente a pesar de que las inversiones sean grandes”.

Jana Producciones, fundada en 2.000 y por cuyos espectáculos han pasado más de un millón de espectadores, es también Escuela de Artes Escénicas, la Escuela Jana. Con sede central también en Madrid, cuenta con otras en varias ciudades españolas, México y Ecuador, tiene convenios con escuelas en Estados Unidos y va a empezar en Perú. Además, tiene previsto abrir en siete ciudades españolas más en septiembre. ¿Vendrá también a Santander? De Santiago explica que en este momento prefieren consolidar la estructura que tienen a crecer más, además, todo lleva un tiempo: “las escuelas exigen formación de los profesores, tenemos una metodología, una seña de identidad y para abrir una escuela necesitamos profesores formados, gente que sepa cómo hacemos las cosas, y exige mucho esfuerzo”.

Aun así, las posibilidades están abiertas: “en el futuro estaríamos encantados de montar una escuela de musicales en Cantabria. En Santander ya hay una muy potente y muy buena, que es la del Palacio de Festivales y bueno, nos encantaría que hubiese otra alternativa, que fuese la nuestra, cuantas más escuelas, mejor, así la gente puede elegir.”

Asegura que les gustaría volver a montar un musical en el Palacio de Festivales, “porque hace 6 años que no nos programan, no sé muy bien por qué”, aunque han sido muy habituales, recuerda: “siempre habíamos programado ahí nuestros musicales”.

En cualquier caso, la vinculación con la capital cántabra sigue siendo estrecha, ya que este productor santanderino visita su tierra frecuentemente y siempre que puede se acerca “a ver el mar”.

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