Cantabria ha aumentado su apuesta por la innovación, pero el último informe de Cotec plantea un desafío que va mucho más allá de las cifras: convertir la inversión, el conocimiento y la tecnología en resultados que generen riqueza, empleo y oportunidades. La buena noticia es que la carrera no está cerrada. Y otras comunidades autónomas ofrecen pistas interesantes sobre cómo avanzar.
Innovar más no siempre significa innovar mejor
Cantabria tiene por delante una oportunidad importante. Durante los últimos años ha reforzado los recursos dedicados a la innovación, pero todavía queda camino para que ese esfuerzo se traduzca en resultados. Así lo refleja el informe Proceso de innovación y desigualdad territorial, publicado por la Fundación Cotec en octubre de 2026, que analiza la evolución de 241 regiones europeas entre 2018 y 2025.
El estudio ofrece una primera conclusión esperanzadora: Europa está innovando más. El 97 % de las regiones analizadas ha mejorado su desempeño innovador. España también avanza. Ya cuenta con cinco comunidades autónomas clasificadas como innovadoras fuertes y ninguna como emergente, excluyendo las ciudades autónomas.
Pero hay una segunda lectura, bastante más interesante: aumentar la inversión no garantiza obtener mejores resultados.
En el caso de Cantabria, los recursos destinados a innovación crecieron aproximadamente un 22 %, mientras que el indicador de resultados descendió alrededor de un 17 %, según los gráficos del informe. Son estimaciones que sitúan a la comunidad ante una cuestión decisiva: cómo sacar más partido de las capacidades que ya está movilizando.
Del 100 al 63: entender lo que cuentan los números
Uno de los datos más llamativos del informe es la evolución de la eficiencia innovadora de Cantabria. En 2018 alcanzaba los 100 puntos, lo que significa que estaba situada en la denominada frontera de eficiencia: el grupo de regiones capaces de obtener los mejores resultados en relación con los recursos utilizados.
En 2025, su índice se situaba en 63 puntos. ¿Es un suspenso a la innovación cántabra? No. Es una señal de que el entorno competitivo ha cambiado y de que otras regiones están consiguiendo aprovechar mejor sus recursos.
La diferencia es importante. Una comunidad puede aumentar sus inversiones, mejorar sus infraestructuras científicas y desarrollar nuevos proyectos y, aun así, perder posiciones respecto a territorios que transforman esos esfuerzos en resultados con mayor rapidez.
De hecho, Cotec advierte de que este fenómeno afecta a buena parte de Europa. Solo el 49 % de las regiones mejoró su productividad innovadora y apenas el 21 % logró acercarse a la frontera de eficiencia.
El problema, por tanto, no es exclusivamente cántabro. La innovación europea está creciendo, pero convertir ese crecimiento en productividad sigue siendo una asignatura pendiente.
Castilla y León demuestra que se puede avanzar
El informe permite mirar a otras comunidades y descubrir que no existe un único camino. Castilla y León es el ejemplo más destacado. Es la única comunidad autónoma española que consigue mejorar simultáneamente su productividad innovadora y su eficiencia entre 2018 y 2025.
Su índice de eficiencia pasa de 68 a 78 puntos, mientras que su productividad registra un avance del 32 %.
Canarias también ofrece una lectura interesante: aumenta su productividad un 10 %, aunque pierde algo de terreno respecto a las regiones más eficientes. Baleares, por su parte, mantiene su posición en la frontera de eficiencia, pese a experimentar un retroceso en productividad.
Son tres situaciones diferentes que ayudan a comprender una idea fundamental: no basta con observar cuánto se invierte ni cuántos proyectos se ponen en marcha. También hay que analizar qué resultados generan y cómo evolucionan respecto a otros territorios.
Cantabria puede encontrar en estas comparaciones referencias útiles, no para copiar modelos sin más, sino para identificar dónde están las oportunidades de mejora.
La conexión que falta entre el conocimiento y el mercado
¿Qué significa transformar los recursos en innovación efectiva? Significa, por ejemplo, que una investigación universitaria termine convirtiéndose en una solución que utilicen las empresas. Que una pyme pueda incorporar tecnología sin afrontar el proceso en solitario. Que un proyecto de digitalización sirva para fabricar mejor, reducir costes o abrir nuevos mercados.
También significa que los centros tecnológicos, las universidades, las empresas y las administraciones compartan objetivos y encuentren fórmulas para colaborar con mayor agilidad.
El propio informe de Cotec aporta un dato revelador. Entre 2019 y 2025, la colaboración de las pymes españolas con otros agentes de innovación creció un 37 %, por encima del promedio europeo, situado en el 33 %. Es una tendencia prometedora, aunque el estudio no desglosa en ese apartado la evolución específica de Cantabria.
El mensaje es claro: la innovación depende cada vez más de las conexiones entre quienes generan conocimiento y quienes pueden aplicarlo. Para Cantabria, reforzar esas conexiones puede ser una de las vías para convertir su capacidad investigadora y empresarial en una ventaja competitiva.
El Parque de Innovación en Salud de Cantabria como modelo
En este escenario, el futuro Parque de Innovación en Salud de Cantabria puede convertirse en una pieza clave para dar el salto que plantea Cotec: pasar de movilizar recursos a generar resultados. Con una inversión estimada de 85 millones de euros, el proyecto aspira a reunir en el entorno de Valdecilla investigación biomédica, tecnología, formación y actividad empresarial. Su verdadero potencial no estará únicamente en los nuevos edificios o laboratorios, sino en conseguir que el conocimiento científico llegue antes a las empresas, se transforme en nuevas soluciones y contribuya a mejorar la atención sanitaria. En definitiva, que las ideas encuentren un camino más directo desde el laboratorio hasta la vida real.
El proyecto también abre una oportunidad para conectar el talento investigador con el tejido productivo de Cantabria. La colaboración entre Valdecilla, el IDIVAL, la Universidad de Cantabria, las empresas tecnológicas y las startups puede impulsar nuevas actividades económicas, atraer inversión y generar empleo cualificado. Y no se trata solo de desarrollar grandes avances biomédicos. La innovación sanitaria también necesita soluciones digitales, inteligencia artificial, ingeniería, nuevos materiales y servicios especializados. Ahí existe un espacio para que las pymes cántabras participen en una actividad con capacidad de crecimiento y proyección internacional.







