El Instituto Cántabro del Retail analiza las cifras de ventas del comercio local. ¿El veredicto? Facturar más no significa necesariamente ganar más. El incremento de los costes de suministros, alquileres, personal y otros gastos está presionando los márgenes empresariales. Pese a ello, lejos de la turismofobia, el comercio crece en ventas y empleo gracias a quienes visitan Cantabria
El comercio minorista de Cantabria mantiene una evolución positiva, con un crecimiento de las ventas del 5,0 % en 2025 y un incremento del 1,0 % en el empleo, mientras que los indicadores mensuales disponibles durante 2026 muestran continuidad en esta tendencia.
Son algunos de los datos recogidos en la actualización de agosto del Observatorio del Comercio Local del Instituto Cántabro del Retail.
El análisis señala al turismo y a la buena marcha de la actividad económica como dos de los principales factores que están favoreciendo las ventas, especialmente durante los meses de verano y en aquellos municipios con una mayor afluencia de visitantes.
Sin embargo, el Instituto introduce una importante cautela en la lectura de estas cifras: facturar más no significa necesariamente ganar más. El incremento de los costes de suministros, alquileres, personal y otros gastos está presionando los márgenes empresariales, por lo que el crecimiento de las ventas no siempre se traduce en una mejora equivalente de la rentabilidad.
Por ello, el Observatorio identifica la productividad, la rentabilidad y la profesionalización como algunas de las cuestiones que tendrán un peso creciente en la competitividad del comercio regional durante los próximos años.
Un consumidor más exigente
La actualización de agosto constata además la transformación que continúa produciéndose en los hábitos de consumo.
El consumidor compara cada vez más, combina canales físicos y digitales, exige rapidez e información y busca experiencias de compra diferenciadas. En este contexto, el comercio de proximidad mantiene como ventaja su cercanía con el cliente, pero esa posición debe acompañarse de una mayor capacidad de adaptación y profesionalización.
La digitalización, el conocimiento del consumidor, la diferenciación a través de la experiencia y el servicio, la incorporación de tecnología y una gestión más profesional del negocio serán, según el Instituto, elementos determinantes para competir en un entorno cada vez más exigente.
La valoración realizada en agosto refuerza así una de las principales conclusiones del Observatorio: el comercio minorista continúa siendo uno de los principales motores económicos y sociales de Cantabria, pero su evolución futura dependerá no solo de la capacidad para incrementar las ventas, sino también de hacerlo con mejores niveles de productividad y rentabilidad.
Primer estudio sobre el comercio minorista de Cantabria
Estos datos actualizan y complementan el primer estudio publicado por el Observatorio del Comercio Local, titulado ‘Balance del comercio minorista en Cantabria. Diagnóstico estratégico, retos y líneas de actuación. Horizonte 2025-2030’.
El documento realiza una radiografía global del comercio regional y analiza su estructura, evolución económica, comportamiento del consumidor, transformación digital, empleo, sostenibilidad y principales desafíos de futuro.
Según los últimos datos estructurales consolidados utilizados en el estudio, Cantabria cuenta con cerca de 5.900 establecimientos comerciales, alrededor de 25.700 personas ocupadas y un sector que representa aproximadamente el 12,4 % de las empresas de la región. La actividad vinculada al comercio minorista alcanza además unos 2.850 millones de euros anuales.
El informe pone igualmente de manifiesto la implantación territorial del comercio, presente en todos los municipios de Cantabria, así como su función más allá de la actividad puramente económica, por su contribución al empleo, la cohesión social, la dinamización urbana y la identidad de pueblos y ciudades.
Los retos del comercio cántabro
El estudio identifica varios desafíos estructurales que marcarán la evolución del sector durante los próximos años.
Entre ellos se encuentran la competencia de grandes operadores y plataformas digitales, la presión de los costes, el relevo generacional, la necesidad de captar y cualificar talento, la transformación de los hábitos de consumo y la incorporación de nuevas tecnologías.
Frente a ellos, el Instituto señala como líneas prioritarias de actuación la digitalización, la optimización de costes, la profesionalización, el relevo generacional, la sostenibilidad, la innovación, el conocimiento del consumidor y una mayor cooperación entre comerciantes, asociaciones, administraciones y centros de formación.
El Observatorio del Comercio Local permite mantener actualizado este diagnóstico mediante el seguimiento periódico de indicadores económicos, laborales y de consumo, con el objetivo de disponer de información útil para conocer la evolución real del sector y orientar tanto las decisiones empresariales como las actuaciones dirigidas a fortalecer el comercio de Cantabria.








