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Por qué no hay mujeres en la construcción y como solucionarlo

El  15% de los empleos que se generan en España pertenecen al sector de la construcción y las condiciones laborales y económicas que ofrecen son mejores que las de la media de los trabajos en sectores feminizados. Pese a ello, en España solo 5.000 mujeres trabajan a pie de obra y  el 46,8% de las contratadas en el sector  lo son para un puesto ad­ministrativo. ¿Qué hace que las trabajadoras no opten a empleos en un sector que paga y contrata mejor? Un estudio de la arquitecta vasca Ane Alonso Méndez investiga las causas y un proyecto de la Fundación Laboral de la Construcción busca la soluciones.

La mujer busca empleo y la construcción empleados. Y sin embargo, encontrar el punto de convergencia no parece fácil.  En 2022, 147.337 trabajadoras estuvieron afiliadas a la Seguridad Social en éste ámbito, casi 8.000 más que el año anterior según el último informe Mujeres en el Sector de la Construcción 2022, de la Fundación Laboral de la Construcción.

El crecimiento del empleo femenino en la construcción en 2022 fue mayor porcentualmente en mujeres que en hombres. Fue además más alto que el registrado por las mujeres trabajadoras en el conjunto de sectores, según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Mujer con una edad promedio de 43 años, mayoritariamente con estudios superiores (62,3%) y de nacionalidad española (85,7%) es el perfil de la mano de obra femenina en el sector de la Construcción. El 83,2% de las mujeres que trabajan por cuenta ajena en construcción lo hace con contratos indefinidos y jornadas a tiempo completo (74,3%). Estos datos reflejan que el porcentaje de mujeres que trabajan a jornada completa es mayor en este sector que en el conjunto de sectores, con más de 6 puntos de diferencia.

Pese a estos datos,  el sector de la construcción es el que presenta un mayor grado de segregación, con una presencia de mujeres de apenas el 8% que, en el caso de trabajos más manuales y a pie obra, se reduce al 1%. La arquitecta Ane Alonso Méndez asegura que “parece que a nadie le llama la atención que siga habiendo un sector laboral en el que las mujeres son excluidas. Es una realidad que está absolutamente normalizada y en consecuencia no se actúa para tratar equilibrar la situación. No se considera un problema, y no está en ninguna agenda política, ni del feminismo ni mucho menos del sector de la construcción”.

Alonso señala que  las trabajadoras con bajo perfil de cualificación, como las que trabajan a pie de obra, además de ser una minoría, tienen poca capacidad de visibilizar, y denunciar la clara situación de discriminación que sufren las mujeres en el acceso a este sector laboral concreto.

En su análisis de la participación femenina en este sector, Alonso desvela la ausencia de referentes visibles, la vigencia de estereotipos sobre la falta de suficiente fuerza física y destreza manual y el hecho de que desde los centros de enseñanza y  familias no se anime a las chicas a optar por el sector de la construcción como factores que explican la baja representación femenina.

Pero ¿de verdad va a encontrar la mujer que opte por este sector un ambiente de trabajo hostil o escasamente acogedor? Las entrevistas realizadas por la arquitecta para su estudio demuestran que esta es más una percepción desde fuera que desde dentro del sector. Los relatos recogidos devuelven ejemplos de trato discriminatorio más por parte de clientes y empleadores que por parte de los compañeros de trabajo. El relato de las profesionales que llevan más de 20 años en el sector, corroboran avances en esta dirección que permiten ser optimistas, en una sociedad en la que la igualdad es un logro y un reto que la mayoría de personas comparten y defienden. El relato del varón entrevistado, individual, pero que bien podría responder al de un porcentaje considerable de los trabajadores del sector, pone de manifiesto un deseo claro de que la igualdad llegue también a la obra y deje de ser un sector completamente masculinizado. Un aumento de mujeres trabajando en el sector contribuiría a mejorar la valoración social y a dignificar la profesión, por lo que desde el propio sector debería haber un interés claro por allanar el camino a las mujeres.

El proyecto  Women Can Build, desarrollado en 2020 por la Fundación Laboral de la Construcción y que ahora se extiende a Latinoamérica, es una sólida primera piedra en la construcción de un sector más igualitario. Ha trabajado en España y lo hará ahora en Chile y Argentina junto a los princi­pales actores implicados en el fomento de la igualdad de género en el sector: empre­sas, profesionales de la formación, centros de FP y mujeres, especialmente jóvenes en situación de desempleo, en riesgo de ex­clusión social y paradas de larga duración. El objetivo final, realizar un cambio de paradigma en el sector de la construc­ción a través de la formación.

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