La transparencia salarial irrumpe en las empresas españolas con presión, dudas y riesgo reputacional

Las empresas españolas afrontan la recta final para adaptarse a la Directiva Europea de Transparencia Salarial con importantes deberes pendientes. A apenas un mes de que expire el plazo para que los países miembros de la UE transpongan la normativa a sus legislaciones nacionales —el próximo 7 de junio—, más de un tercio de las compañías reconoce no estar plenamente preparada para cumplir con las nuevas exigencias.

Así lo refleja el informe HR & Payroll Pulse 2026 elaborado por SD Worx, proveedor europeo de soluciones de recursos humanos, a partir de encuestas realizadas a cerca de 6.000 responsables de RRHH y más de 16.000 trabajadores de 16 países europeos, entre ellos España.

La Directiva obligará a las empresas, especialmente a aquellas con más de 100 empleados, a incrementar la transparencia sobre sus políticas retributivas, informar sobre posibles brechas salariales y justificar diferencias de sueldo entre trabajadores que desempeñen funciones equivalentes. El objetivo es reducir desigualdades, especialmente las vinculadas al género, y avanzar hacia sistemas salariales más claros y objetivos.

El 69% de los trabajadores considera ya la transparencia salarial un factor decisivo para elegir o permanecer en una empresa

Sin embargo, aunque el 64% de las empresas españolas asegura tener ya preparado su cumplimiento, los propios datos del estudio reflejan una realidad menos sólida. Un 26% admite encontrarse únicamente en una fase de cumplimiento parcial y un 9% reconoce no haber tomado prácticamente medidas. En conjunto, esto sitúa al 36% del tejido empresarial español en una posición de vulnerabilidad a escasas semanas de la fecha límite.

Más allá de la adaptación normativa, el estudio revela que las empresas españolas se enfrentan a un reto estratégico relacionado directamente con la atracción y retención de talento. La transparencia salarial ha dejado de ser únicamente una cuestión legal para convertirse en un criterio de reputación corporativa y confianza interna. De hecho, el 69% de los trabajadores españoles considera este aspecto importante o muy importante a la hora de decidir si entrar o permanecer en una organización, una cifra superior a la media europea.

La investigación también pone de manifiesto una importante brecha entre la percepción empresarial y la experiencia real de los empleados. Mientras el 64% de las compañías considera que remunera de manera justa a sus plantillas, solo el 37% de los trabajadores españoles cree que su salario es realmente equitativo. Además, el 34% siente que su retribución no refleja adecuadamente el valor de su trabajo, un porcentaje cinco puntos superior a la media europea.

A ello se suma otro dato relevante para las empresas: la mayoría de los trabajadores aún desconoce los nuevos derechos que les otorgará la Directiva. El 77% de los empleados españoles asegura no conocer la normativa ni las implicaciones que tendrá sobre el acceso a información salarial dentro de las organizaciones. Esto evidencia que la conversación sobre transparencia sigue concentrada principalmente en los departamentos de RRHH y todavía no ha llegado con claridad a las plantillas.

El estudio también apunta a una carencia práctica. Solo el 19% de las empresas españolas dispone actualmente de herramientas visibles de transparencia salarial, como bandas salariales accesibles, sistemas de información interna o mecanismos de comparación retributiva. Un escenario que podría dificultar la transición hacia modelos más abiertos y trazables.

En este contexto, los expertos apuntan que las empresas no deberían limitarse a cumplir formalmente con la normativa, sino aprovechar esta transformación para reforzar su cultura corporativa y competitividad. La definición clara de puestos, criterios objetivos de promoción, revisiones salariales periódicas y sistemas de comunicación interna transparentes se perfilan como algunos de los elementos clave para afrontar con garantías este nuevo escenario.

“Las empresas que prioricen hoy la transparencia estarán impulsando una ventaja competitiva clara en la guerra por el talento”, señala Carlos Pardo, quien insiste en la necesidad de construir políticas retributivas “sostenibles y creíbles” que generen confianza entre los empleados.

La cuenta atrás ya ha comenzado y muchas organizaciones españolas deberán acelerar sus procesos internos si quieren llegar a tiempo a una normativa que marcará un antes y un después en la gestión de personas y en la relación entre empresas y trabajadores.

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