Comounamanzana: transformar la fruta ecológica para mantener vivo un proyecto artesanal en los Valles Pasiegos

Lo que comenzó hace casi dos décadas como una plantación de manzanos en Lloreda ha terminado convirtiéndose en un pequeño proyecto agroalimentario ecológico en el que cultivo, transformación y elaboración forman parte de una misma idea. Detrás de Comounamanzana están Juan Pedro y María, una pareja que decidió apostar por una producción artesanal y de pequeña escala en los Valles Pasiegos, cultivando su propia fruta y elaborando con ella zumos, jaleas, siropes y vinagres certificados en ecológico.

“Somos un proyecto integral porque cubrimos todas las partes del proceso de producción”, explica María. “Cultivamos la fruta y con ella elaboramos todos estos productos”.

Aunque la manzana sigue siendo la base de la finca, alrededor de la plantación han ido incorporando otros cultivos que han terminado dando personalidad propia al proyecto. Entre ellos destacan los limones, las frambuesas y, especialmente, el saúco, una planta habitual en el norte pero todavía poco conocida como ingrediente alimentario para muchos consumidores.

“El saúco es un árbol o arbusto con unas flores blancas muy grandes”, explica. “Con la flor hacemos el sirope de flor de saúco, que sirve para preparar una bebida tipo limonada floral, y con la baya elaboramos zumos y jaleas”.

Todo el proceso, tanto el cultivo como la elaboración, está certificado en ecológico. La producción se mantiene deliberadamente en una escala pequeña y artesanal, incorporando únicamente azúcar de caña ecológica en algunos productos.

Sin embargo, el proyecto no nació inicialmente alrededor de los transformados. Durante los primeros años, la actividad se centró únicamente en el cultivo y venta de manzana fresca. Fue la propia realidad económica del sector la que les llevó a replantear el modelo.

“Vimos que la manzana no resultaba rentable”, reconoce María. “Tenías que manejar cantidades muy grandes para poder obtener algo de beneficio”.

A partir de ahí comenzaron a experimentar con nuevas elaboraciones para aportar valor añadido a la fruta cultivada en la finca. Primero llegaron los zumos, después las jaleas y, más recientemente, los vinagres, fruto de años de pruebas hasta dar con el resultado que buscaban.

“Empezamos con los zumos y luego con las jaleas. Después, a base de experimentar mucho, conseguimos sacar el vinagre, que empezamos a vender hace dos años”.

La evolución de Comounamanzana refleja también la situación de muchos pequeños productores agroalimentarios de Cantabria: proyectos muy ligados al territorio que buscan sobrevivir apostando por la transformación artesanal y la diferenciación frente a modelos de producción mucho más grandes.

Aun así, María reconoce que observa el futuro del sector con cierta preocupación. “En general, el sector primario lo veo mal”, afirma. “Creo que hay mucha dificultad y no le veo mucho futuro. Pero bueno, si resistimos, pues bien”.

Dentro de ese contexto, la participación en iniciativas ligadas a la promoción del producto agroalimentario cántabro también les ha permitido compartir espacios con otros productores de la región y reforzar la visibilidad de este tipo de proyectos artesanales.

“Para nosotros supone compartir espacios con otros productores de Cantabria”, explica sobre su experiencia en acciones vinculadas a la marca de calidad regional Sabe a Norte. “Nos ponemos en contacto y compartimos este mercado”.

Sin intención de convertirse en una gran empresa ni de perder el carácter artesanal con el que nació, Comounamanzana sigue apostando por una idea sencilla: cultivar, transformar y elaborar desde la misma finca, manteniendo el control de todo el proceso y defendiendo un modelo de producción ligado al territorio y a la pequeña escala.

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